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Los piqueteros privatizan lo público

La Razón (España) Según informó Javier de Antonio en La Razón, los camioneros bloqueados en La Junquera le transmitieron este mensaje: “si no se despeja la frontera, tomaremos medidas drásticas”. Nada hay más público que una carretera. No por casualidad las calles y los caminos se llaman “vías públicas”, y no pueden ser cortados por los ciudadanos a discreción. De hecho, interrumpir a la fuerza la circulación en una carretera es delito. Y eso es lo que han hecho en Cataluña, y en otras partes de España y el mundo, unos grupos que, a menudo, cuando no practican la violencia abiertamente contra sus víctimas, reivindican su acción como “pacífica”. Pero cortar una carretera no es un acto pacífico, sino una violación de los derechos de los ciudadanos.analisis politico En el caso que nos ocupa, la retórica es mendaz, aunque pueda resultar hilarante. Por ejemplo, los agresores se autodenominan “Tsunami Democrático”. Obviamente falsean la realidad, porque un tsunami es un fenómeno natural, no provocado deliberadamente, y porque es sin duda una afrenta a la inteligencia llamar “democrático” a lo que impide a la gente elegir por dónde moverse. Mientras los que cortan las calles suelen alegar que lo hacen en defensa de lo público, en realidad están haciendo lo contrario: están privatizando lo público. Lo que hacen es declarar que lo público es privado, o sea, que es suyo. Y, así, actúan en la carretera como usted en su propia casa, dejando pasar a la gente que usted decida, porque su casa es suya. El corte de las vías públicas es una vieja táctica de los enemigos de la libertad, que una y otra vez han quebrantado los derechos de los trabajadores por motivaciones diversas. Mucho antes que los CDR, los sindicatos acostumbraban a cortar el Puente de Carranza, y dejaban a Cádiz incomunicada. Decían defender lo público, pero privatizaban para ellos el puente, que es de todos. Se dirá que, puestos a privatizar, si los camioneros en La Junquera se declararon dispuestos a “tomar medidas drásticas” ellos mismos, eso también es privatizar lo público, a saber, la seguridad vial y el derecho a circular. En cierta medida lo es, pero no como en el caso de los usurpadores de la carretera, porque la declaración de los camioneros es una acusación directa al Estado, que evidentemente había abdicado de su función de proteger la libertad de los ciudadanos en las vías públicas, lo que puede eventualmente dejarlos sin otra opción que abrirse camino por su cuenta. La interrupción del tráfico es la privatización de lo público, por parte de los piqueteros, y su tolerancia es la abdicación de la responsabilidad pública, por parte de las autoridades. Para entenderlo, piense usted en lo poco que habrían tardado en llegar los guardias a detenerla y a despejar la calle si quien cortara la vía pública fuera usted, señora. Este artículo fue publicado originalmente en La Razón (España) el 13 de noviembre de 2019.
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Hayek sobre la igualdad, el valor y el mérito. La justicia no es social, es individual. Se juzgan acciones, no pertenecer a ciertos grupos

En el libro Los Fundamentos de la Libertad en uno de los capítulos Hayek trata los temas de la igualdad, el valor y el mérito. Así comienza: “Ha constituido el gran objetivo de la lucha por la libertad conseguir la implantación de la igualdad de todos los seres humanos ante la ley. Esta igualdad ante las normas legales que la coacción estatal hace respetar puede completarse con una similar igualdad de las reglas que los hombres acatan voluntariamente en sus relaciones con sus semejantes. La extensión del principio de igualdad a las reglas de conducta social y moral es la principal expresión de lo que comúnmente denominamos espíritu democrático, y, probablemente, este espíritu es lo que hace más inofensivas las desigualdades que ineludiblemente provoca la libertad. La igualdad de los preceptos legales generales y de las normas de conducta social es la única   clase de igualdad que conduce a la libertad y que cabe implantar sin destruir la propia libertad. La libertad no solamente nada tiene que ver con cualquier clase de igualdad, sino que incluso produce desigualdades en muchos respectos. Se trata de un resultado necesario que forma parte de la justificación de la libertad individual. Si el resultado de la libertad individual no demostrase que ciertas formas de vivir tienen más éxito que otras, muchas de las razones en favor de tal libertad se desvanecerían. Las razones en favor de la libertad no exigen que el gobernante trate a todos igualmente, porque se presuma que los hombres son de hecho iguales, ni tampoco porque se pretenda hacerlos iguales. La dialéctica en pro de la libertad no sólo proclama que los individuos son muy diferentes, sino que en gran medida se apoya en dicha presunción; reitera, por lo demás, que las diferencias existentes entre los humanos no pueden servir de justificación cuando el gobernante intenta discriminar coactivamente entre los gobernados, y obstaculiza la implantación de aquel trato diferencial a  que habría de acudir la autoridad si deseara garantizar posiciones iguales en la vida de los individuos que de hecho presentan entre ellos notables diferencias. Quienes modernamente abogan por una igualdad material de más largo alcance, rechazan constantemente que su pretensión se fundamenta en el supuesto de que todos los mortales, de hecho, sean iguales. Ello no obstante, amplios sectores todavía creen que esta es la principal justificación de tales aspiraciones. Pero nada produce más daño a la pretensión de igualdad de tratamiento que basarla en una presunción tan obviamente falsa como la de la igualdad de hecho de todos los hombres. Basar los argumentos para la igualdad de trato de las minorías nacionales o raciales en el aserto de que no difieren de los restantes hombres es admitir implícitamente que la desigualdad de hecho justificaría un tratamiento desigual y la prueba de que en realidad existen algunas diferencias no tardaría en manifestarse. Es esencial afirmar que se aspira a la igualdad de trato no obstante el hecho cierto de que los hombres son diferentes.”
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"Agradezco a la vida haber presenciado el derrumbe de este muro"

VISIÓN LIBERAL - La caída del Muro de Berlín fue probablemente el episodio mas significativo de fines del sigo XX. Concluyó con un régimen oprobioso a las libertades y a la dignidad humana. Reveló de la manera mas transparente posible el fracaso de un sistema que ahogaba a la libertad, mecanizaba a los seres humanos y los sometía a una violencia sistémica e integral. Ese intento de uniformar a la especie humana, esa utopía sangrienta derivó no solo en una frustración, en una perdida atroz de libertades, sino también y de manera igualmente significativa en un formidable fracaso económico que hizo que una gran parte del país alemán quedará rezagado y asolado por los problemas ambientales y sobretodo con un horizonte muy negativo y estrecho. Derribar restricciones económicas argentina El Muro de Berlín simboliza mejor que nada la prevalencia y la victoria de la libertad y, sobretodo la reconstrucción de una sociedad tolerante, humana, plural, heterogénea, cómo es la raza humana y como es la naturaleza humana. El Muro de Berlín dio probablemente la señal mas efectiva sobré que es lo que fracasaba en el mundo y su destrucción, su derrumbe, constituyó una señal prácticamente imposible de ignorar para los partidarios y adversarios de las utopías sangrientas.

Ese proceso debe ser celebrado en todas las naciones, porque es un símbolo muy alemán pero muy universal al mismo tiempo.

La tragedia que significó durante tantos años probablemente marcó a varias generaciones. A la mía sobretodo, dónde habíamos llegado a adquirir hasta cierta resignación sobre el tiempo que iba a demorar normalizar la vida y la libertad. Y sin embargo, debo confesar... en mi caso me produjo una alegría difícil de poder traducir en palabras. Fue una explosión de júbilo, fue un canto a la vida y agradezco haber vivido para presenciar esos episodios, para tomar sus consecuencias y sobretodo para no quebrar nuestro ánimo cuando surgen adversidades como las que vivimos en nuestro continente donde los muros de la represión, del aislamiento han hecho tanto daño en Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Una vez mas los invito a todos a recordar con alegría, con dedicación y con lucidez ese episodio tan significativo en nuestras vidas y tan relevante para el destino de la humanidad.

Luego de su caída, se recuperó la unidad del país alemán, se generó una enorme fraternidad y volvió a prevalecer la concordia, volvió a prevalecer en toda Alemania la idea de cooperar y competir pacíficamente y no estar sujetas a ese estado policial donde el espionaje convertían la vida de cada uno en una pesadilla. Vaya entonces mi saludo, mi alegría y mi entusiasmo por rememorar una vez mas este hecho.
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El riesgo de reactivar la economía vía expansión monetaria

INFOBAE - Relación entre la dinámica de la oferta de dinero, la demanda y los precios al consumidor Pareciera ser que en sectores afines a Alberto Fernández están pensando en emitir moneda para reactivar la economía al más puro estilo keynesiano. La idea de emitir estaría enmarcada en un acuerdo de precios y salarios partiendo del supuesto que dado que hay una baja utilización de la capacidad instalada, todo incremento de la expansión monetaria no generaría presiones inflacionarias sino que las empresas responderían produciendo más unidades en vez de aumentar los precios. De acuerdo al último informe del INDEC, en septiembre la industria manufacturera estaba trabajando al 57,7% de su capacidad instalada, con sectores que estaban en niveles más bajos, como es el caso del sector automotriz que trabajaba al 37,4% de su capacidad de producción o en la otra punta las industrias metálicas básicas que operaban al 79% de su capacidad instalada. Esta situación no debe haberse modificado sustancialmente desde abril a la fecha y, por lo tanto, se estaría apostando a que una expansión monetaria para financiar aumentos de jubilaciones, de sueldos de empleados públicos y, tal vez, algo de “crédito” blando para estimular el consumo se traduzca en mayor producción, lo que haría salir a la economía de la recesión con una mínima inflación. Eso no sería crecimiento, en todo caso sería reactivación. Ahora bien, la idea básica sería estimular el consumo para que al aumentar la demanda, la oferta responda incrementando la producción en vez de subir los precios. ¿Es viable esta estrategia de corto plazo? Depende del comportamiento de la demanda de moneda, entendiendo por demanda de moneda la cantidad de pesos que la gente quiere tener inmovilizados en el bolsillo, en la cuenta corriente o en la caja de ahorro. Es dinero emitido que la gente no utiliza y lo tiene por si acaso o porque lo va a necesitar en unos días más. Cuadro 1 Para comprender mejor el tema voy a recurrir al cuadro 1, dado que no es solo cuestión emitir y esperar a que aumente la oferta de bienes. En estos casos hay que ver como se mueven simultáneamente tres variables. Supongamos el caso 1 que sería el actual. Hay emitidos 10.000, la demanda de moneda es de 2.000, por lo tanto el dinero para transacciones es de 8.000. La oferta de bienes y servicios es de 800 unidades, por lo tanto el precio promedio que surge de dividir el dinero para transacciones por la oferta de bienes, es 10. La apuesta para reactivar la economía poniéndole plata en el bolsillo a la gente consistiría en emitir un 10% esperando que la demanda de moneda se mantenga en 2.000. O sea, no se mueva la demanda de moneda. Como ahora habría en el mercado 9.000 para transacciones (le pondrían más plata en el bolsillo a la gente), aumentando la demanda de bienes. Ante ese aumento de demanda las empresas responderían con un incremento de la oferta dado que no tienen que realizar inversiones para incrementar la producción. Como señalaba antes, la industria está trabajando al 57,7% de su capacidad de producción, de manera que pueden incrementar la oferta solo comprando más insumos. Si ante la expansión monetaria de un 10% (los pesos en circulación pasaron de 10.000 a 11.000) la oferta crece un 12,5% pasando de 800 unidades a 900, el nivel general de precios se mantiene estable en 10, al dividir los 9.000 de dinero para transacciones por las 900 unidades de oferta. Este sería el caso en que funciona la idea de expandir moneda sin tener impacto inflacionario. Pero también puede darse el escenario 3 en que se incrementa la cantidad de moneda en un 10%, cae la demanda de moneda de 2.000 a 1.000 y crece la oferta de bienes de 800 a 900 unidades. El nivel general de precios pasa de 10 a 11 unidades, con lo cual podría haber cierta reactivación pero con inflación. En el escenario 4 la situación se complica más porque cae la demanda de moneda pero no aumenta la oferta de bienes. En ese caso el impacto inflacionario es más intenso y no hay reactivación. El peor escenario sería el ejemplo 5, en el cual ante una expansión monetaria para reactivar la economía, no solo cae la demanda de moneda sino que también sigue cayendo la oferta de bienes y servicios por incertidumbre, mayor carga tributaria o cualquier otra causa. Considerando nuestra tradición inflacionaria, megainflacionaria e hiperinflacionaria con la destrucción de 5 signos monetarios, no luce conveniente jugarse a reactivar la economía vía expansión monetaria. Es más, se asume el riesgo de caer una inflación más aguda o hiperinflación dependiendo de la reacción de la demanda de moneda y de la oferta de bienes y servicios pero nada asegura que al final del camino vaya a haber crecimiento basado en más inversiones. Para eso debería disminuir la presión impositiva, cambiar la legislación laboral y reducirse el gasto público, algo que por el momento no surge del discurso de Alberto Fernández. Gráfico 1 El dilema que tiene que enfrentar la economía argentina es que el gasto público consolidado pasó de 30% del PBI al 47% en el momento en que el viento de cola permitía financiar el aumento del gasto público. En dólares constantes de 2019, De la Rúa tuvo un precio promedio del poroto de soja de US$ 257, Néstor Kirchner tuvo una soja a US$ 323 la tonelada, 26% más en términos reales que De la Rúa. En su primer mandato, Cristina Kirchner tuvo una soja promedio de US$ 491 y en el segundo mandato el precio promedio fue de US$ 508. Finalmente, Macri gobernó con una soja promedio de US$ 358 la tonelada. No es lo mismo lo que se recauda por derechos de exportación con una soja de US$ 508 que con una soja de US$ 358. La caja es diferente. Puesto en otras palabras, Argentina es como una familia que en momentos en que tenía buenos ingresos, aumentó sus gastos fijos y cuando se perdió el trabajo y hubo que aceptar otro con menor ingreso nadie quiere bajar el gasto en la casa. Argentina quiere vivir con un gasto público que no puede financiar. Ese es el problema de fondo. Y ese gasto le impide crecer, por eso no comparto que de esto se sale con crecimiento. Con este nivel de gasto que comprime al sector privado es inviable el crecimiento. Cambiemos lo intentó y fracasó porque el crecimiento requiere de otras condiciones que no ofrece Argentina. Esquivar esta realidad buscando reactivar la economía con expansión monetaria tiene riesgos inflacionarios e incluso hiperinflacionarios que están latentes. Atención que la conflictividad social no se produce solamente por un proceso recesivo. Una estampida inflacionaria por apostar a la reactivación vía expansión monetaria puede generar un alto grado de conflictividad social porque sin moneda, como es nuestro caso, se estaría jugando con fuego expandiendo moneda para reactivar. ESTA NOTA FUE ORIGINALMENTE PUBLICADA EN http://www.infobae.com
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"Veo improbable que levanten el cepo"

Aldo Abram en Café Financiero. "Los cepos son un instrumento para obligar a la gente a tener una moneda que no quieren" dice el economista. "Desde el año pasado la demanda de dinero se está cayendo a una velocidad mayor  a la que teníamos en el 89 antes de la hiperinflación" agrega Aldo Abram https://www.youtube.com/watch?v=NKqlS_jamsw
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