Skip to main content

“Generar empleo en la Argentina es una locura"

CRONISTA COMERCIAL - El economista Aldo Abram analizó el presente económico del país y en ese marco consideró que “la macroeconomía está mejorando desde el cuarto trimestre del año pasado, lo que ocurre es que desde mediados del 2015 la economía estuvo en el fondo del pozo que lo tocó en el tercer trimestre de 2016 y ahora cada vez estamos más cerca de la salida de pozo y es posible que cada vez vayamos viendo más cerca la luz”. “Para que todos los argentinos veamos la salida vamos a tener que esperar a fin de año cuando sea una sensación más generalizada”, apuntó el economista en diálogo con Radio Provincia. En ese mismo sentido señaló que “no es buena noticia que haya precios estables sino que hay buscar que bajen”. Abram dijo además que “la inflación no está en línea con cumplir las metas del 17 %, ni con la del 12% establecida para el año que viene, con lo cual el Banco Central debería estar haciendo un esfuerzo mayor. La entidad monetaria tiene que emitir 150.000 millones de pesos para dárselos al Gobierno y que pueda cubrir parte de su déficit”.
“Para que todos los argentinos veamos la salida vamos a tener que esperar a fin de año cuando sea una sensación más generalizada”.
“La reactivación se está produciendo, viene creciendo el empleo pero muy despacio porque no han llovido las inversiones como se esperaba y eso disminuye la capacidad de generar nuevos empleos y eso pasa porque estaba la posibilidad de volver a subirnos al Titanic y por otro lado por la carga tributaria donde estamos entre los 12 países del mundo que más presionan impositivamente a sus empresas”, aseveró. El especialista en materia económica consideró que “tenemos una legislación gremial y laboral antiquísima, con lo cual generar empleo en Argentina es una locura y por ello las Pymes buscan sustituir mano de obra con capital, hay que hacer una reforma laboral urgente”.
  • Hits: 8

Deshojando la margarita coreana

Sería irónico que el aislacionista Donald Trump atacara preventivamente a Norcorea, pero existe una alta probabilidad de que eso ocurra. Él mismo lo ha dicho. En abril envió al vecindario coreano un portaviones y los barcos de guerra que lo acompañan. No obstante, durante la campaña electoral llegó a afirmar que Surcorea y Japón tenían fuerzas y recursos suficientes, incluso para desarrollar armas nucleares para defenderse. No necesitaban el respaldo de Estados Unidos en un presunto enfrentamiento con Pyongyang. Desde 1796, año del discurso de despedida de George Washington, en la sociedad norteamericana existe una clara tendencia a evitar los conflictos bélicos que no atañen directamente a la seguridad de Estados Unidos. Frente a ella están quienes proclaman el “excepcionalismo” estadounidense. USA ha surgido –dicen- para defender la libertad en el mundo. No es una nación, proclaman, como las demás. Ahí se inscriben desde Thomas Jefferson hasta John F. Kennedy. No es extraño que las acciones de Trump contradigan sus creencias. Woodrow Wilson ganó las elecciones como un pacifista más o menos aislacionista y acabó entrando decisivamente en la Primera Guerra mundial e impulsando (sin éxito) la Liga de Naciones. Trump argumentaba contra la presencia de tropas norteamericanas en Afganistán (como había hecho Obama), y ha terminado por aumentar el número de soldados en ese territorio arisco e imposible. El problema es la tenencia de armas nucleares. Corea del Norte las tiene. Las ha fabricado pacientemente. Posee veinte o treinta, de acuerdo con los servicios de inteligencia, y hoy continúa produciéndolas al ritmo de cinco o seis todos los años junto a una cohetería cada vez más precisa y poderosa. Si Estados Unidos retira su paraguas militar, Japón y Corea del Sur desarrollarán bombas atómicas. Tienen la tecnología y la economía para fabricarlas. En ese caso, no es descartable que Taiwán las construya.conflicto con corea del norte Norcorea decidió adquirir las armas nucleares en la década de los cincuenta, cuando Harry S. Truman, en medio de la guerra coreana, amenazó con utilizarlas si los comunistas no se avenían al armisticio. Primero Kim Il-Sung, abuelo del gordito homicida que hoy manda en el país, le pidió ayuda a Mao para crear su armamento, pero éste se negó de plano. Entonces llamó a las puertas del Kremlin. Con esa ayuda, en medio de la disputa sino-soviética, inauguró su primer reactor en 1964. Ya no era posible evitar la proliferación de armas nucleares. Primero fue USA durante la Segunda Guerra mundial. Luego la URSS, cuyo espionaje se apoderó del know how norteamericano. Luego siguieron China, Inglaterra y Francia. Francia contribuyó con Israel, dado que ingleses y norteamericanos les negaron su ayuda al Estado judío. La URSS le vendió tecnología nuclear a la India, interesada en que ese superpoblado país le hiciera contrapeso a China, entonces su adversario. En los años noventa, Pakistán, bajo la dirección del Dr. A.Q. Khan, un personaje que parece sacado de una película de James Bond, desarrolló sus armas ante la posibilidad de otro conflicto con India (habían perdido tres guerras limitadas). Hasta ahora, las armas nucleares han servido como un elemento disuasor contra los ataques. Si Ucrania hubiera mantenido las que heredaba de la etapa soviética, si no se las hubiese entregado a Moscú por medio del Pacto de Budapest, firmado a mediados de los años noventa con la “garantía” de EEUU y el Reino Unido, no habría perdido la Crimea y los rusos no estarían alimentando el separatismo en la zona Este del país. En 1994 Ucrania poseía la tercera fuerza nuclear del planeta: 5000 bombas, 176 misiles de largo alcance y 44 aviones bombarderos capaces de transportarlas. ¿Cuánto tiempo falta para que Irán tenga sus bombas atómicas? Tras ese país seguirán Turquía, Arabia Saudita y Egipto. (Libia estaba en tratos con Pakistán cuando surgió la Primavera Árabe que le costó la vida a Gadafi). ¿Y cuánto tiempo necesitarán los terroristas para poseer una carga nuclear táctica, cuyo tamaño es algo más que el de una mochila, capaz de borrar del mapa cualquier ciudad del planeta, matando a millones de personas en un estallido luminoso y fugaz? Tras el fin de la URSS desaparecieron de los arsenales soviéticos dos de ellas y nunca se supo si fue un problema de contabilidad, porque nunca existieron, o si algún grupo o persona las sustrajo. Trump está hoy deshojando la margarita coreana. ¿Ataco o no ataco? ¿Lo hago con armas convencionales saturando a Norcorea de dinamita y napalm, o recurro a los misiles nucleares y abro la Caja de Pandora? ¿Acaso lo preferible es rugir por tuit y no hacer nada, trazando inútiles líneas rojas imaginarias? Todo parecía tan claro y fácil cuando era un ciudadano, como tantos, aislacionista. Pero todo se ve tan diferente cuando estás en el salón oval de la Casa Blanca abrumado por la realidad. No es lo mismo el violín que la guitarra, dicen los españoles. Tienen razón.
  • Hits: 7

Sólo con el trabajo y la escolarización de los niños saldremos de la pobreza

Revista Digital de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa A su llegada a Madagascar, uno de los países más pobres del planeta, el Padre Pedro Opeka vio a chicos descalzos viviendo en un basurero y decidió ayudarlos a tener una vida digna. Con la colaboración de jóvenes del lugar, levantó casillas precarias que luego fueron reemplazadas por casas de ladrillos de dos pisos, y les enseñó a vivir con lo que ellos producían. Los grupos de casas fueron creando una ciudad levantada donde estaba el basurero, Akamasoa. He tenido el privilegio, a través de un intercambio epistolar, de conocer en primera persona la obra de este sacerdote argentino propuesto varias veces al Premio Nobel de la Paz por su incansable trabajo con los pobres en Madagascar. Permítanme compartirles una síntesis de dicho intercambio: “No tengo fórmulas mágicas, ni frases hechas para citar cuando hablo sobre el trabajo humanitario y de desarrollo en Akamasoa. Había que reaccionar rápidamente y crear la confianza con el pueblo, que ha sufrido tanto y fue tantas veces defraudado y engañado por sus dirigentes, y también por proyectos humanitarios sin futuro”. “Compartiendo la vida dura de este pueblo de un basurero, viendo mi modo de vivir, de acercarme a ellos respetando sus tradiciones, y queriendo que sus hijos concurran a la escuela, puedan alimentarse y curarse, se han convencido de seguirme en esta lucha cotidiana. Con el pueblo de Akamasoa nos hemos puesto a dialogar y hemos hecho leyes internas, que fueron aceptadas por la mayoría de la población a mano alzada”. “Cada vez que salgo a la calle o a visitar a las familias, la gente me pide trabajo, lo cual es un buen signo. Ya nadie más me pide dinero, sino trabajo. Aquí nuestra gente ha comprendido que sólo con el trabajo, y la escolarización de los niños y jóvenes, saldremos de la pobreza”. “Puse las cartas sobre la mesa y les dije: ´si debo asistirles me voy ya de Madagascar, porque los amo´. El asistencialismo nunca ayudó a poner de pie a un pueblo, más bien lo puso de rodillas y los subyugó a la clase política que se aprovechó de ellos”. Las palabras del Padre Opeka hablan por sí solas, apliquémoslas a nuestra realidad. El pasado 1 de mayo, el presidente Macri cumplió una promesa de la campaña electoral al hacer público el Plan de Empalme, el cual intentará reconvertir cientos de miles de planes sociales en empleo genuino. Es claro que el nuevo plan facilitará la inserción laboral de beneficiarios de planes sociales en sectores donde el capital humano del trabajador no es un factor esencial, por ejemplo la construcción o algunos servicios. Pero para que el plan tenga un real impacto es necesaria la capacitación y el entrenamiento profesional de millones de argentinos carentes de cualquier forma capital humano. Ese es el eslabón que falta desarrollar. ¿Cómo lograrlo? El Premio Nobel de Economía Eric Maskin nos da una posible respuesta. Durante una conferencia dictada en noviembre 2014, en Perú, afirmó que “la población debe tener los medios para ganarse su propio sustento y los programas sociales pueden ayudarles a llegar a ese punto dándoles educación y capacitación laboral”. ¿Por qué no exigirle a todo beneficiario de un plan, que no pueda acceder a un trabajo mediante el Plan de Empalme, que concurra a una escuela de adultos preferentemente técnica, o que tome cursos de entrenamiento profesional en un amplio menú de actividades productivas, como requisito para cobrar la asignación de su plan? Millones de beneficiarios de planes sociales no cuentan hoy con una dotación de capital humano mayor a la que tenían cuando accedieron a su plan. Imaginémonos si se implementase hoy una política imbuida de este espíritu. ¿Cuántos menos requerirían del apoyo del Estado en un futuro no tan lejano? La educación y entrenamiento profesional de aquellos que se encuentran excluidos de la sociedad productiva constituyen las vigas sobre las cuales será posible construir una Argentina más equitativa, no mediante el asistencialismo que los condena a un futuro sin expectativas.
  • Hits: 5

La estafa de la jubilación pública

La jubilación estatal tiene 4 problemas: i) está expuesto a las presiones políticas (caja política); ii) es una estafa intergeneracional; iii) es un fraude a los aportantes y beneficiarios y, iv) atenta contra la inversión, productividad, crecimiento, creación de empleo y el poder adquisitivo del salario. El sistema jubilatorio de reparto debería desaparecer. Voy a explicar por qué. La jubilación estatal de reparto nació como una estafa de la corporación política. Bismarck (1889) creó el sistema fijando la edad de jubilación en 70 años cuando la esperanza de vida era de 35 años (hombres) y 38 años (mujeres), lo cual brindó una cuantiosa caja a la política alemana. En Argentina, las cajas jubilatorias financiaron cualquier cosa menos jubilaciones. De hecho, en 2016 el FGS del Anses gastó $ 158.085 millones financiando Procrear, préstamos a beneficiarios del SIPA, préstamos a Provincias y déficit fiscal, lo cual equivale casi al 30% de las jubilaciones ($ 572.659 MM) y es un +47% superior al pago de Asignaciones familiares y AUH ($ 107.628 MM). El sistema de reparto es una transferencia intergeneracional injusta e ineficiente que hipoteca el futuro. En este sistema, los participantes iniciales convencen a los posteriores para que les transfieran fondos (a ellos) a cambio de una promesa de transferencias mayores provenientes de una (supuesta) cantidad superior de participantes futuros. Sin embargo, esto es una estafa intergeneracional, ya que el sistema no se adapta a los cambios demográficos signados por una esperanza de vida en aumento. La cantidad de personas mayores de 60 se triplicará durante los próximos 25 años. Paralelamente, la tasa de fertilidad bajará. Así, el número de beneficiarios (jubilados) aumenta sostenidamente en relación con la cantidad de financiadores (trabajadores), con lo cual el sistema funciona cada vez peor hasta colapsar. Este sistema hipoteca el futuro de los niños actuales y de los que todavía no han nacido. El gasto en seguridad social aumenta en detrimento del gasto en educación y salud. En otras palabras, se gasta cada vez más en los ancianos (pasado) y menos en los jóvenes y niños (futuro); es decir se desinvierte en capital humano atentando contra el crecimiento y el futuro. El gasto de Nación en nuestros abuelos (10% del PBI sumando jubilaciones y pensiones -9,1%, y PAMI -0,9%) casi duplicó las erogaciones en educación (5,6%) y salud (6%) de las tres esferas en 2016. Paralelamente, el gasto global en Ciencia (0,3%), Vivienda y Urbanismo (1,2%) y Agua potable y cloacas (0,6%) es prácticamente inexistente al lado del gasto en jubilaciones y pensiones (9,1%). El sistema jubilatorio de reparto es una estafa, tanto para los aportantes como para sus beneficiarios. Asumamos que un hombre ahorra a lo largo de toda su vida laboral (20 a 65 años) lo que actualmente le descuentan mensualmente en concepto de Aportes Personales (11%). Utilizando el salario promedio privado registrado ($ 22.859) en dólares y capitalizándolo a una tasa del 5% anual, el trabajador llegaría a sus 65 años con un ahorro de u$s 317.000. Según la expectativa de vida masculina (73 años) en Argentina, cobraría u$s 4002 mensuales hasta fallecer. Si viviera hasta los 80 años percibiría u$s 2.00 y hasta los 85 u$s 2086, su jubilación sería menor. Sin embargo, la anterior cuenta es incompleta, porque faltan las Contribuciones Patronales (10,17%) de los empleadores. Adicionando este flujo y capitalizándolo también al 5% anual (u$s 608.000), la jubilación masculina treparía hasta u$s 7696; u$s 4807 y u$s 4012 por mes si el hombre viviera hasta los 73; 80 u 85 años; respectivamente. Hoy en día la jubilación promedio asciende a u$s 595. No hay mucho más que agregar. En 1980/2016 el PBI per cápita anual de Argentina (+0,9%) creció muy por debajo de la región (+1,9%); Alianza del Pacífico (+2,3%) y Chile (+3,0%). En este marco, Argentina necesita crecer fuertemente para recuperar el terreno perdido. Y el sistema jubilatorio estatal es un grave obstáculo para crecer, ya que atenta contra el ahorro, la inversión y la formación de capital, obstaculizando la productividad, la creación de puestos de trabajo y la mejora del salario. Argentina tiene una tasa ahorro/PBI (14%) muy inferior al promedio de la región (22%), lo cual la lleva a invertir y, en consecuencia, crecer mucho menos que la región. Detrás de este este déficit de ahorro y falta de inversión está el desahorro público y el déficit previsional. En 2016 el déficit de Anses ascendió a 2,6% del PBI, lo cual empujó el déficit fiscal global a 7,1% del PBI. El déficit previsional tiene inexorable tendencia alcista y ascenderá a 3% del PBI en 2017. En este marco, el déficit fiscal global ascenderá a +7,6% del PBI en 2017. En pocas palabras, el sistema jubilatorio de reparto será cada vez más deficitario, convirtiéndose en obstáculo cada vez más grande contra la inversión, el empleo, los salarios y el crecimiento en el largo plazo. Ergo, la jubilación estatal está hipotecando el futuro de nuestros niños y de los que no nacieron. ¿No vamos a hacer nada? Mirá el video de Libertad y Progreso: Jubilación Estatal, la mayor estafa de la historia
https://youtu.be/4oxH6jWQHOk
  • Hits: 7

Perspectivas económicas - Meta del déficit fiscal 2017

El economista Aldo Abram, Director de Libertad y Progreso, explica por que cree que el gobierno podrá cumplir con la meta de déficit primario También opinó sobre la necesidad de bajar el gasto público el año próximo. https://www.youtube.com/watch?v=MwQ014MrEfU
  • Hits: 8
Donate