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Borges y la Libertad

Ciclo de charlas De Borges a la Economía, por Martín Krause - Clase 1

https://www.youtube.com/watch?v=XDu7J_WPAlA&t=125s&ab_channel=Fundaci%C3%B3nLibertadyProgreso
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Para economistas, Biden no traería grandes cambios a la relación económica con Argentina

ÁMBITO FIANCIERO - El futuro de las relaciones económicas entre la Argentina y los Estados Unidos no sufriría grandes cambios con la asunción de Joe Biden como presidente del país norteamericano, aunque hace falta que el futuro mandatario precise su programa económico, coincidieron distintos economistas locales.

Las medidas que adopte Biden una vez asumido su mandato en torno de la relación de Estados Unidos con China y Latinoamérica, la posibilidad de un nuevo paquete de ayuda fiscal o de una reforma impositiva son algunos elementos que podrían afectar la dinámica comercial y financiera con la Argentina, tanto directa como indirectamente.

Para el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, es prematuro aventurar cómo será la relación de Argentina con Biden, pero aseguró que "es difícil que comercialmente nos vaya peor que con (Donald) Trump".

"Durante el gobierno de Trump nos fue muy mal en la relación comercial directa: perdimos los mercados de exportación de acero y biodiesel y ganamos el de limones. Me da la impresión de que Biden tiene una postura más moderada desde el punto de vista comercial", apuntó Letcher.

Por otra parte, dijo que habrá que esperar a las definiciones que dé Biden en cuanto a un posible paquete de asistencia fiscal por la pandemia, a la relación que tenga con China y a una posible reforma impositiva que dé más progresividad al sistema.

Sobre este último punto señaló que si bien no se espera que Biden aplique un impuesto a las grandes fortunas "sí puede haber un aumento en la alícuota de lo que sería el impuesto a las Ganancias".

"Esto tiene un fuerte impacto simbólico porque, si la principal potencia del mundo aumenta los impuestos a quienes tienen un mayor flujo de ingresos para financiar los gastos de pandemia, sobrevuela la idea de que en un mundo más regresivo por la pandemia, el Estado interviene para equilibrar esa disputa", aseguró Letcher.

Natalia Motyl, economista de la Fundación Libertad y Progreso, consideró que el impacto del triunfo de Biden "no va a ser muy significativo" en la relación económica con la Argentina porque el presidente electo estadounidense "va a apuntar a reestructurar la economía interna por lo menos en los primeros dos años de la gestión".

"En el corto plazo vamos a ver una estabilidad en el sector externo favorable para los mercados en desarrollo como el nuestro; igualmente la Argentina no es un actor significativo y, por más que esté en la línea ideológica del gobierno, no creo que Biden vaya a hacer cambios significativos en sus relaciones comerciales", afirmó Motyl.

"Sí vamos a tener una oportunidad con la gran ganadora que es China, que se recuperó en 'V' y va a ser favorecida por la victoria de Biden porque se va a terminar la guerra comercial y puede llegar a crecer aún más rápidamente que el resto de los países, y eso impulsar los precios de los commodities", sostuvo la economista a Télam.

Por su parte, el director de la consultora Eco Go, Martín Vaunthier. dijo que "en gran medida las relaciones comerciales y financieras van más allá de quiénes sean las autoridades. Puede haber cambios en el tono y los tiempos, pero el volumen de comercio e incluso en el marco del futuro acuerdo con el FMI, juega más la burocracia y los equipos técnicos más que quién esté en la Casa Blanca".

Aún así, aseguró que "si se logra construir una relación más positiva en términos de diplomacia y tono, eso de por sí ya sería positivo".

Para Christian Buteler, economista y analista financiero, en realidad son las políticas monetarias que define la Reserva Federal las que más afectan a países como la Argentina y "no quién esté en la Casa Blanca".

"No creo que nos veamos beneficiados ni perjudicados por la llegada de Biden al poder. El vínculo económico va a ser el correcto. No veo ninguna animosidad contra Latinoamérica ni tampoco que vaya a ser su objetivo de gobierno en los próximos cuatros años", dijo Buteler.

Actualmente, Estados Unidos es el principal inversor externo de la Argentina con el 22,7% del stock de Inversión Extranjera Directa (IED) por casi u$s 17.000 millones, según datos del Banco Central, y es el tercer socio comercial: en 2019 el intercambio comercial superó los u$s 10.000 millones y, entre enero y septiembre de 2020, acumula más de u$s 5.700 millones entre exportaciones (u$s 2.526 millones) e importaciones (u$s 3.206 millones).

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El resentimiento volvió a ser negocio

Por: Carlos Manfroni LA NACIÓN - Usurpaciones de campos y de casas , destrucción y profanaciones en el sur por organizaciones terroristas disfrazadas de aborígenes , quema de la bandera nacional , amenazas de todo tipo contra la propiedad , incendios, liberaciones de presos peligrosos . El resentimiento volvió a ser negocio y de los mejores. No tanto un negocio para quienes son envueltos por esa tóxica emoción; casi nunca lo es para ellos. Lo es, en cambio, para sus instigadores, para los que incentivan la envidia mientras lucran con ella.

Así ha sido desde el comienzo mismo de la historia. El resentimiento es un mal primigenio; está en el relato de Caín y Abel, la primera confrontación de los hombres sobre la Tierra. Si a pesar de esa "alcurnia" todavía no nos familiarizamos con él, eso ocurre porque se trata de un sentimiento demasiado vergonzante como para ser nombrado. El sociólogo Helmut Schoeck escribió que la envidia es una emoción extraña, que casi nunca se confiesa en público y que provoca tanto pudor que incluso rara vez se acusa a otro de tenerla.

El resentimiento y la envidia dejaron de resultar humillantes, pero para eso hubo que disfrazarlos de ideología, revestirlos con una armadura de combate y lanzarlos a la lucha contra quienes se prejuzga que no sufrieron, que ganaron en cualquiera de los campos en los que una persona puede sentirse afortunada en la vida, aunque sea pobre

Sin embargo algo ha cambiado. El resentimiento y la envidia dejaron de resultar humillantes, pero para eso hubo que disfrazarlos de ideología, revestirlos con una armadura de combate y lanzarlos a la lucha contra quienes se prejuzga que no sufrieron, que ganaron en cualquiera de los campos en los que una persona puede sentirse afortunada en la vida, aunque sea pobre; en suma, contra quienes -cualquiera que haya sido su suerte- no están resentidos.

Caín ya no se va con la cabeza gacha del paraíso, sino que reclama el poder y la dominación total sobre los hijos de Abel; sobre los que hicieron el esfuerzo y el sacrificio. En la novela Abel Sánchez, de Miguel de Unamuno, el personaje resentido de la obra revierte la culpa histórica y proclama que, de algún modo, Abel mató a Caín. "¿Tú crees que los afortunados, los agraciados, los favoritos no tienen culpa de ello?", pregunta retóricamente el malvado.

Ese juicio, con el que Unamuno se propuso describir el hedor de las profundidades cenagosas del resentimiento, es el mismo que las ideologías llevaron a la política, el que recitaron, frente a los pobres, los acaudalados accionistas del odio. Ricos que gozan de inmunidad conceptual, como las oligarquías corruptas que manejaron el comunismo hasta la caída del Muro de Berlín; como Fidel Castro en Cuba; como Daniel Ortega en Nicaragua; como Evo Morales en Bolivia; como en su momento el matrimonio Kirchner y sus también enriquecidos funcionarios. ¿Quién envidió la fortuna de esos gobernantes? Nuevamente, Schoeck tiene una respuesta para ese extraño fenómeno: "El único dinero que se envidia es el bien ganado", asevera el sociólogo austríaco.

¿Alguien propuso alguna vez tomar las estancias de Lázaro Báez, cuyo conjunto, según la información publicada, supera trece veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires? El resentimiento exorciza todo mal. Nadie llamó "dictador" a Castro en estas latitudes, ni criticó a sus amigos ni a sus visitantes ilustres, a pesar de las torturas y desapariciones de un régimen que lleva sesenta años en el poder. Las mismas torturas y desapariciones que provoca el energúmeno que gobierna Venezuela. Sus defensores locales ni siquiera se preocupan por la coherencia de sus palabras respecto del triste pasado argentino que les sirvió de plataforma.

El club de los resentidos renunció a la coherencia hace mucho tiempo, desde que sabe que no la necesita. Y no la necesitará mientras quienes creen en el esfuerzo personal mantengan su sentimiento culposo; mientras se sientan obligados a explicar a cada paso que no son de derecha -una categoría que, por otro lado, nadie puede definir-; mientras no se atrevan a proclamar, como el niño en el cuento de Andersen, que el rey está desnudo. Si lo hicieran, advertirían, tal como la multitud de aquella sabia historia infantil del escritor danés, que la verdad desnuda es popular, que desde que se atrevan a pronunciarla dejarán de sentir temor y de esgrimir defensas innecesarias que solo los debilitan y los muestra avergonzados de lo que son.

Ese injustificado sentimiento culposo es el que envalentona a las organizaciones armadas que, con la máscara mapuche, usurpan propiedades, las incendian, atacan a sus dueños, queman vehículos, desconocen la soberanía nacional y queman la bandera argentina. Hasta el propio obispado de San Isidro pidió la postergación del desalojo de un predio suyo ocupado por una de esas agrupaciones indigenistas, a pesar de que ya había sido decretado por el juez. Le pagaron profanando una iglesia, como ya lo habían hecho con muchas otras, a las que incluso incendiaron. Ese tiempo "de gracia" les sirvió para fortificarse, colocar barreras con dientes de hierro en punta en las entradas, formar trincheras con troncos de árboles centenarios que talaron y ocupar también el lote contiguo.

No es verdad que el resentimiento proceda de la pobreza. Los líderes del resentimiento no cuidan a los pobres; solo los utilizan y los dejan a merced de la delincuencia organizada. "¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?", pregunta Caín a Dios. Si quisieran a los pobres, los cuidarían, comenzando por encarcelar a quienes los agreden físicamente, sexualmente, impunemente, porque saben que, con el regreso del resentimiento al poder, ha vuelto el cinismo en la aplicación de la ley, que aquí actúa bajo el nombre generoso de "garantismo".

Ernesto Laclau, el apuntador ideológico de los Kirchner, publicó su estrategia: "El populismo supone la división del escenario social en dos campos", escribió en su libro La razón populista ; y así se lo aconsejó desde Londres. No era un consejo para la contención de los humildes ni para la integración social. Era una instrucción para la discordia. Todavía hoy, ya fallecido el opulento filósofo popular, estamos sufriendo las consecuencias de su prosa envenenada. Desde entonces, se vivió en la Argentina un fenómeno único, diferente a todo, excepto, tal vez, a la breve presidencia de Héctor Cámpora.

Está claro que durante el gobierno de Juan Domingo Perón hubo etapas de hondo resentimiento, pero difícilmente podría sostenerse que él mismo fuera un resentido o que no quisiera a su país. Todos los gobernantes elegidos a lo largo de la historia, peronistas o no peronistas, hicieron algo en favor de la Argentina, más allá de alternar sus proyectos políticos con la satisfacción de ambiciones personales y, a veces, incluso, con actos de suma gravedad. Pero los gobiernos kirchneristas representaron, en cambio, el resentimiento y el egoísmo en estado puro, con administraciones que no pueden contabilizar una sola política pensada en beneficio de la nación. Con ellos llegó también la expoliación, una forma de corrupción que la Argentina no había conocido y que no apunta ya únicamente al clásico soborno, sino al apoderamiento de sectores enteros de los negocios y de la propiedad inmobiliaria.

Hace poco tiempo, se televisó un video que mostraba a Juan Grabois reconociendo que, cuando promovía desmanes en algún lugar, lo hacía por plata. Cometió el error de confesarlo; pero la difusión de su reconocimiento no debería preocuparle. Ya lo sabíamos. Es lo que casi todos hacen desde entonces.

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The dead end of the Argentine economy

INFOBAE - The Argentine economy seems to be locked in a dead end. Since 2011, it has not found a solution to the problem of stagflation. The costs of high inflation and currency crises are paid without any benefit on the level of output. The country's economy, or perhaps rather the government, seems to be at a dead end.

The government seems to be convinced that the economy needs a demand boost. We must increase public spending and put money in people's pockets so that they increase their consumption. The problem would not be the lack of profitability in the private sector, the problem is lack of spending.

There are two pieces of information that show that the economic problem is not the lack of spending. The first is the current level of public spending. The Argentine State is a serial spender and should be a world economic power if spending were the source of the income level. In fact, the state spends so much that it is unsustainable. Hence, Argentina repeats its endless cycle of currency crises and defaults. The second relevant data is nothing less than the current inflation rate. If the problem of the Argentine economy were lack of spending (aggregate demand), then we should see a deflationary scenario. Rising inflation suggests the opposite: an excess of spending financed by monetary issue. The idea of ​​public spending as the engine of the economy, so associated with Keynes, is often recommended in a context of low public spending, low debt, high unemployment, and deflation. Argentina is in the reverse scenario. The country needs to be more anti-Keynes.

If spending is not the solution, what alternatives are left? It is difficult to see a way out in private consumption. The country's poverty levels and high fiscal cost leave nothing but a small and limited-income domestic market to absorb increased production. Leaving aside the public sector and families as potential engines of the economy, there are two candidates for Argentina's recovery: investors and the external sector. Both require what economists never tire of recommending, a series of institutional reforms that are credible.

Argentina does not have internal savings. How are you going to have them with a history of seizures and an inflation rate above 60% per year from the mid-1940s to the present? Saving in Argentina is mission impossible. Either savings are confiscated, or they are consumed by inflation. Therefore, Argentina must turn to external investors. But attracting external investors requires that regulatory costs, labor costs, and fiscal pressure be lowered on the one hand and that country risk be reduced on the other.

The external sector remains, nothing less than the rest of the world as a potential client of what is produced in the country. Of course, for the Argentine product to be demanded by the world, it must be offered at a competitive price. This does not mean depreciating the exchange rate, but rather increasing the country's productivity. Again, reduce regulatory costs, labor costs, and tax burden, as well as allow exporters to keep their dollars, instead of having to sell them to the central bank in exchange for pesos.

In truth, alleys do have an exit. When you accidentally enter a dead end, you turn 180 degrees and continue walking. The political leadership must do the same with the country's economy and institutions.

The author is an economist, professor (Metropolitan State University of Denver and UCEMA) and senior fellow at the American Institute for Economic Research

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La inflación sigue destruyendo el poder adquisitivo de las jubilaciones sin recuperar lo perdido

INFOBAE- Defraudar a los jubilados ha sido la práctica normal y habitual de casi toda la historia del régimen previsional de la Argentina, ajustando por debajo de la inflación, con sumas fijas, ajustando solo las jubilaciones mínimas, creando subsistemas sin los aportes y las contribuciones correspondientes, aumentando la edad para jubilarse o la edad para intimar al trabajador a que se jubile y otros recursos. En el análisis macroeconómico se sostiene que el sistema previsional debe reformarse, para continuar con el proceso defraudatorio, y el resultado son miles de juicios de los jubilados reclamando los ajustes.

Viola la Constitución Nacional que garantiza jubilaciones y pensiones móviles, los más elementales derechos humanos, la legislación y jurisprudencia vigentes, y en particular las normas éticas y morales más elementales que desde quienes administran en el Estado el sistema previsional especulen con la salud, la expectativa de vida y con la muerte de los jubilados para reducir el presupuesto del sistema estatal de reparto que estamos padeciendo.Defraudar a los jubilados ha sido la práctica normal y habitual de casi toda la historia del régimen previsional de la Argentina

Para citar ejemplos recientes, tenemos la reforma “Macri” que con un cambio de sistema de ajuste retrasó más de un 25% los ajustes y elevó a la edad de 70 años para el caso del despido por causa de jubilación, para detener las jubilaciones generadas desde las empresas.

En la actual gestión, se volvió a cambiar el sistema, aumentando la jubilación mínima y degradando el resto, en base a una supuesta fórmula de solidaridad que hay que nivelar hacia abajo, cuando los derechos originados en el cálculo del haber jubilatorio son derechos adquiridos amparados por el art. 14 bis de la Constitución Nacional.

El nuevo ajuste tendrá en cuenta, según lo anunció el Ministerio de Economía, la variación de los salarios formales que en la pandemia sufrieron un retraso, de acuerdo con el RIPTE o remuneraciones promedio sujetas a aportes y contribuciones (privadas y del Estado), y la evolución interanual de la recaudación tributaria del semestre.Anses (Facebook)Anses (Facebook)

Estos parámetros no tienen antecedentes en el derecho comparado, porque ambos son eventos sujetos a las vicisitudes del mercado y a la eficiencia de los entes recaudadores, que entre otras medidas han debido suspender por un tiempo la ejecución contra los deudores.

A su vez, en el contexto del ATP se condonaron contribuciones patronales o se postergaron las mismas como paliativo frente a las crisis y al aislamiento social preventivo y obligatorio.

Recién ahora, hemos pasado a la DISPO, o distanciamiento social preventivo y obligatorio, en un contexto donde continúa la pandemia del Covid-19 donde todavía no se cuenta con la vacuna preventiva ni con medicamentos curativos para los contagiados.

En septiembre, que es cuando corresponde hacer el segundo ajuste del año, se aplicará la fórmula precitada, o en su caso, la variación de la recaudación acumulada del Anses de los últimos doce meses, con un 3% de incremento, dividida por la cantidad de beneficiarios del sistema. De los dos modelos, se aplicará el que tenga menor costo para el organismo.Si se toman los datos del Indec, al mes de septiembre por los últimos doce meses, entre la inflación y los salarios hay una diferencia por debajo del ajuste del valor del dinero de no menos del 8 por ciento

En términos reales habrá que ver que dicen los resultados para poder verificar si la crítica es fundada, y se utilizan estos mecanismos para confirmar un nuevo retroceso en el ajuste de los haberes jubilatorios y en las pensiones, que nada tiene que ver con la inflación.

Si tomamos los datos del Indec, al mes de septiembre por los últimos doce meses, entre la inflación y los salarios hay una diferencia por debajo del ajuste del valor del dinero de no menos del 8 por ciento.

Según este nuevo criterio, ya empleado en el pasado, los ajustes de los haberes no tendrán que ver con la inflación, sino con el crecimiento promedio de los salarios y el monto de la recaudación. Según se argumenta y se afirma desde los organismos públicos, este tipo de ajuste es más acorde con la crisis y la situación económica del momento. Lo cierto es que los haberes son alimentarios, y tienen que ver con los ingresos mínimos de subsistencia, que tienen una canasta familiar mínimo de $55.000 (para dos personas) o sea más del doble de la jubilación mínima, que abarca a más del 70% de las personas de la pasividad.El problema fundamental del sistema de reparto sigue y seguirá siendo el alto nivel de evasión, cercano al 50% que también afecta la viabilidad de poder acceder a la jubilación ordinaria

Otro dato es el que surge del Presupuesto Nacional 2021, que parte de la premisa de que los haberes de jubilados y pensionados crecerán un 32,2%, con un 11,9% en marzo y un 18,2% en septiembre, que supera la fórmula ya desactivada el gobierno anterior. Es dable recordar que estos son valores de referencia, porque en cada uno de los dos períodos, se deben aplicar las fórmulas que ya reseñamos ut supra.

El problema fundamental del sistema de reparto sigue y seguirá siendo el alto nivel de evasión, cercano al 50% que también afecta la viabilidad de poder acceder a la jubilación ordinaria, dado que al cumplir los 65 años (edad mínima para jubilarse) muchos afiliados del sistema no alcanzan los 30 años de servicios con aportes.

A su vez, los ingresos registrados de los últimos diez años anteriores al cese son los años de cómputo de la Prestación Compensatoria o Prestación Adicional por Permanencia son los que cuentan con el menor número de años de trabajo computables, con lo cual la base de cálculo del haber se reduce en muchos casos hasta llegar a la jubilación mínima.

En síntesis, nuevamente, los beneficiarios del sistema jubilatorio van a recibir ajustes inferiores a la inflación, de modo tal que su capacidad de ingreso vuelve a sufrir un nuevo retroceso, muy lejano al modelo arquetípico del 85% móvil que se pregona en las campañas, contrastando con la realidad de lo que luego hacen los gobernantes de todas las gestiones de defraudar en forma sistemática a quienes pasan a la pasividad con argumentos, declamaciones contradictorias, y un relato que se hace añicos cuando los beneficiarios del sistema tienen que afrontar con su jubilación o pensión las necesidades mínimas de subsistencia.

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