Aldo Abram en Radio Primium. "Las políticas económicas se mantendrán después de las elecciones. Si la gente voto al gobierno apoyando a su gestión, el plan se profundizará". "Se necesita del Congreso para que apoyen el sacrificio que estamos haciendo todos los argentinos para mejorar el país"
LA NACIÓN (Reuters) - El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de Argentina habría anotado un aumento del 6,4% interanual en el sexto mes de 2025, con lo que registra variaciones positivas desde el último trimestre del año previo, según la mediana de un sondeo de Reuters.
Analistas consultados adelantan que la economía podría verse resentida en los próximos meses debido a la decisión del Gobierno de priorizar un nivel bajo de inflación, sumado a la incertidumbre que generan las próximas elecciones legislativas de octubre.
Las estimaciones entre 14 analistas locales y extranjeros también arrojaron un avance promedio de 6,6% interanual para el EMAE de junio.
"Proyectamos que en junio la actividad económica volvió a registrar una expansión (...). Aunque si alejamos la perspectiva nos encontramos con que la actividad económica prácticamente no varía desde febrero", afirmó Eugenio Marí, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso (LyP).
Y explicó que "la incertidumbre que se fue gestando demoró decisiones de consumo y de inversión que van impactando. En febrero/marzo estaba la incertidumbre sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la unificación cambiaria".
"Luego, se fue sumando la incertidumbre electoral, el desarme de las LeFis (letras fiscales) y los proyectos de Ley que se aprobaron en el Congreso y que van contra el equilibrio fiscal", añadió.
El presidente liberal Javier Milei asumió la presidencia a fines de 2023 con la promesa de bajar la inflación, recortar el gasto público y mejorar el rumbo de la tercera economía de América Latina.
Las proyecciones de los analistas encuestados oscilaron entre una mejora mínima y máxima de 3,2% y 9,9% para el EMAE del sexto mes del año.
Economistas prevén que decisiones económicas del oficialismo y las dudas sobre el resultado electoral de las elecciones de medio termino de octubre impactarían en los resultados del EMAE de los próximos meses.
"La tensión sobre el dólar está empujando a las autoridades monetarias a tener una política muy restrictiva, elevando las tasas de interés a niveles muy altos.
Esta realidad necesariamente tendrá un impacto recesivo, que se suma al bajo dinamismo de los ingresos de la población", explicó Pablo Besmedrisnik, economista y director de VDC consultora.
El EMAE es considerado un indicador relevante para la economía ya que adelanta la trayectoria del PBI.
La consultora Orlando Ferreres & Asociados dijo que "hacia adelante vemos un aumento del riesgo de desaceleración de la actividad, por posible empantanamiento de la recuperación de los ingresos de las familias, y porque la política monetaria prioriza el combate a la inflación por sobre la actividad, lo que lleva a tasas de interés más altas y volátiles".
La nación sudamericana, según el calendario de publicaciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), dará a conocer el dato oficial del EMAE de junio el miércoles por la tarde (1900 GMT). (Reporte de Hernán Nessi; Editado por Walter Bianchi)
INFOBAE Ha surgido una discusión sobre si el Banco Central (BCRA) debería buscar bajar la tasa de interés o evitar que el tipo de cambio suba. Por supuesto, eso depende de cuál es la prioridad que se le asigne a la autoridad monetaria. Para mí, debería ser darle a la gente una moneda estable y confiable, como sucede en los países que tienen un dígito de inflación anual.
Ahora, ¿de qué depende el valor del dólar en un mercado libre de cambios? En primer lugar, de lo que valga el peso; ya que es contra lo que medimos el tipo de cambio. El BCRA sólo puede determinar el precio de su propia divisa y, no, el de las extranjeras. Si produce más moneda de la que se demanda, se depreciará y el valor local del dólar tenderá a subir. Lo mismo sucederá, si la cantidad que quiere tener la gente disminuye, por una pérdida de confianza, y el BCRA no retira el excedente. Pues, en julio, pasaron ambas cosas; por lo que no debería llamar la atención el salto cambiario.
Por un lado, la incertidumbre sobre el futuro de Argentina aumentó debido al fallo de la jueza Loretta Preska sobre YPF. Además, por los proyectos de ley que aprobó el Congreso aumentando el gasto sin prever cómo se iban a financiar. Esto puso en duda la vocación de la mayoría de los políticos y legisladores respecto al mantenimiento del equilibrio fiscal, agitando el fantasma de la vuelta al pasado empobrecedor, que nos llevó de crisis en crisis. Por ello, muchos decidieron bajar su atesoramiento en pesos; lo que disminuyó el valor de nuestra moneda. Por ende, hizo subir inmediatamente el tipo de cambio, como pasaría con cualquier divisa del mundo que se depreciara. El otro factor que contribuyó en el mismo sentido es que el Tesoro canceló parte de los vencimientos de Lefis (deuda pública) con depósitos que tenía en el BCRA, obligándolo a emitir pesos que no eran demandados. Lamentablemente, toda esa depreciación resultante también se verá reflejada en el conjunto de los precios de los bienes y servicios de la economía. Es decir, por un tiempo, tendremos algunas décimas más de inflación mensual. Si bien este proceso tarda entre 9 y 24 meses, según el país, en Argentina estimamos que el traspaso a precios debería darse en alrededor de 9 meses, debido a la poca confianza en su moneda.
Por otro lado, el incremento de la percepción de riesgo hizo que se algunos prefirieran pasar sus ahorros en pesos a moneda extranjera, incrementando su valor. Como los precios de los bienes y servicios que se comercializan internacionalmente suben con el tipo de cambio, esto puede generar un incremento coyuntural en el IPC. Sin embargo, si se mantiene el valor del peso estable, en los siguientes meses será compensado por una tendencia a la baja de los precios de aquellas cosas cuya demanda es solamente local. Estos últimos suelen ser consumos prescindibles, que tendremos que disminuir para poder gastar más en los primeros, que conforman la canasta básica que saldrá más cara.
Además, si el ahorro doméstico se pasa a divisas extranjera o disminuye por un aumento de la incertidumbre, eso quiere decir que el financiamiento local tiende a bajar; por lo que es lógico que la tasa de interés suba. Debe recompensar ese mayor riesgo percibido por quedarse en activos argentinos. Si el objetivo del BCRA fuese mantener el valor de la moneda, tendría que dejar que los rendimientos suban hasta que sean lo suficientemente remunerativos para que dichas inversiones se queden.
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si se mantiene el valor del peso estable, en los siguientes meses será compensado por una tendencia a la baja de los precios de aquellas cosas cuya demanda es solamente local
Si intentara bajar las tasas de interés de mercado emitiendo pesos, sólo generaría una mayor deprecación de la moneda y, por ende, más suba del tipo de cambio. Quien toma ese crédito ficticio lo hace para gastarlo o invertirlo, no para atesorarlo; por lo que no habrá una demanda equivalente de pesos del otro lado. Todo argentino sabe, lo que muchos economistas, no: si sube el tipo de cambio en Argentina, casi siempre es porque sus pesos están perdiendo valor. Por lo tanto, buscará desprenderse de ellos, depreciándolos aún más y aumentando el valor del dólar; lo cual termina en un círculo vicioso. Esto, también incentiva un mayor traspaso de ahorro doméstico en pesos a divisas; lo que vuelve a bajar el financiamiento doméstico, haciendo que la tasa de interés de equilibrio sea cada vez más alta.
Este tipo de medidas para mantener artificialmente baja la tasa de interés siempre nos llevó a una creciente pérdida de poder adquisitivo del peso, aumento del tipo de cambio, suba de la percepción de riesgo país, baja del ahorro doméstico en moneda local y, por ende, del crédito interno. Queda claro que, aunque implique un alza de tasas inicial, el BCRA tiene que sacar el excedente de pesos que haya, recuperar la confianza en que mantendrá estable el valor de su moneda y, eso, es lo que volverá a incentivar que se ahorre en el mercado local, aumentando el financiamiento interno y, por ende, bajando el costo del crédito.
En diálogo con Abogados en Off , el economista Aldo Abram analizó la situación judicial por la expropiación de YPF y los desafíos económicos que enfrenta la Argentina. Según explicó, el país deberá prepararse para afrontar un pago multimillonario: “Es muy probable que lo perdamos a este juicio (…) ya sabemos que vamos a tener que pagar 6 mil millones de dólares o algo negociando el pago en bonos”.
Abram remarcó que el impacto de la causa dependerá de la fortaleza económica en el momento de cumplir con la sentencia. En ese sentido, valoró dos medidas centrales del actual gobierno: el equilibrio fiscal y la independencia del Banco Central. “Durante décadas nos dijeron que se podía gastar más de lo que ingresaba y no pasaba nada. El Estado quiebra y lo pagamos los argentinos en cada crisis”, subrayó.
Consultado sobre las inversiones extranjeras, el economista explicó que el problema radica en la desconfianza acumulada: “Nosotros hemos sido estafadores seriales. Eso no quiere decir que no haya oportunidades, pero lleva tiempo que nos crean. La confianza, como decía mi abuela, una vez que se pierde, no se recupera fácil”.
Respecto al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), destacó que ya se aprobaron proyectos por miles de millones de dólares, aunque insistió en que lo importante es que esas condiciones de estabilidad dejen de ser excepcionales y se conviertan en la norma.
Finalmente, Abram llamó a mirar más allá de las urgencias coyunturales: “Esto hay que hacerlo pensando en las generaciones que vienen, porque no quiero que mis hijos y mis nietos vivan la cantidad de crisis que vivimos los argentinos hasta ahora”.
Agustín Etchebarne en ANTES QUE SE IMPRIMA. La estrategia del gobierno es controlar el exceso de pesos para defender su valor. El desarme de las Lefis ocasionó un exceso de pesos que luego el gobierno pudo subsana.