Skip to main content

Juan Bautista Alberdi y la truncada utopía liberal en Argentina

PANAMPOST.-En Argentina hoy (29/08) se conmemora en Día del Abogado. La fecha fue elegida por el nacimiento de uno de los intelectuales más importantes de América Latina, el tucumano Juan Bautista Alberdi. Sin duda uno de los personajes históricos responsables de la Argentina potencia, que hoy lamentablemente quedó atrás. Luego de la revolución y la independencia en 1810 y 1816 respectivamente, Argentina superó el control de la corona española, pero se sumergió en sus propios demonios. Las luchas internas sangrientas y el atraso fueron el denominador común hasta la caída del caudillo Juan Manuel de Rosas. A un año de la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, las nuevas autoridades argentinas, luego de la victoria militar de Justo José de Urquiza, convocaron a un Congreso Constituyente en Santa Fe, que sancionó la Constitución de la República Argentina de 1853. Las ideas de Juan Bautista Alberdi reflejadas en la nueva Constitución generaron un cambio radical en Argentina. La apertura comercial, el gobierno limitado, la tolerancia religiosa y las libertades individualeshicieron que el país se convierta en una potencia internacional en pocas décadas. Para un italiano o un sirio a principios del siglo pasado era exactamente lo mismo ir a Nueva York o a Buenos Aires para buscar un provenir. Muchos migrantes eligieron un destino u otro exclusivamente por el horario de salida de los barcos. Como el proyecto constitucional liberal de Alberdi explica la Argentina potencia, el abandono de esas ideas también explica la actual decadencia. A partir de 1930 la llegada del nacionalismo católico, del primer golpe de Estado, de la creación del Banco Central y de la irrupción del peronismo y los sindicatos, Argentina dejó para siempre el progreso y el desarrollo. La “Revolución Libertadora” de 1955 que derrocó a Juan Domingo Perón luego de la versión más fascista del justicialismo, ya estaba impregnada de todos los vicios autoritarios y hasta el día de hoy, Argentina no pudo nunca volver a ser la potencia que impulsó Alberdi. Conmemorando el natalicio de Alberdi, especialistas en la obra del tucumano nacido en 1810, dejaron una reflexión en exclusiva para el PanAm Post:

Ricardo Manuel Rojas, jurista y escritor

“Alberdi supo expresar con claridad la relación fundamental que existe entre las instituciones, las normas y el proceso económico. Entendió que esos principios rectores debían informar a la nueva Constitución para fomentar la prosperidad y el crecimiento. Lo sucedido en Argentina en los 60 años posteriores a su Sistema Económico y Rentístico le dieron la razón, y es algo por lo que estaremos siempre en deuda con él”.

Javier Milei, economista

“El sustento intelectual del milagro argentino que nos sacó de la barbarie para convertirnos en el 5to país más rico del mundo a inicios del Siglo XX. La posterior decadencia hace aún más grande su enorme figura”.

Gabriel Zanotti, filósofo

“Alberdi, el gran desconocido. Alberdi, el gran ignorado y olvidado. El único liberal clásico de la historia fundacional argentina. Fue tal vez una utopía necesaria: plantar una constitución liberal en un suelo autoritario. Era utópico pero había que intentarlo. Tal vez haya que intentarlo de vuelta, como un contrapeso a la historia”.

Roberto Cachanosky, economista

“Lo mejor que leí de Juan Bautista Alberdi es el Sistema Económico y Rentístico de la Confederación de la República Argentina, porque deja muy en claro cuál es el sistema económico que inspira la Constitución de 1853/60. Si políticos y educadores hubiese leído ese libro hoy no seríamos un país decadente”.
  Publicado en PanamPost.-
  • Hits: 4

Se reactiva la economía aunque falta una reforma tributaria

Aldo Abram fue entrevistado en el programa EL RURAL El Analista destaca que el nivel de actividad está creciendo desde hace 10 meses y que el agro lidera la lista entre los sectores que la impulsan. Sin embargo, señalaron que se precisan cambios en materia fiscal, que permitan bajar la presión impositiva. También explicaron que, frente al comercio internacional, la argentina aún no es competitiva. Ver en El Rural  
  • Hits: 8

El terror por su nombre

LA RAZÓN- España  - El terrorismo islamista seguirá apuntando a España después de sus crímenes en Barcelona. Estaremos quizá aún más presentes en su agenda a medida que vaya perdiendo terreno en bastiones como Siria. Como el terrorismo, por definición, es un ataque por sorpresa, cuando se produce, existe la tentación de atribuir toda la responsabilidad a un fallo de información. En el caso de Barcelona, sin embargo, lo destacable no han sido solamente los fallos en el funcionamiento de la seguridad, que por supuesto existieron, sino la increíble politización de la seguridad de las personas, que incluye los prejuicios a la hora de instalar medidas de protección hasta los celos entre las diversas ramas de los cuerpos de seguridad, pasando por la vileza de las autoridades nacionalistas,  insultando al Rey y marginando a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de sus pretendidos homenajes. Así como al terror hay que llamarlo por su nombre, a los que luchan contra él hay que homenajearlos sin sectarismos. Al mismo tiempo que reconocemos la labor realizada por las fuerzas y cuerpos de seguridad, hay que advertir los errores de las autoridades y también de los ciudadanos. En ese sentido, en el Wall Street JournalHaras Rafiq y Muna Adil aconsejaron esta semana “enfrentar la miope corrección política que, en aras de la protección de las minorías, tolera las visiones contrarias a todo lo que defiende el mundo liberal de Occidente. El mundo occidental debe comprender que comete una grave injusticia contra la mayoría de los musulmanes cuando deja de señalar, reprochar y desafiar la ideología islamista, y rehúsa aislar a los extremistas”. Esa labor es más importante que la de la integración, porque resulta imposible integrar a quien no desea integrarse. Millones de inmigrantes han sido capaces de integrarse por su cuenta en comunidades cultural y religiosamente diferentes. Y si algunos pocos no quieren integrarse, pero tampoco atacarnos (digamos, como los amish en la película Único testigo), no hay problema. El problema está en quien rechaza la integración y anhela exterminarnos. Ahí lo fundamental es la detección. En ese sentido, resultó lamentable el mensaje de Raquel, la educadora social de Ripoll, que había tratado con los asesinos y, consternada, escribió un texto que se hizo viral, en donde casi les rinde homenaje: “Erais tan jóvenes, tan llenos de vida, teníais toda una vida por delante … y mil sueños por cumplir. […] Ya no podré volver a decir “qué guapos estáis”, o “¿ya tienes novia?”. O “madre mía, cómo has crecido”. No podré ver a vuestros hijos, como veo los de los demás. No os podré abrazar… Me duele tanto. No me lo puedo terminar de creer”. Como escribió José María Albert en Libertad Digital, por esta vía, en vez de llamar al terror por su nombre, los terroristas pueden acabar casi convertidos en víctimas. Este artículo fue publicado originalmente en La Razón (España) el 24 de agosto de 2017.
  • Hits: 7

Si el Estado no hace el ajuste, lo hace tu familia

EL CRONISTA - Cada uno de los argentinos que pagamos impuestos deberíamos preocuparnos cuando los políticos o los funcionarios claman para que no haya ajuste o garantizan que no lo habrá. Eso quiere decir que ellos no harán el ajuste y que lo tendremos que hacer nosotros los contribuyentes. Lamentablemente, hemos dejado que los políticos construyan un monstruoso Estado al servicio de la política y que se sirve de los ciudadanos. Para ejemplificar en forma sencilla y didáctica lo sucedido con el Estado argentino, la Fundación Libertad y Progreso lanzó un video animado llamado La Gran Raviolada, que se puede ver en su sitio de YouTube (https://goo.gl/NNWxYw). Su nombre juega con el término raviol, vulgarismo que refiere a cada repartición del Estado, reparticiones que se han multiplicado hasta rondar los 3.000 a nivel nacional. Seguramente, si se realizara un estudio similar para las provincias y municipios mostrarían un desmadre aún mayor, sobre todo en los últimos tiempos. Para entender el problema que enfrentamos, imaginémonos que nos encontramos en el fondo de un valle con un montón de trabajadores y empresarios del sector productivo tirando de una enorme carreta, el Estado, donde van subidos los políticos. Para salir del valle, la recesión, el sendero es cuesta arriba así que no es una tarea fácil y se complica cada vez más cuando los políticos empiezan a subir a más y más funcionarios públicos arriba de la carreta. Por supuesto, los trabajadores y empresarios empiezan a desplomarse por el excesivo esfuerzo; mientras los políticos, generosos, los suben a la carreta que cada vez anda más despacio y exige mayor sacrificio a los que quedan tirando. Así hasta que apenas avanza o queda inmóvil por la imposibilidad de acarrearla. Eso es lo que hemos logrado en la Argentina. Un Estado que asfixia al sector productivo privado. Donde 8 millones que trabajan en el sector productivo y pagan los gastos de un Estado del que 20 millones reciben un cheque. Donde los empleados formales trabajan, por lo menos, alrededor de la mitad del mes para el Estado, por lo que no debería extrañar que le cueste llegar a fin de mes con su familia. Un país que se ubica entre los 12 que más exprimen a sus empresas con impuestos, o sea que hay 177 otras economías en el mundo que les ofrecen mejor trato tributario a los inversores. Donde cualquier bien o servicio que uno compra incluye entre 40% y 60% de gravámenes y tasas en su precio; por lo que todo es más caro que afuera. Así, es imposible pensar en una economía que se desarrolle impulsada por inversiones que generen buenos empleos bien pagos y generando mayores oportunidades de progreso para todos. Por eso, debemos ser nosotros los que le exijamos a la dirigencia política que haga la reforma del Estado necesaria para que éste sirva a los ciudadanos y que, además, podamos pagarlo con niveles razonables de impuestos y tasas municipales.
  • Hits: 6

Servicio de mesa y cuotas sin interés

Este fin de semana largo aprovechamos el tiempo y decidimos ir a la Costa Atlántica. La ruta estaba cargada, tanto a la ida como a la vuelta, lo que indicaría que los “brotes verdes” no están solo en el campo. El lunes al mediodía el viento soplaba fuerte, pero la temperatura era agradable y el sol daba de lleno sobre el pueblo. Decidimos ir a comer a uno de los pocos lugares de esta localidad balnearia que solemos visitar. Al mirar el menú, algo me llamó la atención. Era la leyenda siguiente:
No cobramos servicio de mesa.
“¡Qué buena noticia!”, pensamos al principio. Mayor aún fue la alegría cuando llegaron unos ricos y variados panes, con humus y manteca con albahaca para untar. Una verdadera delicia… ¡Y gratis!…. ¿Gratis? En realidad acá se presenta un problema. El restaurante dice que no cobra un servicio de mesa que efectivamente ofrece. O sea que nos está regalando el servicio. O sea que promociona su local con algo que efectivamente podría atraerle más clientes… ¿Está bien lo que hace? ¿Es verdaderamente así? Técnicamente, no. Es que el precio pagado por el consumidor debe cubrir los costos de cualquier empresa, sea ésta un restaurante, un taller mecánico o un bufete de abogados. Y cuando uno piensa en los costos debe incluirlos a todos: los salarios de los mozos, las botellas de agua, la factura de gas, los cubiertos y, también, ¡el servicio de mesa! Es más, el restaurante podría decir: “Venga a comer gratis, solo le cobramos el postre”. Ahora resulta que “sólo el postre” nos termina saliendo lo mismo que pagaríamos si fuésemos a cualquier restaurante normal a comer un plato principal, con bebida y postre. En este contexto el “regalo” de la comida solo sería una buena estrategia de marketing, pero escondería que, en realidad, nos están cobrando por todo. Entonces: ¿nos está engañando el restaurante cuando dice que no cobra servicio de mesa? En algún punto, uno podría interpretar que , ya que el costo en que incurre por ofrecer ese servicio debe ser cubierto por el precio final que paga el consumidor si es que la compañía no quiere quebrar. No obstante, también podría interpretarse que NO, ya que puede tomar el “servicio de mesa gratuito” como una inversión del local, un gasto en el que incurre para lograr obtener más visitantes. Es decir, podríamos considerarlo igual que consideramos un cartel publicitario en la vía pública. Pero también sabemos que ese cartel, en última instancia, lo paga el consumidor. O, al menos, que la empresa decidió invertir en esa publicidad con la expectativa de recuperar el gasto con una clientela mayor. Ahora la respuesta fundamental a este ida y vuelta de precios y costos que no se sabe quién paga es: ¿a quién le importa realmente? El comensal va al restaurante, consume, y una vez que se retira analiza: “¿estuvo acorde el precio que pagué con el servicio que recibí?”. Punto, nada más que eso, no importa si el servicio de mesa lo pagó él, el local, o un vendedor ambulante que pasaba por ahí. Esto es lo mismo que sucedió con las cuotas “Sin Interés” que generaron tanta polémica hace unos meses. Finalmente, a nadie le importaba si las cuotas “sin interés” en realidad ocultaban el interés en el precio final del producto. Es que, al igual que en el restaurante, el consumidor solo se pregunta: “¿está acorde el precio que pagué, en las condiciones en que lo pagué, con el servicio que recibo de ese producto que compré?”. El consumidor define el precio a pagar. Y los productores, si quieren sobrevivir, no pueden incurrir en costos superiores al precio que establece la demanda. O sea, en última instancia, todo costo es pagado por el productor, pero cubierto luego por el consumidor. Si nos ponemos excesivamente rigurosos, entonces tanto hablar de cuotas “sin interés” como de “no cobrar servicio de mesa” deberían ser considerado como estafa. Sin embargo, si te parece que lo segundo sería una locura… también deberías ir pensando lo mismo de lo primero.
  • Hits: 6
Donate