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El diabólico negocio político de los planes sociales

El peor negocio que puede haber para los políticos es terminar con la pobreza y los planes sociales Desde 2002, cuando se produjo la devaluación, la pesificación de los depósitos y la caída del 15% del PBI, la pobreza explotó y los planes sociales se transformaron en un gran negocio para el kirchnerismo. Como dice mi amigo Gustavo Lazzari, los políticos no quieren terminar con la pobreza, lo que quieren es que los pobres la pasen bien. Tener pobres dependiendo de planes sociales es un negocio político para conseguir votos. El peor negocio que puede haber para los políticos es terminar con la pobreza y los planes sociales. Por alguna razón la mayoría de los políticos vendieron el argumento que ellos son los que tienen el monopolio de la benevolencia. Que son los únicos solidarios y que el resto de los ciudadanos somos unos degenerados que no nos interesa en lo más mínimo lo que le pase a los pobres. Es más, ellos se sienten con derecho a quitarnos con impuestos el fruto de nuestro trabajo en nombre de la solidaridad social porque ellos son los que van a ayudar a la gente con nuestra plata.Gasto en planes sociales Argentina Es obvio que la gran cantidad de beneficiarios de planes sociales prefieren seguir cobrando un plan social en vez de trabajar. ¿Por qué ir a un empleo formal, cumplir un horario y esforzarme si cobro un par de planes sociales, cada tanto voy a algún piquete y completo mis ingresos con alguna changa? Así la paso bomba. A principios de este año se reglamentó la ley de emergencia social por la cual se reasignan $ 25.000 millones para destinarlos a algo así como el Salario Social Complementario. También se crea el Registro Nacional de la Economía Popular para que se inscriban los  trabajadores de la Economía Popular. El párrafo anterior tiene palabras tan “bonitas” y sensibles como “emergencia social”, Salario Social Complementario y Registro Nacional de la Economía Popular. Todo verso para no llegar al problema de fondo que es crear las condiciones necesarias para que fluyan las inversiones hacia la Argentina, aumente la demanda de mano de obra y haya trabajo para los que hoy viven de la emergencia social. En los últimos 15 años ha quedado demostrado que los planes sociales no resuelven ningún problema, por el contrario, agravan la estabilidad política porque millones de personas se sienten con derecho a ser mantenidas por el contribuyente y encima la mayoría de los políticos salen a decir públicamente que esos planes sociales son un derecho de las personas. Falso, no es ningún derecho porque no hay ningún principio moral por el cual una persona tenga derecho a vivir del trabajo ajeno. En su desesperación por ganar votos, los políticos le meten a la gente en la cabeza que tienen derecho a ser mantenidos por gente que se desloma todo el día trabajando. Me refiero al contribuyente. Resolver este problema no va a ser sencillo porque los que hoy viven del trabajo ajeno van a pretender seguir viviendo de esa manera, por lo tanto, lo primero que hay que hacer es ponerle un límite de tiempo a esos “planes sociales”. Lo segundo es establecer que todo aquél que recibe un plan social tiene la obligación de capacitarse en algún curso de artes y oficios (carpintería, plomería, electricidad, repostería, etc.), cursos que los financiará el gobierno reasignando partidas presupuestarias y coordinando con escuelas municipales, parroquias y otras instituciones que puedan brindar el lugar físico para desarrollar esos cursos. El estado pagará los honorarios de los profesores y los materiales cuando sea necesario y el beneficiario del “plan social” deberá asistir obligatoriamente al curso. En caso que no quiera hacerlo se le quita inmediatamente el plan. Una vez terminado el curso y matriculado, el estado le irá reduciendo el subsidio en un 8% mensual hasta que se extingue el plan. En ese lapso el beneficiario del plan tendrá que buscar clientes como lo hace cualquier ser humano. Todos los días los contribuyentes nos levantamos y buscamos cómo ganarnos la vida, por lo tanto no se le pide nada especial al planero. Cuando ante las cámaras los planeros dicen reclamar trabajo, para no aparecer como que quieren vivir de arriba, pienso: pero si yo también quiero tener más trabajo y no le corto la calle a nadie para tener más clientes. En definitiva, la propuesta es financiarle al planero el curso para que tenga una herramienta para trabajar, financiarlo mientras hace el curso y financiarlo mientras busca clientes luego de terminado el curso. Claro que, por otro lado, el gobierno tiene que empezar a hacer las reformas estructurales necesarias para atraer inversiones y crear más puestos de trabajo, sino cada vez va a haber más planeros porque con esta carga tributaria y endeudamiento del sector público no vamos a llegar muy lejos. De acuerdo al último informe del ministerio de Trabajo, entre junio de este año y junio del año pasado, de los 186 mil nuevos puestos de trabajo que se crearon, solo 50.000 fueron empleos en empresas del sector privado. 42.600 puestos crecieron en el sector público, 59.700 aumentó la cantidad de monotributistas, aumentaron en 39.900 los monotributistas sociales,el personal doméstico creció en 12.000 puestos y cayeron en 17.900 los autónomos. En otras palabras, la cantidad de asalariados del sector privado aumentó solo el 0,82% comparando junio contra junio 2016 en tanto los empleados públicos crecieron el 1,36% observándose el mayor aumento en la cantidad de monotributistas sociales con el 11,13%. Como se ve, el sector privado no está empujando en la creación de puestos de trabajo, entre otras razones por la pésima legislación laboral que hace quebrar a cualquier PYME si tiene que despedir a un empleado y por la carga impositiva existente. En síntesis, es hora que desde el gobierno se deje de decir que es un derecho que unos tienen derecho a vivir del trabajo del contribuyente. Es falso y violatorio de los derechos humanos porque transforma al contribuyente en una especie de esclavo que tiene mantener a un planero sin contraprestación a cambio. También es hora de ponerle un límite de tiempo a los planes sociales y armar el esquema para darles una salida laboral. Y, finalmente, es hora de dejar de decir que si uno quiere terminar con los planes sociales va a haber conflictividad social. Justamente este armado de planes sociales está diseñado para que unos vivan a costa del contribuyente amenazando con la conflictividad social sino se los mantiene. Y como también responden al anterior gobierno, tratan de crear todo el ambiente de explosión social para desacreditar al actual gobierno. De manera que luego de las elecciones sería hora de ponerse inmediatamente a trabajar en desarmar este diabólico y perverso sistema de extorsión política creada por el peronismo y llevada a su máxima expresión por el peronismo k.
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“El ajuste lo está haciendo el sector privado”

Revista Prensa Económica Año XLIII- Nro 335 – 2017 Página 33 Perspectivas 2017 - 2018 Si se le pregunta a un empresario o trabajador del sector productivo qué piensa del ajuste gradual que planteó el Gobierno, lo mirará a uno como a un loco y le dirá que fue de shock y no gradual. Lo cual es cierto; ya que él tuvo que hacer ajuste que le tocaba para sacar el país del desmadre que dejó el anterior Gobierno, más el que no hizo el Estado. De hecho, la única baja de gasto fue la reducción de los subsidios a las tarifas de los servicios públicos, o sea que también lo hizo la gente y las empresas. Así es como, también, ha sido lenta la reactivación; ya que el sector productivo está saliendo de un profundo pozo cargado una pesada mochila con un monstruo inútil, el Estado Nacional, provincial y municipal. Es una suerte que a duras penas esté logrando salir y, lo peor, es que si el sector público sigue sin hacer su parte del ajuste, cuando el sector productivo asome afuera del pozo, le vamos a pedir que corra y mejor agradezcamos si puede caminar. O sea, en el caso más optimista nos espera un crecimiento mediocre de alrededor de 3% para los próximos años, cuando podríamos desarrollarnos a tasas de hasta el doble de eso.Gasto público Las elecciones legislativas tendrán un impacto fuerte sobre el nivel de actividad de los próximos años; ya que mostrarán en qué medida los argentinos queremos mantener este esfuerzo de encaminar al país a ser uno normal o estamos más dispuestos a volver al anterior rumbo a ser Venezuela. Ese dato será determinante para que los argentinos y extranjeros queramos invertir más o menos en el país. En el primer caso, estaremos en el sendero anteriormente descripto; pero, en el segundo, difícilmente logremos mantener esas tasas de alrededor al 3% e, incluso, podría abortarse la reactivación. Un factor adicional de riesgo es la debilidad fiscal de la Argentina, la decisión de no hacer un ajuste del gasto público implica mantener niveles elevados de déficit y con dificultades para bajarlo, o sea tenemos una alta demanda de endeudamiento. Si hubiera una crisis internacional en los próximos dos años sería difícil que eso no impactara duramente en nuestro país, incluso al punto de internalizarla. La inflación muestra dificultades para bajar y para cumplir las metas planteadas fundamentalmente porque el Banco Central (BCRA) tiene un solo instrumento de política para actuar, la monetaria. O sea, emitir más o menos pesos. Sin embargo, con una bala pretende darle a varios blancos, por lo que no le da a ninguno. Emite pesos para financiar el déficit del Gobierno ($150.000millones); para bajar la tasa de interés y aumentar el crédito interno porque el Estado toma gran parte de él dejando poco al sector privado; y para comprar dólares y sostener el tipo de cambio porque la Nación y provincias se endeudan en el exterior e inunda el mercado doméstico de divisas, haciendo bajar su valor interno. O sea, por licuar los problemas que genera el enorme gasto público de los tres niveles de Estado, que deriva en un peligroso déficit fiscal, termina incumpliendo las propias metas de inflación. Dado que esto no se prevé que cambie, la situación seguirá igual y el régimen de metas de inflación habrá dejado de existir, no porque fueran muy duros los objetivos o no funcione, sino porque el BCRA optó por no priorizar su cumplimiento o fue incapaz de lograr el compromiso asumido. Lo malo es que los problemas que el BCRA pretendió resolver no tuvieron real solución. Alimentar el crédito interno con emisión sólo transfiere capacidad de compra a los beneficiados por los préstamos a costa de la pérdida de poder adquisitivo que le generó la inflación al conjunto de la gente; por lo que no aumenta la demanda interna ni el nivel de actividad. Sostener o subir el tipo de cambio depreciando el peso hace que primero suba el valor local de las divisas extranjeras; pero luego, como el metro que se achica es el mismo, lo veremos reflejado en el precio de los bienes en las góndolas y, con algo más de tiempo, en los de los servicios. O sea, volverán las quejas por un atraso cambiario que no existe; ya que lo que hay es un dólar barato debido al fuerte endeudamiento externo del Estado y a una economía todavía muy cerrada que demanda pocas divisas para importar bienes. Por lo tanto, o exigimos a los gobiernos Nacional, provinciales y municipales que resuelvan el enorme problema que generaron con el excesivo gasto público o los pronósticos futuros para la Argentina son, con suerte, pobres y, en el peor de los casos, vivir alguna nueva crisis.
Variables 2017 2018
PBI (% var. ia)              2,9              3,2
Consumo (% var. ia)              3,1              3,0
Inflación (% var. ia)            23,0            16,7
Inversión (% var. ia)              7,5              9,3
Tipo de Cambio ($ / US$)            18,0            20,2
Exportaciones (F.O.B.)      59.594,6      60.471,0
Importaciones (C.I.F.) 60.042,4 63.505,7
Balance Comercial (F.O.B. / C.I.F.)         -447,8 -3034,7
Reservas int. (MM de US$) 56.295,0 58.681,7
Resultado Primario (% PBI)             -4,7             -4,0
 Desocupación (% fin de año)              7,3              6,8
 
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¿Tiene solución el problema norcoreano?

VISIÓN LIBERAL Por Nelson Aguilera Alguna vez, la aguda intuición de Otto von Bismarck fue capaz de sintetizar en un simple aforismo los males que afectaban a su tiempo: "vivimos una época maravillosa, en la que el fuerte es débil por causa de sus escrúpulos y el débil se hace fuerte por causa de su audacia". Dada la sensación de pavor que ha dominado a la opinión pública mundial luego de que el régimen de Corea del Norte lanzara recientemente un misil balístico en el Pacífico Norte, resulta muy difícil no advertir un cierto aire de misteriosa premonición en las palabras del sabio canciller prusiano. Sumada a la lógica incertidumbre que siempre genera una amenaza bélica, la posibilidad de un desborde nuclear abre un serio interrogante acerca del futuro inmediato de la seguridad internacional. Aunque valdría la pena analizar el tema de la proliferación nuclear con mayor profundidad, convendría mejor focalizar nuestros esfuerzos en intentar explicar lo que está en juego actualmente a nivel global. En primer lugar, es posible reconocer que una acción militar preventiva llevada a cabo por Estados Unidos entrañaría el riesgo absurdo de extender el conflicto a China, aumentando las tensiones a un punto sin retorno. Sobre esta cuestión, parece obvio señalar que China jamás se quedaría cruzada de brazos en el hipotético caso de que el equilibrio de poder en el Este asiático fuese trastocado. Por lo demás, es claro que un eventual colapso del régimen norcoreano acarrearía enormes costos para la República Popular, no sólo por las presiones migratorias que debería afrontar, sino también por el vacío de poder que se produciría en el país vecino y que allanaría el camino para que las tropas estadounidenses avancen en dirección a la frontera nororiental china. En este marco, la inédita escalada dialéctica entre Washington y Pyongyang es percibida con suma preocupación por las autoridades de Pekín, cuyos ejes de política exterior empiezan a adquirir tonos de mayor dureza a medida que las disputas con Japón por la soberanía de las islas Senkaku se vuelven cada vez más urticantes. Dicho esto, sería bastante ingenuo creer que el entuerto norcoreano puede resolverse mediante estrategias unilaterales, menos aún si éstas aparejan despliegues militares. Por paradójico que suene, China es la principal interesada en que Corea del Norte renuncie a sus planes de atacar Estados Unidos y modere su conducta. Sin embargo, cabe suponer que China no estará dispuesta a ejercer mayores presiones sobre Kim Jong-un si al mismo tiempo Estados Unidos y Corea del Sur no suspenden los ejercicios militares conjuntos que han estado llevando a cabo en el mar del Este. Tampoco si el gobierno norteamericano insiste con la idea de reforzar el sistema antimisiles instalado en Corea del Sur. A su vez, para Washington la situación también reflota varios estigmas. Si los desarrollos armamentísticos del régimen norcoreano mantienen su curso evolutivo, el paraguas nuclear norteamericano perderá credibilidad a los ojos de Tokio y Seúl, lo cual podría conducir a una exacerbación de las suspicacias a nivel regional. Ya de hecho, las naciones del Asia del Pacífico se sienten amenazadas por misiles de corto alcance. En ese sentido, la desnuclearización de Corea del Norte no resolvería las pugnas geopolíticas que tienen en vilo a la comunidad internacional, pero ayudaría a aplacar los recelos entre las naciones asiáticas y a emplazar el diálogo estratégico sobre un terreno menos pantanoso. En última instancia, el problema que plantea Corea del Norte no tiene que ver con el grado de sofisticación de sus armas nucleares, sino con la capacidad que posee un Estado paria para desestabilizar todo un sistema de alianzas. Fundamentalmente, se trata de una encrucijada que reclama una solución política antes que militar. Llegados a este punto -y de acuerdo a la posición que ocupan en el sistema internacional-, sería lógico pensar que Estados Unidos y China deberían ser los encargados de garantizar una salida diplomática a la crisis generada en los últimos días. Quizás como en ningún otro campo, las posibilidades de cooperación entre ambas potencias son visiblemente altas en lo que a seguridad se refiere. A ninguno de los dos países le sería beneficioso impulsar un tour de force de semejante magnitud en las circunstancias actuales. Luego de haber invertido una cantidad desproporcionada de sus recursos nacionales para alimentar la paranoia nuclear, un abandono intempestivo del programa misilístico por parte del gobierno comunista podría desencadenar fuertes -y tal vez incontenibles- agitaciones sociales e incluso un cambio de régimen. Como lo señaláramos previamente, un desenlace de ese tipo reactivaría las alarmas de Pekín y probablemente tampoco sería un resultado deseable para Corea del Sur, cuyo gobierno se vería fuertemente constreñido por presiones nacionalistas ansiosas por lograr la unificación. Tales pesadillas podrían ser aplacadas si los acuerdos internacionales posteriores a la desnuclearización contasen con cláusulas capaces de imponer restricciones a la expansión militar surcoreana en el norte de la península. Finalmente, está la cuestión de saber si los mandatarios de las potencias involucradas cuentan con el suficiente buen juicio como para forjar una estrategia conjunta. De cara a los desafíos que se presentan en lo inmediato, el establecimiento de un patrón de cooperación entre Estados Unidos y los países del Asia del Pacífico aparece como un imperativo irrenunciable para la gobernanza global del siglo XXI. Frente a un panorama de esas características, el laberinto norcoreano representa no sólo una oportunidad para desactivar graves hipótesis de conflicto en el Este asiático e ir consolidando experiencias de colaboración estratégica entre los grandes poderes, sino también una prueba de fuego para la comunidad internacional, la cual debería ser capaz de aprender las lecciones de la historia y no repetir los errores del pasado.
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SOBRE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Lo primero es consignar que nadie en ninguna parte es originario excepto del continente africano que es de donde provenimos los humanos tal como, entre muchos otros, lo explica en detalle Spencer Wells en su tratado que lleva el título de The Journey of Man. A Genetic Odyssey. En todo caso se puede decir que unos arribaron antes que otros a distintos lugares pero sostener lo de los “pueblos originarios” fuera de África constituye una impostura.Reclamos pueblos originarios En aquella línea argumental no se comprende como en Estados Unidos a los negros se les dice “afroamericanos” como si fueran un distintivo y como si los distinguiera de los blancos que, como queda dicho, también provienen de África. En este sentido, también el que ahora esto escribe es afroargentino y así sucesivamente con el resto de los habitantes del planeta Tierra. También debe puntualizarse respecto a América que en rigor no cabe denominar a sus primeros habitantes “indios” puesto que esa calificación procede de un error geográfico de los que arribaron a esas tierras provenientes de Europa quienes consideraron que habían llegado a la India. También es menester destacar que en algunos casos quienes se dicen los primeros habitantes no lo son como es el caso de los mapuches en territorio argentino ya que fueron los tehuelches los primeros. En este sentido es de interés puntualizar que contemporáneamente, debido a la influencia marxista, algunos grupos interpretan que los que adhieren a concepciones de esa tradición  de pensamiento son de facto pertenecientes a esa agrupación ancestral. Esta conclusión la vinculamos a una entrevista reciente de Jorge Lanata a un miembro de uno de esos grupos en la que queda al descubierto la llamativa contradicción del entrevistado al pretender tierra cuando, al mismo tiempo, su filosofía descree de la institución de la propiedad. Sin duda hubieron explotaciones miserables por parte de muchos de los llamados conquistadores respecto a pueblos que se encontraban en el lugar, de allí es que surgieron los Fray Bartolomé de las Casas en diversas partes que operaban en defensa de los derechos de los locales lo cual incluye a descendientes de los mayas, incas y aztecas (y no digo “derechos humanos” porque constituye una logomaquía ya que no hay  derechos de vegetales, minerales o animales, son  siempre de los humanos). Pero  el problema de la eventual reparación por daños no parece que pueda resolverse de otro modo como no sea a través de las pruebas fehacientes en cuanto a signos válidos o títulos de propiedad para que se diriman los posibles conflictos en los estrados judiciales, tema debatido, entre otros, por Lysander Spooner, Robert LeFebre, Karen Da Costa y Carl Wanter. El asunto  es que en gran medida los primeros habitantes no parecían tener el concepto de propiedad privada y más bien de modo implícito usaban y disponían de todo el territorio al que tenían acceso, aunque debe distinguirse el cultivo permanente de la caza nómade. De todos modos por lo que se sabe, la idea de descubrimiento y consecuente posesión no resultaba clara.política social Si no hay pruebas fehacientes no puede procederse a reivindicaciones que quedan como piezas retóricas. Salvando las distancias, el que estas líneas escribe puede eventualmente intuir que le pertenecen varias propiedades y parte del castillo de los Lynch en la ciudad irlandesa de Galloway (que hoy pertenece a un banco), pero no  hay pruebas, lo mismo va para la rama de la familia del autor de la presente nota en Andalucía y luego Castilla, por ejemplo respecto a los honorarios  considerados insuficientes por coetáneos cuando una integrante de la familia era dama de compañía de la reina Isabel la Católica (calcúlese a interés compuesto el  monto de la deuda desde el siglo xv descontada la inflación). Días pasados en un programa televisivo, el periodista Claudio Savoia manifestó que no le faltaban ganas de explorar si le pertenecían propiedades de la italiana Casa de Saboya, y así con infinidad de casos imposibles de probar y los más de dudosa verisimilitud. El tema de la explotación siguió su curso tal como explica Juan Bautista Alberdi referido a la Argentina en el sentido de que con la llamada independencia la metrópoli dejó de explotar las colonias pero henos aquí que los habitantes se convirtieron en colonos de sus gobiernos “patrios”. Estas explotaciones principalmente fiscales fueron aun mayores que los Virreinatos del Perú, de Nueva España y del Río de la Plata. Esto fue muy distinto  en América del Norte donde en lugar de conquistadores españoles y portugueses los colonos se asentaron en esa zona escapados de la intolerancia religiosa y las restricciones a las libertades para instaurar una sociedad abierta. En cambio, la cruz y la espada hicieron estragos en América latina y en Brasil atando política y religión, mientras que en el Norte los Padres Fundadores establecieron “la doctrina de la muralla”, esto es, la separación tajante entre el poder político y las denominaciones religiosas. En el Norte había tribus que través de la historia se han  destacado por conductas ejemplares, lo cual, por ejemplo, han descripto maravillosamente autores como Charles A. Eastman en su Indian Boyhood (también autor de The Soul of the Indian) donde muestra tribus estadounidenses que consideraban un crimen el tener esclavos y no podían entender como los tenían los blancos. También, entre otras cosas, algunos renunciaron a toda ayuda gubernamental y a vivir en reservas estatales todo lo cual estimaban “una degradación física y moral”, Eastman subraya el aprecio y especial cuidado en esas tribus por los mayores y las tradiciones de respeto recíproco. Thomas Jefferson en carta a James Madison fechada en Paris el 30 de enero de 1787 escribe que “La gente concluye apresuradamente que debe vivirse bajo un gobierno, lo cual no está fundado en la verdad ni en la experiencia. Las sociedades viven bajo tres formas 1) sin gobierno como entre los indios […] No tengo claro en mi mente si la primera forma no es la mejor”. Es en este sentido de interés explorar la forma de operar de algunas sociedades de “indios”, lo cual es mencionado en la obra de David Lavender Let Me Be Free donde el autor centra su análisis en la tribu Net Perce de Oregon en Estados Unidos, donde sus descripciones de la caballerosidad de estas personas y las traiciones e incumplimiento de la palabra empeñada por parte de los blancos. Algo parecido ocurrió con algunas tribus en América latina descriptas por el antes mencionado Fray Bartolomé de las Casas en cuanto a corrección y costumbres respetuosas de sus integrantes y también en cuanto a sistemas de solidaridad entre ellos para la educación y el cuidado de huérfanos y desvalidos. Los abusos de los conquistadores fueron apoyados y estimulados por no pocos sacerdotes y órdenes religiosas por ello es el pedido de perdón de Juan Pablo II en nombre de la Iglesia. De allí es que surgió el anticlericalismo, es decir, la opinión que los representantes de la Iglesia no debían intervenir en asuntos políticos (movimiento en el que también tuvieron lugar abusos como expropiaciones de propiedades de la Iglesia) ni tampoco en cuanto a políticas educativas más allá de la esfera parroquial ya que en muchos ámbitos latinoamericanos se había enfrascado en enseñanzas nacionalistas en combinación con cierto espíritu militar. Cuando la Iglesia le limitó a la educación parroquial en competencia con otras instituciones laicas y otras denominaciones religiosas los resultados fueron sumamente fértiles, igual que cuando las misiones evangelizadoras fueron voluntarias. En cambio, cuando se pretendió el monopolio del catolicismo o cuando se “evangelizó” con el uso de la fuerza el atropello a los derechos fue inexorable y, por ende,  los resultados fueron naturalmente nefastos. Esta intervención de la Iglesia en política fue en gran media el resultado del Real Patronato por medio del cual el Papa otorgaba a los reyes católicos españoles y sucesores facultades propias de la Iglesia (incluso la posibilidad de nombrar obispos). Por supuesto que también había tribus agresivas e irrespetuosas del prójimo sea con sus colegas o con los blancos. En este sentido es del caso hacer alguna referencia a la ilustrativa expedición militar en territorio argentino. Fue principalmente dirigida por el general Julio A. Roca (ministro del presidente Avellaneda) y votada en el Congreso de la Nación en defensa propia contra las invasiones de tribus araucanas provenientes de Chile y con carácter reivindicatorio. Las acciones violentas de diaguitas, abipones y los antes referidos mapuches fueron reiteradas respecto de asentamientos de criollos. Los malones en forma constante atacaban posiciones de los blancos, arrasando con instalaciones, robando caballos, ganado vacuno y fusiles, al tiempo que secuestraban mujeres (a las que se les hacía un tajo en la planta del pie para que no pudieran escapar). Acompañaban a los soldados en esa reconquista en cantidades considerables -en calidad de testigos- sacerdotes de prestigio (como Monseñor Antonio Espinosa), reconocidos periodistas (como Remigo Lupo) y científicos de renombre (como Adolfo Doering y Pablo Lorenz). Colaboró decididamente en la defensa de Buenos Aires Adolfo Alsina con su célebre zanja de 400 kilómetros. El caso latinoamericano de la explotación de la metrópoli comenzó a debilitarse a raíz de las guerras napoleónicas, especialmente debido a la abdicación de Carlos iv en Fernando vii quien fuera reemplazado por José Bonaparte. Esto condujo a las Juntas de Cádiz, al Consejo de Regencia y las Cortes de Cádiz y la Constitución liberal  de 1812 (en esa asamblea la palabra liberal dejó de ser un adjetivo –generoso- para convertirse en un sustantivo: como opuesto a servil). Es de gran importancia enfatizar que a las Cortes de Cádiz las Américas españolas tenían derecho a hacerse representar como diputados también por “indios” ya que, por definición, el liberalismo considera a todos los seres humanos como iguales en derechos (el espíritu liberal de los diputados españoles provenía de la segunda tanda de la Escuela de Salamanca). En Portugal el sistema colonial tuvo mayor duración como consecuencia de que la Corte se mudó a Brasil y, como se ha dicho, en Estados Unidos el dominio de Jorge III se interrumpió con la revolución estadounidense que constituyó un ejemplo a seguir para la independencia de los pueblos latinoamericanos, aunque, como se ha expresado más arriba, no con sus correspondientes libertades las cuales se recuperaron en algunos países como la Argentina desde su Constitución liberal de 1853 (que tomó principalmente como base la Constitución  estadounidense y la de Cádiz) hasta el golpe fascista del 30 muy acentuado a partir del peronismo y sus imitadores. En todo caso, en esta nota apuntamos a dejar sentado de manera breve el sentido de los denominados pueblos originarios y la importancia de respetar a todas las personas sin importar su origen, sus costumbres y sus religiones ya que desde la perspectiva liberal solo es lícito recurrir al uso de la fuerza allí donde hay lesiones de derechos.        
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Alto gasto público, malos servicios públicos, altos impuestos

Agustín Etchebarne opinó en Rural Noticias sobre la alta carga fiscal y gasto público que no se refleja en los servicios que brindan los Estados provinciales y el nacional. También se explayó sobre los altos impuestos, en especial los relacionados al trabajo. Etchebarne se expresó en especial sobre la reforma fiscal necesaria. https://www.youtube.com/watch?v=gNUBmpNPhXs&feature=youtu.be  
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