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La Argentina de Milei hoy, cuando hace un año estaba quebrada

Agustín Etchebarne en CNN Radio analiza el primer año de gestión de Javier Milei en Argentina. Se destaca el progreso en la estabilización económica, con una reducción significativa del riesgo país y avances en la ordenación de las cuentas públicas, a pesar de una recesión inicial. https://youtu.be/wGnw9DbTWyw?si=Z8TnIhJCK0_TLRmm Sin embargo, se enfatiza la necesidad de reformas estructurales más profundas, incluyendo una reforma impositiva y laboral, para lograr una verdadera competitividad y reducir la carga del Estado. Etchebarne compara el avance en materia de libertad económica con otros países, mostrando una mejora significativa en un solo año, pero remarcando que aún queda camino por recorrer para alcanzar un nivel de “país moderadamente libre”. Finalmente, se critica la ineficiencia y el exceso de burocracia estatal, identificando áreas donde se puede mejorar la productividad y simplificar la vida de los ciudadanos.
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Infobae "Estiman que la Argentina subió 61 puestos en el Índice de Libertad Económica tras las reformas dispuestas por Milei"

INFOBAE “Con las reformas implementadas por la administración Milei, Argentina habría subido del puesto 145º al 84º en el Índice de Libertad Económica” sobre un total 176 países evaluados, señaló un informe de la Fundación Libertad y Progreso, en el que se revisó la posición del país en el ranking que elabora la Heritage Foundation luego de los primeros 12 meses de gestión de Javier Milei.

En el Índice de Libertad Económica 2024, que toma en cuenta datos cerrados del año 2023, el puesto 145° de la Argentina la ubicó cerca de países como Mozambique (141º), Laos (142º), Timor Leste (143º), Liberia (144º), Egipto (146º), o Pakistán (147º). Dentro de las economías latinoamericanas superó únicamente a Haití (155º), Bolivia (165º), Venezuela (174º) y Cuba (175º).

“En términos cualitativos, la mejora en el Índice permitiría a Argentina salir del grupo de ‘Economías Reprimidas’ (índice en el rango 0-49,9), y ubicarse a las puertas de entrar al grupo de ‘Economías Moderadamente Libres’ (índice en el rango 60-69,9)”, agregó Libertad y Progreso.

En enero de este año, Libertad y Progreso había estimado que Argentina podría subir más de 90 puestos en el Índice de Libertad Económica si se llevaban adelante todas las reformas que había propuesto el Ejecutivo en diciembre de 2023: “Sin embargo, la aprobación parcial de la Ley Bases por parte del Congreso, la judicialización del capítulo laboral del DNU 70/23, el limitado acompañamiento de varias provincias y municipios de la agenda de desregulación y facilitación de inversiones, la falta de reformas para agilizar los procesos judiciales, y el sostenimiento de varios controles cambiarios y de capitales moderaron dicho escenario”.

La mejora en el índice de Libertad Económica genera que el país pueda alcanzar mayores niveles de desarrollo e ingreso por habitante. En base a datos del año 2023, se observa que el ingreso per cápita promedio para las economías libres es 11 veces mayor al de economías con libertades reprimidas.

LIBERTAD ECONÓMICA EN ARGENTINA – MEJORAS Y PENDIENTES Variación en el ranking en el índice de Libertad Económica por componente.
Índice / Subíndice Ranking 2024 (datos 2023) Proyección LyP* Variación
LIBERTAD ECONÓMICA 145º 84º +61
Pilar I - Tamaño del Gobierno
Salud Fiscal 116º 43º +73
Gasto del Gobierno 128º 93º +35
Presión Impositiva 154º 152º +2
Pilar II - Eficiencia Regulatoria
Libertad para Hacer Negocios 112º 91º +21
Libertad Monetaria 170º 170º -
Libertad Laboral 120º 98º +22
Pilar III – Libertad en los Mercados
Libertad del Comercio Exterior 149º 118º +31
Libertad para Hacer Inversiones 98º 72º +26
Libertad Financiera 66º 66º -
Pilar IV – Rule of Law
Respeto por los Derechos de Propiedad 137º 97º +40
Integridad del Gobierno 91º 54º +37
Efectividad de la Justicia 69º 69º -

Según las estimaciones de Libertad y Progreso, las principales mejoras se habrían dado en aquellos componentes del índice que hacen al orden macroeconómico, al entorno regulatorio y la intervención del Estado en la economía: “Salud Fiscal”, “Gasto del Gobierno”, “Libertad para Hacer Negocios” y la “Integridad del Gobierno”.

Al mismo tiempo, hubo otros aspectos en los que todavía no hubo avances significativos. La Presión Impositiva mejoró, pero marginalmente. En este subíndice es donde el país aún tiene su mayor tarea pendiente; con las reformas pasaría del puesto 154º sobre 176 países al 152º. O sea, una mejora, pero marginal”, apuntó el informe.

“Una segunda tarea pendiente tiene que ver con la “Libertad para Hacer Inversiones”. La permanencia de los controles de cambios y de capitales, usualmente llamados “cepo”, ha impedido que el país tenga una mejora significativa en este subíndice”. agregó. Actualmente, Argentina sigue entre la mitad de las economías menos libres en este indicador, pero resuelta la cuestión del cepo “puede cómodamente ubicarse entre el tercio de las más libres a nivel mundial”.

Vinculado a lo anterior, también están pendientes modificaciones estructurales en lo que hace al subíndice de “Libertad Financiera”. Esto implicaría “la reducción de las regulaciones del Estado sobre los bancos y las entidades financieras, lo que contribuiría a profundizar la competencia en el sector, y la privatización de los bancos públicos nacionales, como el Banco de la Nación Argentina y sus subsidiarias, para limitar la intervención directa del gobierno en este mercado”.

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Para LyP los precios crecieron 2,9% en noviembre

SER INDUSTRIAL El Índice de Precios al Consumidor elaborado por la Fundación Libertad y Progreso (IPC- LyP) registró un aumento de 2,9% en noviembre, lo que implicó una leve aceleración (de 0,2 puntos porcentuales) respecto a la medición oficial de octubre (2,7%). “Si bien la variación mensual es mayor, consideramos que esto no compromete el proceso de desaceleración de la inflación. Hay que tener en cuenta que en octubre los precios estacionales jugaron a favor, un impacto que se revirtió en noviembre. Y además, que varios precios regulados volvieron a incrementarse”, expresaron los especialistas. De esta manera, en los primeros once meses del año, el IPC acumula una suba de 113,0%, mientras que en el mismo período del año pasado fue de 148,2%. La variación interanual, alcanza el 167,3%, marcando así la séptima desaceleración consecutiva, y bajando 122,1 puntos porcentuales desde el máximo de 289,4% interanual registrado en abril.
Los expertos de LyP estimaron que continuará el proceso de desaceleración inflacionaria.
Los expertos agregaron que para diciembre esperan que la inflación “se mantenga relativamente estable, en torno al 3%, motivada por el efecto estacional de fin de año (aguinaldo y fiestas), algo que estará parcialmente compensado por los primeros efectos de lo que será la eliminación del impuesto PAIS”.

Análisis

Eugenio Marí, Economista Jefe de LyP, mencionó que “la inflación sigue claramente una tendencia de convergencia al 2% del crawling-peg. La mejora en la situación macro, que de a poco se empieza a reflejar en la micro, da un paraguas de mayor confianza en el gobierno y de sostenibilidad política al proceso de cambio de rumbo. Con este panorama, no sería extraño que el IPC rompa la barrera del 2,5% en el primer trimestre del 2025 y siga bajando a lo largo del próximo año, para registrar variaciones que comiencen con 1 en la segunda mitad”. Por su parte el economista Lautaro Moschet señaló que “para noviembre, proyectamos una inflación ligeramente superior a la de octubre. Si bien este aumento no resulta alarmante debido a una mayor incidencia de precios regulados, asociado a la recomposición de precios relativos, es importante destacar una aceleración en el precio de los alimentos, especialmente impulsada por la carne. Cabe señalar que los incrementos más significativos en este rubro se concentraron entre la última semana de octubre y la primera de noviembre. En la segunda mitad del mes, las subas volvieron a moderarse; con lo cual no sería extraño que en diciembre presente una menor variación”. Asimismo, su colega Clara Alesina, afirmó que “aunque noviembre podría registrar una inflación ligeramente superior a la de octubre, no hay que dejar de ver la película completa. Las acciones del gobierno siguen enfocadas en la reducción sostenida de la inflación y la confianza de los agentes económicos y los mercados respaldan esta tendencia a la baja. Este optimismo se refleja en la continua caída del tipo de cambio paralelo y en la mejora de los índices de confianza tanto en el gobierno como de los consumidores. La caída del riesgo país, que alcanzó su valor más bajo en cinco años, también nos indica una perspectiva de mejora en Argentina. Esto permite al sector privado tomar deuda a una menor tasa, lo cual favorece las expectativas de inversión y crecimiento a largo plazo.” Finalmente el anañlista Theo Ellmann, explicó que “el aumento del 2,9% en el IPC de noviembre, aunque leve, no altera la tendencia de desaceleración inflacionaria de los últimos meses. Además, la eliminación del Impuesto PAIS, a partir de diciembre, reducirá los costos de los bienes transables, es decir, aquellos que se comercializan internacionalmente. Esta medida debería reflejarse en una disminución de los precios de productos importados y de aquellos nacionales que compiten con importaciones. Lo que terminara por mejorar considerablemente el bolsillo del argentino.”
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Poder y privilegios: una nota desde el liberalismo

CATO Constanza Mazzina dice que es la empatía lo que constituye el sustento al liberalismo, distinguiéndose el individuo por el respeto que le damos al otro, especialmente si ese otro es desconocido. Es un lugar común definir al liberalismo desde su aporte y contenido a la economía: la competencia, el libre mercado, la propiedad privada. También desde el punto de vista político, allí están el estado limitado, las libertades individuales, los frenos y contrapesos. Todo ello, desde el homo economicus al zoon politikon, olvidan el aspecto que subyace, que hace posible, y que da sustento a la teoría. El liberalismo es primero un conjunto de valores, de principios, una ética que nada tiene que ver ni con el conservadurismo ni con el comunitarismo rawlsiano. El individuo es, primero, un ser moral. Fue el mismo Adam Smith, padre del liberalismo, quien exploró la dimensión moral y ética del individuo en su obra La teoría de los sentimientos morales (1759) antes de escribir La riqueza de las naciones (1776). El individuo es, para Smith, un hombre gentil, que combina virtud y razón. La virtud se manifiesta en la moderación, la justicia y la beneficencia, mientras que la razón guía las decisiones y acciones. Este individuo ideal es capaz de equilibrar sus intereses personales con el bien común. Smith destaca la simpatía como una característica esencial del gentleman. La capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás es fundamental para construir relaciones armoniosas y justas. Esta empatía permite al individuo tomar decisiones que beneficien a la sociedad en su conjunto, el egoísmo no es un aspecto negativo del ser humano, si se conjuga con la empatía. El individuo liberal es un sujeto amable con los otros, no prepotente y, sobre todo, que pide y ofrece igualdad de trato. La igualdad de trato toma forma en la vida cotidiana en aquella máxima de igualdad ante la ley. Sin distinciones, sin preferencias, pero también, sin privilegios. El liberal rechaza los privilegios, tal como indicaba Smith en sus obras. Las consecuencias de las relaciones basadas en privilegios las conocemos hasta el hartazgo, ya que limitan la competencia –en todo, desde emprendedores a intelectuales– y fomentan la ineficiencia –aquí agregue el lector el ejemplo que elija ya que el mundo rebosa de ellos. El gentleman es consciente y responsable de sus acciones y sus consecuencias, y actúa de manera que respete los derechos y libertades de los demás. Es así, entonces, que el liberalismo tiene una rica dimensión moral que se enfoca en la protección de la libertad individual. Algunos aspectos clave son: 1) el respeto a la autonomía –el liberalismo defiende la autonomía individual, considerando que cada persona tiene el derecho a tomar decisiones sobre su vida y destino. Esto implica respetar la libertad de elección y acción, siempre que no se dañe a otros; 2) la igualdad y la justicia –la igualdad ante la ley y la justicia son pilares morales del liberalismo. Todos los individuos deben ser tratados con igualdad y respeto, sin discriminación por raza, género, religión o condición social. Esto supone la igualdad entre gobernantes y gobernados, y borra todo privilegio que pueda surgir de ello; 3) los derechos humanos –el liberalismo enfatiza la protección de los derechos humanos fundamentales, como la libertad de expresión, reunión y asociación. Estos derechos son inherentes al individuo (y cuidado, son universales) y hacen posible el desarrollo de muchos aspectos aquí sintetizados; 4) la tolerancia y el pluralismo –la tolerancia y el pluralismo son valores morales esenciales en el liberalismo. Se reconoce que la diversidad de creencias, opiniones y estilos de vida enriquece la sociedad y fomenta el progreso. La reciente obra de Giuliano da Empoli da cuenta de la importancia de los privilegios antes, durante y después del comunismo soviético. El mago del Kremlin destaca "En Rusia lo único que cuenta es el privilegio, la proximidad al poder, todo lo demás es secundario. Era así en los tiempos del zar y lo fue mucho más durante los años comunistas". Y sentencia: "El privilegio es lo contrario de la libertad, más bien una forma de esclavitud". Tan orwelliano como la máxima del autor que reza "todos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros". Por eso, privilegios y liberalismo no se conjugan. Y, como notaba Bastiat en el siglo XIX, el estado es el gran orquestador de privilegios. La desconfianza del liberalismo al estado, al poder, es una consecuencia lógica de ese rechazo visceral (y moral) a los privilegios. Nuestros tiempos están marcados por el atropello, la prepotencia, la falta de respeto y la falta de empatía. Nos distinguimos como individuos por el respeto que le damos al otro, no al amigo, sino al desconocido. La gentileza del tiempo. Allí se encuentra la ética de la libertad. Este artículo fue publicado originalmente en La Razón (España) el 2 de diciembre de 2024.
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Proteccionismo vs. ganar plata siendo útil a los demás

ÁMBITO FINANCIERO Los empresarios locales deberían evaluar qué hacer para lograr más productividad o si su negocio realmente puede generar más bienestar para el resto de la sociedad.

Director de la Fundación Libertad y Progreso.
Director de la Fundación "Libertad y Progreso".
Ámbito
El Gobierno avanza en eliminar las restricciones para importar bienes y servicios; lo cual ha traído muchas críticas de los sectores que empiezan a tener que competir con productores del exterior. Lo primero que hay que entender es que cuando se prohíbe o restringe o encarece con aranceles la entrada de algo importado, quien lo produce localmente puede ganar plata vendiéndonos lo que hace aunque sea de menor calidad y/o más caro. Eso no está bien; ya que un empresario debería ganar plata sólo si lo hace brindándole más bienestar económico a sus conciudadanos. O sea, vendiéndoles los mejores productos o servicios al mejor precio. Lo otro es poner el bienestar del consumidor al servicio de la ganancia de alguien que consiguió una prebenda.
El argumento que suele justificar mantener esta injusta situación es la enorme presión tributaria argentina. Sin lugar a dudas, hay que seguir exigiendo que, no sólo la Nación, sino también las provincias y municipios manejen la plata de los contribuyentes con austeridad y bajen fuertemente los impuestos. No somos naranjas a exprimir para que los políticos puedan gastar todo lo que se les ocurre.
Sin embargo, esa elevada presión tributaria afecta a todos los sectores productivos y no solamente a aquellos que compiten con bienes importados. También, impacta negativamente en los productores locales que logran colocar sus productos en otros países compitiendo con empresarios de todo el mundo y, encima, tienen que sumar el costo de hacerlos llegar a ese lugar y el de conseguir que alguien se los compre. Es más, también la agroindustria logra exportar y tiene una presión tributaria mucho mayor que la del resto de la economía.
Sin embargo, quiénes producen aquí bienes que se pueden traer del exterior, ¿no pueden competir pese a que quien tiene que asumir todo el costo de traerlo hasta acá es el productor del otro país? El ser un productor local de algo, ya tiene una ventaja de costo respecto a quien quiere entrar a su mercado desde el exterior. Por lo tanto, si logra hacerlo, es porque parte o toda su producción interna es ineficiente.
La elevada presión tributaria afecta a todos los sectores productivos y no solamente a aquellos que compiten con bienes importados.
La elevada presión tributaria afecta a todos los sectores productivos y no solamente a aquellos que compiten con bienes importados.
Los empresarios locales que se encuentren en esa situación deberían evaluar qué hacer para lograr más productividad o si su negocio realmente puede generar más bienestar para el resto de la sociedad. Si no es así, deberían cambiar de actividad. Esto puede sonar “desalmado”; pero debo recordarles que es lo que tendríamos que hacer cualquiera de nosotros si lo que hacemos no nos alcanza para mantenernos, debido a que la gente no lo valora como lo suficientemente útil. Todos somos iguales ante la ley y no es justo que se la utilice para que algunos ganen plata pese a no generar el bienestar necesario a los demás. Es cierto que durante años los pésimos gobiernos que tuvimos hicieron que los argentinos buscáramos refugio en el dólar, Por eso, tenía un valor, o sea un poder adquisitivo, elevado en términos de todo lo que fuera local, incluidos nuestros ingresos; ya que preferíamos tener moneda extranjera a invertir o consumir acá. También es verdad que esas pésimas gestiones siempre fueron propensas a escuchar a quienes pedían que los protejan de los productos importados. Así, en un contexto como el descripto, es lógico que se haya generado una posibilidad, ficticia, de hacer plata en sectores en los que nuestro país no puede ser eficiente y que se incentivara invertir en ellos. Sin embargo, ambas cosas cambiarán si queremos tener un país que brinde el máximo de posibilidades de progreso a la gente; ya que no habrá incentivos a priorizar ahorrar en moneda extranjera y quienes quieran ganar plata deberán hacerlo siéndole útil a los demás, no a su costa. Por último, para que cualquier país pueda brindar el máximo posible de bienestar económico a sus ciudadanos debe lograr que su economía funcione lo más eficientemente posible. Si con prebendas, subsidios o protecciones incentivamos la existencia de sectores de baja productividad, el conjunto de la economía no funcionará lo bien que podría. Incluso, su evolución será peor aún si el costo de esa ineficiencia se lo hacemos pagar a quienes son eficientes. Por lo tanto, los que viven en esa sociedad tendrán una peor calidad de vida. De hecho, eso es algo que los argentinos ya deberíamos haber aprendido luego de décadas de empobrecimiento relativo. Por eso, es muy bueno que el actual Gobierno haya priorizado moderar el peso con el que carga a nuestro sector productivo, bajando el gasto para reducir la presión tributaria. También, lo es que haya empezado un proceso de eliminación de regulaciones absurdas que impedían producir los mejores bienes y servicios al menor precio. Por fin, estamos liberando las fuerzas del trabajo, la creatividad y el emprendedurismo argentinos, lo que redundará en crecientes oportunidades de progreso para todos los habitantes de la Argentina.
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