“Generar empleo en la Argentina es una locura"
CRONISTA COMERCIAL - El economista Aldo Abram analizó el presente económico del país y en ese marco consideró que “la macroeconomía está mejorando desde el cuarto trimestre del año pasado, lo que ocurre es que desde mediados del 2015 la economía estuvo en el fondo del pozo que lo tocó en el tercer trimestre de 2016 y ahora cada vez estamos más cerca de la salida de pozo y es posible que cada vez vayamos viendo más cerca la luz”.
“Para que todos los argentinos veamos la salida vamos a tener que esperar a fin de año cuando sea una sensación más generalizada”, apuntó el economista en diálogo con Radio Provincia. En ese mismo sentido señaló que “no es buena noticia que haya precios estables sino que hay buscar que bajen”.
Abram dijo además que “la inflación no está en línea con cumplir las metas del 17 %, ni con la del 12% establecida para el año que viene, con lo cual el Banco Central debería estar haciendo un esfuerzo mayor. La entidad monetaria tiene que emitir 150.000 millones de pesos para dárselos al Gobierno y que pueda cubrir parte de su déficit”.
“Para que todos los argentinos veamos la salida vamos a tener que esperar a fin de año cuando sea una sensación más generalizada”.“La reactivación se está produciendo, viene creciendo el empleo pero muy despacio porque no han llovido las inversiones como se esperaba y eso disminuye la capacidad de generar nuevos empleos y eso pasa porque estaba la posibilidad de volver a subirnos al Titanic y por otro lado por la carga tributaria donde estamos entre los 12 países del mundo que más presionan impositivamente a sus empresas”, aseveró. El especialista en materia económica consideró que “tenemos una legislación gremial y laboral antiquísima, con lo cual generar empleo en Argentina es una locura y por ello las Pymes buscan sustituir mano de obra con capital, hay que hacer una reforma laboral urgente”.
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Norcorea decidió adquirir las armas nucleares en la década de los cincuenta, cuando Harry S. Truman, en medio de la guerra coreana, amenazó con utilizarlas si los comunistas no se avenían al armisticio. Primero Kim Il-Sung, abuelo del gordito homicida que hoy manda en el país, le pidió ayuda a Mao para crear su armamento, pero éste se negó de plano. Entonces llamó a las puertas del Kremlin. Con esa ayuda, en medio de la disputa sino-soviética, inauguró su primer reactor en 1964.
Ya no era posible evitar la proliferación de armas nucleares. Primero fue USA durante la Segunda Guerra mundial. Luego la URSS, cuyo espionaje se apoderó del know how norteamericano. Luego siguieron China, Inglaterra y Francia. Francia contribuyó con Israel, dado que ingleses y norteamericanos les negaron su ayuda al Estado judío. La URSS le vendió tecnología nuclear a la India, interesada en que ese superpoblado país le hiciera contrapeso a China, entonces su adversario. En los años noventa, Pakistán, bajo la dirección del Dr. A.Q. Khan, un personaje que parece sacado de una película de James Bond, desarrolló sus armas ante la posibilidad de otro conflicto con India (habían perdido tres guerras limitadas).
Hasta ahora, las armas nucleares han servido como un elemento disuasor contra los ataques. Si Ucrania hubiera mantenido las que heredaba de la etapa soviética, si no se las hubiese entregado a Moscú por medio del Pacto de Budapest, firmado a mediados de los años noventa con la “garantía” de EEUU y el Reino Unido, no habría perdido la Crimea y los rusos no estarían alimentando el separatismo en la zona Este del país. En 1994 Ucrania poseía la tercera fuerza nuclear del planeta: 5000 bombas, 176 misiles de largo alcance y 44 aviones bombarderos capaces de transportarlas.
¿Cuánto tiempo falta para que Irán tenga sus bombas atómicas? Tras ese país seguirán Turquía, Arabia Saudita y Egipto. (Libia estaba en tratos con Pakistán cuando surgió la Primavera Árabe que le costó la vida a Gadafi).
¿Y cuánto tiempo necesitarán los terroristas para poseer una carga nuclear táctica, cuyo tamaño es algo más que el de una mochila, capaz de borrar del mapa cualquier ciudad del planeta, matando a millones de personas en un estallido luminoso y fugaz? Tras el fin de la URSS desaparecieron de los arsenales soviéticos dos de ellas y nunca se supo si fue un problema de contabilidad, porque nunca existieron, o si algún grupo o persona las sustrajo.
Trump está hoy deshojando la margarita coreana. ¿Ataco o no ataco? ¿Lo hago con armas convencionales saturando a Norcorea de dinamita y napalm, o recurro a los misiles nucleares y abro la Caja de Pandora? ¿Acaso lo preferible es rugir por tuit y no hacer nada, trazando inútiles líneas rojas imaginarias? Todo parecía tan claro y fácil cuando era un ciudadano, como tantos, aislacionista. Pero todo se ve tan diferente cuando estás en el salón oval de la Casa Blanca abrumado por la realidad. No es lo mismo el violín que la guitarra, dicen los españoles. Tienen razón.
