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Inflación: En 7 meses aplastó la meta presupuestaria del 29%

DIARIO ARGENTINO - Precisó que la inflación de julio estuvo impulsada por alimentos y bebidas, “el rubro que más aumentó”, previa a anticipar similar porcentaje para agosto aunque “habrá que ver qué pasa con los aumentos en prepagas, telefonía e internet, entre otros“.

El informe de la Fundación Libertad y Progreso arrojó que el IPC de julio tuvo un avance del 3,0% mensual, una baja en la tasa de inflación respecto al mes anterior que informó el INdEC (3,2%), pero, de esta manera, en los primeros 7 meses del año, la inflación acumulada fue del 29,1% superando la meta del 29% en base a la que se elaboró el Presupuesto para este año, mientras que en términos anuales fue 51,8%.

Tanto la inflación general, que superó el 29%, la suba de precios en el rubro de Salud (27,9%), que lo componen las prepagas y medicamentos entre otros, y el rubro Alimentos y Bebidas (31%) subieron por encima de lo que lo hizo la jubilación mínima que, en lo que va del año, creció solamente un 21,2%.

Así “las jubilaciones mínimas pierden un 6,5% de su poder adquisitivo frente a la inflación general, un 5,6% frente a la inflación en Salud y un 8,2% frente al rubro de Alimentos y Bebidas“, sostiene el informe de julio de la Fundación Libertad y Progreso y corrobora.

Mal pronóstico

La inflación de 2021 será “del 50% al 55%” y la del año próximo estará “arriba del 60%” debido a las complicaciones del Gobierno para reducir las tasas mensuales de los precios minoristas y al regreso de una política de “fuerte emisión monetaria” para financiar el déficit fiscal y hacer frente a los vencimientos de deuda local de los próximos meses, según el economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, Iván Cachanosky, quien consideró de “después de las elecciones”

la inflación volverá a acelerarse como consecuencia del excedente de pesos en circulación, reflejado en un nivel de base monetaria que superó los 3 billones.

Cachanosky reconoció al igual que lo hizo Motyl que la inflación “es menor a la de los meses anteriores“, pero aclaró que “no hay mucho para festejar, porque aún está en niveles muy altos“.

“Hace nueve meses que el Gobierno no puede mostrar una inflación menor al 3% y si se cumple nuestro pronóstico, con julio ya serán diez“, indicó, además de aclarar que esa dinámica se da “con tarifas pisadas y precios cuidados”.

El economista de la la Fundación Libertad y Progreso previó que “de acá a las elecciones va a rondar ese nivel y en algún mes se puede lograr un ‘dos y algo’, pero después de los comicios volverá a acelerarse, fundamentalmente por la expansión de la base monetaria“.

El último informe del Banco Central da cuenta de una base monetaria de $3.000.129 millones, levemente por debajo del nivel récord de $3.030.974 del 15 de julio, con un alza interanual de 20,13% y del 74,17% desde la asunción presidencial de Alberto Fernández.

Cachanosky describió “tres etapas” de la política monetaria: desde diciembre de 2019 hasta agosto de 2020, en la que se “emitió muchísimo” y a partir de entonces se recurrió a “un apretón monetario hasta mayo de este año, que incidiría para que en lo que resta del año la inflación no suba demasiado”.

Desde entonces se desarrolla la tercera etapa, con un regreso a la “emisión fuerte”, tanto por las necesidades ante la campaña electoral como por la insuficiencia del endeudamiento para financiar el déficit y hacer frente a los vencimientos de deuda en el mercado local en lo que resta del año.

Ese cambio de política monetaria podría complicar no solo las proyecciones de inflación para este año sino principalmente las de 2022.

En ese sentido, a pesar de que en el reciente Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central los economistas consultos previeron un promedio de inflación del 48,2%, Cachanosky proyectó para este año “alrededor del 50% al 55%”, en tanto espera para el próximo que esté “arriba del 60%”.

“Salvo que nos sorprendan con un acuerdo muy bueno con el FMI no veo muy factible que la inflación del año que viene sea menor“, sostuvo el economista de Fundación Libertad y Progreso.

De todos modos, consideró que “lo más probable es que se acuerden facilidades de pago, pero no mucho más que eso. No me imagino a este gobierno accediendo a encarar reformas estructurales“, concluyó.

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¿Cómo afectaría una baja de los precios de las commodities la economía?

A24 - El año pasado los países de la región sufrieron una de sus mayores recesiones históricas a raíz de las restricciones que se llevaron adelante por la pandemia. Según las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), se estima que la economía latinoamericana se contrajo en un 7% en 2020; en tanto, La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima una caída del 7,7%, mientras que la proyección del Banco Mundial (BM) es de -6,9%. De ésta forma sería la mayor contracción económica que se observa desde que comenzaron los registros en 1900. Por países, vemos que el panorama tampoco es muy alentador. En 2020, todos los países registraron caídas fuertes contracciones económicas: en Perú la caída fue del 11%, en Colombia del 6,8%, en Bolivia del 6,2%, en Chile del 5,8%, en Uruguay del 5,7%, en Brasil del 4,1% y en Paraguay del 1,0%.

No obstante, la Argentina dentro de los países de la región fue uno de los países que más sufrió la crisis económica del 2020. Principalmente por haber aplicado una de las cuarentenas más restrictivas del mundo que se extendió desde la segunda mitad de marzo hasta el octavo mes del año cuando comenzaron a flexibilizarse las restricciones sanitarias. El año pasado nuestro país cayó 9,9% y éste año se espera un rebote, fundamentalmente por arrastre estadístico, del 7%, favorecido por el viento favorable del sector externo.

Como vemos en el gráfico, los precios de las commodities se encuentran en los mismos niveles de finales de 2013-principios de 2014. Esto se debe a la recuperación de los principales países que, luego de la pandemia y haber agotado los stocks, compraron con más fuerza para abastecer una demanda fogoneada por los megapaquetes fiscales y monetarios. Esto generó que los precios de los productos básicos se incrementasen en la primera mitad del año y favoreciese la entrada de divisas al país.

Recordemos que, gracias a la entrada de divisas, el BCRA pudo armar su colchón de fuego y mantener el mercado cambiario calmado. Así, las Reservas Internacionales finalizaron julio con US$42.582 millones, unos US$145 millones más con respecto a junio. Por su parte, las reservas netas finalizaron julio en US$6.686 millones. Es fundamental el poder de fuego que se armó ya que, con el avance de la incertidumbre generada por la variante delta en el mundo y las elecciones locales, debe intervenir con mayor fuerza el mercado cambiario para que el dólar no se dispare unos meses antes de las elecciones e impacte negativamente sobre el bolsillo del electorado.

No obstante, hay que tener en cuenta que todo está atado a los precios de los productos básicos que vendemos afuera y de los que depende, principalmente, la entrada de los dólares que tanto necesitamos. Por ahora, parece que se estabilizaron; no obstante, todavía quedan sujetos al riesgo de nuevas olas de pandemia y por lo tanto nuevas restricciones futuras que ralenticen la recuperación económica a nivel mundial. Además, una suba de las tasas de interés a nivel internacional que reduciría el consumo también afectaría negativamente la demanda mundial de productos básicos, por lo que éstos precios que estamos observando no se mantendrían por mucho tiempo.

Además, por el momento, los mismos han sido favorecidos por una menor oferta de la región y una mayor demanda de China que ha presentado un crecimiento robusto en los últimos meses. Sin embargo, la inseguridad alimentaria a raíz del Covid-19 del último año parece que va a seguir hasta, inclusive, 2022 por lo que es posible que los precios se estabilicen a partir de ese año. Por lo que, no habrá que confiarse de que el viento de cola dure por mucho tiempo.

En tal caso, cómo se encuentra nuestro país para afrontar una tentativa baja de los precios de los productos básicos. Lamentablemente, no en una muy buena posición. Desde el 2011 que el sector privado no genera puestos de trabajo y la economía se encuentra estancada. Si no se aprovecha el contexto externo favorable, el 7% de recuperación de éste año quedará en el olvido en un 2022 que amerita atención. Es probable que volvamos a caer en una profunda crisis en los próximos años de no encararse inmediatamente las reformas estructurales que necesitamos.

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Sigue en baja la inversión en el país y se acentúa el éxodo de empresas

RÍO NEGRO - Tras la crisis que saltó en mayo de 2018 y que se profundizó a partir de los “pifies” del actual gobierno, agudizados por la pandemia, el clima de negocios en el país se sigue deteriorando en forma notable, a tal punto que comenzando el segundo semestre de 2021 el nivel de inversión en la Argentina se mantiene muy bajo: entre el 16 y 17 por ciento. Y lo que es más grave, sigue el proceso de salida de empresas.


Diversos especialistas consultados por RÍO NEGRO coinciden en que el cepo cambiario, el desborde inflacionario, la inestabilidad macroeconómica, la falta de certidumbre en lo jurídico institucional, la presión tributaria, la rigidez laboral y el exceso de regulaciones han generado un panorama sombrío.


En las últimas dos semanas, sin ir más lejos, se confirmó la salida del país de la empresa farmacéutica estadounidense Eli Lilly, la cual confirmó que su alejamiento de Argentina obedece a que “cambia modelo de negocio” en el país.


En la última semana se confirmó también la decisión de la Escuela de Negocios de Harvard, instalada en Buenos Aires en 1999, que cierra sus oficinas y se trasladará en 2022 a Montevideo.


Esta entidad, en una dura carta de explicación sobre la salida de Buenos Aires hace referencia a la situación general del país y particularmente a la emigración de personas altamente capacitadas, considerando que la misma se profundizado en los últimos tiempos y lo que es más grave, es que observa que esa tendencia negativa se profundizará en los próximos años.


En los últimos días se conoció la encuesta realizada en julio por el Instituto para el Desarrollo Empresario Argentino (IDEA) quienes si bien admitieron una mejora en cuanto a la perspectiva de la actividad en el segundo semestre, la mayoría de los hombres de negocios consultados admitieron que no estaban pensando tomar personal o ampliar sus respectivas plantas o establecimientos.


Los números fríos dan cuenta que la inversión en general en la Argentina en este momento se ubica entre el 16 y 17 por ciento, con lo cual que lo único que se está llevando a cabo es amortización de capital, es decir, mantenimiento de planta y de capital humano, pero cero expansión para generar empleo genuino.


Precisamente, el titular de la consultora Infupa, Manuel Solanet, advirtió que la tendencia de la salida de empresas “se profundizó a partir de las elecciones primarias de agosto de 2019, donde se confirmó el regreso del kirchnerismo”.
“Y justamente lo que se ha visto desde diciembre de 2019 es que muchas empresas extranjeras se hayan ido, otras hayan trasladado parte de su operatoria a otros lugares de Latinoamérica. Esto se da en un contexto de alta inflación, incertidumbre jurídica e institucional, exceso de regulaciones, como es por ejemplo el cepo cambiario, fuerte presión impositiva, a lo que se le suma mayores restricciones laborales”, recalcó Solanet.


Por su parte, desde la consultora Orlando Ferreres puntualizaron que se “siguen reiterando los casos de empresas y áreas de multinacionales que dejan Argentina”.


“Si bien la inversión estuvo creciendo en los últimos meses, de la mano de la construcción y maquinaria agrícola, lo que se ve es los niveles de inversión en el país sigue siendo muy bajos, por debajo del 20 por ciento del PBI. Creemos que está entre el 16 y el 18 por ciento, con lo cual lo único que se hace es amortizar el capital”, consideró Fausto Spotorno, economista jefe de la consultora.


Spotorno recalcó que para que haya generación de empleo genuino en el país la inversión debe estar en un nivel mínimo del 24 por ciento del PBI, con lo cual en este momento se observa una enorme distancia para poder cambiar el panorama actual.


Por su parte, Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, enfatizó que “sabemos que se fueron muchas empresas de la Argentina desde 2020 a la fecha, pero hay otras más que no fueron informadas y que también dejaron el país”.


No es solo el tema de la salida de empresas. En la Argentina desde hace mucho tiempo se viene dando una fenomenal salida de capitales, que se agudizó desde mayo de 2018 en adelante. En este momento, después de Rusia, Argentina ocupa el segundo lugar entre los países que registran mayor salida de capitales”, recalcó Abram.

Una tendencia que se profundiza

Los especialistas, entidades y consultoras coinciden en que más allá de alguna mejora puntual o pasajera en la actividad económica, el país tiene un rumbo que no genera confianza.


Por eso no es casualidad que entre 2020 y lo que va de este año se retiraron de la Argentina, entre otras, las aéreas Latam, Qatar Airways, Emirates y Air New Zeland.


En el sector de autopartistas el éxodo incluyó los proveedores de pintura y cubrimientos Axalta, Basf y PPG.
El retail vio la partida de Walmart, que vendió la operación local al Grupo de Narváez, y Falabella,
 incluyendo su unidad de negocios Sodimac.


En el sector textil, destejieron su presencia Nike, que buscó traspasar su operación local a la mexicana Axo, y Asics que la traspasó al Grupo DASS”.

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Marxismo vs Liberalismo

Agustín Etchebarne participó de un debate en Lecturas Libertarias , donde se presentaron las ideas liberales y marxistas.

https://www.youtube.com/watch?v=RdXh29hyKnQ&ab_channel=LecturasLibertarias
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El consumo sigue flaco: cayeron en julio las ventas con tarjetas de crédito

LA VOZ - El consumo, motor del 70% del Producto Interno Bruto de la Argentina, sigue muy flaco debido a la caída real de los ingresos de los argentinos por la alta inflación e incluso, según datos de julio, están bajando las ventas con tarjetas de crédito.

Las operaciones en pesos con tarjetas de crédito cayeron 3,5% mensual en julio. Fue esta la peor caída en doce meses. La operatoria con plásticos pero en dólares bajó 19,3% respecto de junio. Así, el consumo sigue golpeado y no está resultando sencillo el rebote económico.

No son números para desatender. La caída del 3,5% en las compras con tarjetas significa unos 36.071 millones de pesos menos en el saldo de endeudamiento familiar en el mercado en comparación con junio.

Si se compara contra julio de 2020, se observa que la operatoria con tarjetas de crédito ascendieron 42,8%, alza que estuvo varios puntos por debajo de la inflación, que se había ubicado en torno al 48% (el dato oficial se conocerá el 12 de este mes).

Guillermo Barbero, analista y socio de la consultora First Capital Group, evaluó que durante julio se sintió el “efecto aguinaldo”: muchas familias que venían pagando el mínimo en sus vencimientos, aprovecharon el ingreso adicional para reducir su deuda.

De esa manera se conjugaron un menor consumo y la recuperación de los límites de crédito, lo cual podría ser utilizado más adelante. Según Barbero, el lanzamiento del programa “Ahora 24/30” tendrá efecto sobre el crecimiento de los saldos durante agosto y el resto del año.

Si se analiza la conducta semestral de esta línea de crédito, se observa que el uso de la tarjeta de crédito para compras en pesos subió 8,6%, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anotó un alza del 25,3% en ese mismo período.

Datos oficiales analizados por Firts indican también que la línea de préstamos personales creció en julio un 2,2% mensual, encadenando su décimo cuarta suba consecutiva. Sin embargo, el dato anual muestra un alza del 33,8%, casi trece puntos por detrás de la inflación.

“En la medida que no tengamos nuevos cierres de actividades, es de esperar una recuperación de los valores de esta línea pues los mismos se encuentran en valores relativamente bajos”, consideró Barbero.

LA CAÍDA DEL PODER DE COMPRA

Para Natalia Motyl, economista de la Fundación Libertad y Progreso, la caída del consumo tiene una explicación: el poder de compra de los trabajadores sigue perdiendo terreno ante el avance arrollador de la inflación, que está desacelerando pero aún está en niveles muy altos.

Por ejemplo, las ventas de los supermercados a precios constantes de diciembre de 2016 sumaron un total de 23.395,0 millones de pesos en mayo, lo que representó una caída de 2,6% respecto del mismo mes de 2020.

Según el último dato oficial publicado por el Indec, el índice de salarios aumentó 2,8% en mayo respecto de abril y subió 40,7% anual, muy por detrás del alza del 48,8% que había registrado en promedio de los precios minoristas.

De acuerdo con un informe de la consultora Ecolatina, la inflación de julio fue de 2,6% y acumuló 28% en los primeros siete meses. Así, la suba de precios estaría por debajo del 3% por primera vez en nueve meses, mostrando una desaceleración. Para la consultora Orlando Ferreres & Asociados, la inflación de julio fue de 2,7% y registró un alza anual del 46,5%.

Según la Fundación Libertad y Progreso, el índice de Nivel de Vida de los Trabajadores (INVT) bajó en mayo 4,2% respecto a la Canasta Básica Total (CBT) y 6,6% respecto a la Canasta Alimentaria (CBA).

El INVT mide la evolución de los salarios de los trabajadores argentinos, deflactado por la evolución de la canasta básica total, desde abril de 2013, utilizando hasta abril de 2016 la serie de FIEL, porque durante la gestión de Cristina Fernández se dejó de publicar la CBT.

De acuerdo con este indicador, el poder de compra de los trabajadores ha empeorado desde que asumió el gobierno actual en 1,9 puntos porcentuales, y desde agosto 2013 ha caído la friolera de 43%.

Motyl opinó que, a juzgar por los datos, “los trabajadores se han perjudicado por las políticas económicas llevadas adelante por el gobierno en un año y medio de gestión. La situación es dramática: más de 90.000 comercios quebrados, 41.000 PYMES que cerraron y una inflación que se estima que va a cerrar el año en un 50%”.

“MEDIDAS COYUNTURALES”

Para Aldo Abram, director ejecutivo en la Fundación, el gobierno está “tomando medidas para lograr una mejora coyuntural de los salarios antes de las elecciones, pero que desaparecerá después de ellas”.

En ese sentido, Abram dijo que las paritarias que reabrieron están cerrando incrementos actualizados, pero que siguen por debajo de la inflación proyectada. “Al principio las subas se sentirán con mayor intensidad, pero luego se irán licuando”, expresó.

También ayudará la baja del impuesto a las Ganancias para los asalariados y el congelamiento de las tarifas, con el que se subsidiará en forma incremental a los consumidores hasta después de las elecciones pero es insostenible desde lo fiscal, dijo Abram.

“Lo mismo pasará con el ancla cambiaria que se está implementando actualmente y cuya futura corrección implicará grandes aumentos de precios en los meses siguientes al sufragio de la gente, como en 2013-14”, agregó.

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