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Las tres opciones económicas que se le abren al Gobierno a partir del 23 de octubre

INFOBAE - Sería un error comparar la actual situación con la era k como punto de referencia para saber si mejoramos o no, porque estaríamos poniendo la vara muy baja Si el resultado electoral del 22 de octubre es el que se perfila actualmente, Macri va a tener un importante capital político que, aunque no le permita tener el control de ambas cámaras, le otorgará un mayor margen de maniobra que el que tuvo hasta ahora. Insisto, de confirmarse el resultado electoral que se vislumbra, el presidente tendrá una segunda gran oportunidad de torcer el rumbo de decadencia económica que lleva 70 años en Argentina, considerando que una gran primera oportunidad, a mi juicio desperdiciada, fue el 10 de diciembre de 2015 cuando asumió la presidencia. En ese momento, si se hubiese detallado claramente la herencia recibida del kirchnerismo, el margen de acción le hubiese permitido adoptar medidas económicas más contundentes que las que se adoptaron hasta ahora.economía argentina después de las elecciones Sin duda que hoy el ambiente económico institucional es el día y la noche respecto a los nefastos años del kirchnerismo. No solo ya no tenemos a la AFIP haciendo de KGB que persigue a los que piensan diferentes, las interminables cadenas donde CF vendía un mundo irreal  y no existen las medidas delirantes de Moreno y de Kicillof entre otras cosas. Sin duda ahora somos vistos con respeto en el mundo. Ya no somos los impresentables que fuimos durante la era k. No obstante, creo que sería un error comparar la actual situación con la era k como punto de referencia para saber si mejoramos o no, porque estaríamos poniendo la vara muy baja. El kirchnerismo nos dejó en el quinto subsuelo y no se necesita gran cosa para superar esa situación para mostrarse algo mejor. En todo caso en el gobierno de De la Rúa tampoco había controles de precios, ni de cambios, ni cepo cambiario y se llegó a una crisis final por no encarar las reformas de fondo y pensar que solo con el cambio de expectativas que generaría la presencia de Domingo Cavallo y reestructurando la deuda pública el transcurso del tiempo iba a solucionar los problemas, algo que, como todos sabemos, no sucedió. Si, como decía antes, el 22 de octubre, luego de contar los votos, Macri logra incrementar sustancialmente su capital político, el interrogante que queda por delante es cuál de los siguientes tres escenarios económicos se dará: el primero es que se duerman en los laureles y piensen que lo que les sirvió para ganar las elecciones también sirve para manejar la economía de aquí hasta el 2019, es decir, seguir endeudándose para financiar el déficit fiscal apostando a qué, por algún efecto mágico, la economía va a crecer y del exterior nos van a financiar indefinidamente. En ese caso la economía estará en manos de Dios porque por el motivo menos pensado puede cortarse el financiamiento externo. El segundo escenario pasa por ver si el gobierno está dispuesto a adoptar las medidas mínimas necesarias para domar la pesada herencia k que todavía no fue desarticulada. Salvo los casos del cepo y las cosas más guarangas como los controles de precios, el gasto público siguen siendo un enorme peso para el sector privado, al igual que la carga tributaria, el retraso de las tarifas de los servicios públicos que fueron ajustadas pero todavía tienen que subir más y desarmar ese nefasto negocios de los “programas sociales” por el cual generaciones de jóvenes crecen viendo como sus padres viven sin trabajar. La famosa destrucción de la cultura de trabajo. La tercera opción es adoptar un plan económico que no solo permita dominar la herencia k sino, además, dar otro paso adelante y adoptar aquellas medidas que nos puede llevar, en un par de décadas, a ser un país desarrollado. No nos olvidemos que Brasil acaba de corrernos el arco y nos exigirá más esfuerzo en las reformas dado que si aquí no se hace una reforma laboral importante, ni las migas de las inversiones que van a Brasil van a caer por estas tierras. La primera opción luce poco viable. En lo que va de 2017 las reservas del BCRA aumentaron en U$S 11.418 millones y todo ese aumento se explica por las compras de divisas que dicha entidad le hace al tesoro que se endeuda para financiar el déficit fiscal. La expansión de circulante es del 34,5% anual luego de colocar LEBACs y pases netos para absorber la liquidez que genera la compra de divisas al tesoro. En tanto que el stock de LEBACs y pases netos se multiplicó por 3,4 veces entre diciembre de 2015 y septiembre de este año o, si se prefiere, subió el 240% con el gasto cuasifiscal que ello implica, aclarando que en la era k ese mismo stock se multiplicó por 30 o el endeudamiento del BCRA creció el 2.900% Gráfico 1 Mi punto es que este ritmo de endeudamiento externo y del BCRA para financiar el déficit fiscal es insostenible en el largo plazo. Por eso, la pregunta es: ¿qué es lo mínimo que tendría que hacer Macri para salir de esta trampa económica que le dejó el kirchnerismo? ¿Es viable el gradualismo que venimos viendo? Mi punto de vista es que si apuestan a hacer solo lo que es necesario para dominar la herencia k, será un paso adelante. Ahora, ¿en qué consiste lo mínimo para dominar la herencia k? Serían los siguientes puntos:
  • Disciplina fiscal: La disciplina fiscal no se limita a bajar el déficit fiscal solamente. Lo que se requiere es una profunda reforma del sector público con reducción del gasto y una reforma impositiva. Es imprescindible que la población tome conciencia de las funciones que quiere que preste el gobierno y esté dispuesta a solventarlas con sus impuestos.
Tener un gasto público del 48% del PBI sin déficit fiscal imposibilita el crecimiento económico porque el estado termina aplastando al sector privado con impuestos. La dimensión del desequilibrio fiscal no se soluciona con retoques en el gasto público, sino que la dimensión del desequilibrio implica tener que replantearse cuál debe ser el rol del estado en Argentina. Eso de que el crecimiento de la economía va a licuar el peso del estado sobre el PBI lo veo poco probable. Es más probable que el estado aplaste al sector privado.
  • Reforma impositiva: El principio básico de la política tributaria debe ser que muchos paguen poco y los impuestos sean sencillos de liquidar. En vez de concentrar una enorme carga tributaria sobre un reducido sector de la población, se debe buscar aplicar alícuotas bajas y que todos paguen.
Suele argumentarse que hasta que no se reduzca la evasión impositiva no se pueden bajar los impuestos. Esto es un error. Para reducir la evasión impositiva primero hay que bajar los impuestos de manera tal que el premio por evadir sea tan bajo que el contribuyente tenga menores estímulos para evadir. El camino de reducir la tasa de evasión pasa por reducir las alícuotas de los impuestos. Hay experiencias en el mundo que demuestran que la curva de Laffer funciona. Tal vez podría pensarse en reemplazar el actual impuesto a las ganancias por un flat tax.
  • Disciplina monetaria: para alcanzar este objetivo puede establecerse una total libertad en el uso de las monedas, anulando el curso forzoso de la moneda nacional. Los agentes económicos podrán realizar las transacciones comerciales y todo tipo de operación económica en la moneda que las partes acuerden. El peso debe ser una moneda más que podrá utilizar la gente, pero al no existir el curso forzoso el BCRA estará obligado a preservar el valor de la moneda para que la gente la elija como reserva de valor o medio de intercambio. Sin curso forzoso, con libertad de monedas, la solidez de los mercados de capital y del sistema financiero locales será finalmente alcanzables.
  • Reforma laboral: es fundamental para que las 650.000 PYMES y microemprendimientos contraten personal. Con 1 persona por año que contraten estas 650.000 empresas, en 5 años tenemos resuelto el problema de la desocupación. Se podrán absorber los 250.000 jóvenes que se incorporan anualmente al mercado laboral, podrán pasarse empleados del estado al sector privado y no habrá justificativos para que los piqueteros sigan exigiendo ser mantenidos por los contribuyentes.
  • Incorporarse al mundo: si Argentina se incorpora al mundo, estará anclando sus instituciones a las instituciones de los países desarrollados y el proceso de captación de inversiones será más acelerado. Vean como el gobierno de Cataluña empieza a arrugar al ver que queda fuera del mundo si se separa de España.
El desastre populista de los últimos 70 años potenciado por el kirchnerismo es tan grande que el mínimo para superar la herencia k es un mínimo muy alto. Seguir comparándose con los 12 años kirchneristas es poner la vara demasiado baja y correr el riesgo de adoptar medidas que no alcancen para salir del pozo en que nos dejaron. En síntesis, me parece que el 23 de octubre, si se confirma la consolidación de Cambiemos, debería aparecer un plan económico global con el mínimo de medidas señaladas. Caso contrario habrá que rezar para que el financiamiento externo permita financiar este sobredimensionamiento estatal y carga tribuataria que ahogan cualquier posibilidad de entrar en una senda de crecimiento de largo plazo. ESTA NOTA FUE PUBLICADA ORIGINALMENTE EN https://www.infobae.com/
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La pugna por el Fondo del Conurbano

LA NACIÓN - La intensa pugna que hoy protagonizan los gobiernos provinciales por la distribución del Fondo del Conurbano Bonaerense refleja la imperiosa necesidad de recursos para cubrir sus gastos siempre crecientes. La Corte Suprema de Justicia se encuentra analizando el pedido de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires de declarar la inconstitucionalidad de la ley 24.621, dictada en 1996, que alteró las reglas aplicables a ese fondo en desmedro de ese distrito y en beneficio de todos los demás. El Fondo del Conurbano fue creado en 1992 por ley. Desde entonces, se integra con el 10 por ciento de lo recaudado por el impuesto a las ganancias. Su propósito fue compensar a la provincia de Buenos Aires por el desajuste entre la elevada proporción de la recaudación impositiva generada en su territorio frente al menor porcentaje de distribución que se le había asignado por la ley de coparticipación federal de impuestos sancionada en 1988. Sin embargo, en 1996 se le puso un tope nominal de 650 millones de pesos, disponiéndose que el excedente fuera repartido a las demás provincias respetando los porcentajes de distribución secundaria de la ley de coparticipación. En esa fecha, la inflación parecía vencida, aunque la realidad unos años después demostró que no fue así. La salida de la convertibilidad y la macrodevaluación de 2002 la resucitaron y con bastante vigor. La cifra tope fijada en pesos no fue modificada y por lo tanto perdió significación. El 10 por ciento del impuesto a las ganancias se estima en 53.000 millones de pesos para el año 2017. Puede advertirse, por lo tanto, la pequeñez relativa del monto congelado que recibe el distrito bonaerense. Al mismo tiempo, se observa la importancia de las sumas que obtienen las restantes provincias. Año tras año, han recibido este refuerzo, lo que ha inducido a sus gobiernos a gastar crecientemente. Entre 2001 y 2017, la planta de personal estatal del conjunto de provincias pasó de 1,75 millones a 3,1 millones de empleados. Se cumplió así una de las leyes de Parkinson de la burocracia, que dice que los funcionarios públicos siempre gastarán todo el dinero del que dispongan. En su aplicación en la Argentina esto quiere decir que irremediablemente gastarán más. El reclamo ante la Corte incluye la retroactividad de los fondos no recibidos entre 2011 y 2015, los que alcanzan a sumar alrededor de 300.000 millones de pesos. Este es un monto difícil de conciliar con la situación fiscal del gobierno nacional. De accederse judicialmente al reclamo, parecería de cumplimiento imposible aunque fuera saldado con títulos públicos. Es evidente que no era éste un conflicto para ser resuelto por la Justicia. Era otro el ámbito en el que debería haberse discutido y zanjado la cuestión, en tanto se trata de un tema político. Lo que verdaderamente se juega es la repartición futura del Fondo del Conurbano entre Buenos Aires y el resto de las provincias. La cuestión fiscal y económica supera con creces el tema jurídico y constitucional. No obstante, la Corte deberá fallar inexcusablemente de acuerdo a derecho. El meollo del problema es el desborde del gasto público en todos los niveles de gobierno. Si esto no hubiera ocurrido, este fondo no sería hoy necesario, ni para la provincia de Buenos Aires, ni para las demás.
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"Con el Padre Braun aprendí a no tener miedo a decir lo que pienso"

Por: María Inés Camila Vernet para Visión Liberal Es muy difícil en estos momentos, a nivel personal, hacer una reseña del padre Rafael Braun, pero trataré de hacerla .... El padre Rafael entró en mi vida y lo adopté como mi padre espiritual cuando era Rector de Santa Catalina de Siena. Pregunté quién era. Me respondieron que es el Rector de Santa Catalina de Siena (para mí una de las más linda Iglesia en la arquitectura, rica en historia y de clausura en su momento) pedí una entrevista con él. Al principio en secretaría me dijeron que estaba muy ocupado pero soy un poco persona que no se queda con el "no".análisis político Cuando al fin lo conocí y nos pusimos a conversar sentí que había encontrado un ser muy especial con mucha apertura a dialogar de todo muy libre de pensamiento. Y que entendía que no todos pensamos igual y podemos tener dudas y estar en lo correcto. No voy a escribir de su trayectoria porque es fantástica y de excelencia. Si puedo contarles que me encantaba charlar con él (el tiempo que me podía dar debido a su gran actividad), me ayudó a tomar conciencia que los laicos debemos estar al servicio de los más necesitados y que debemos ser responsables ante la sociedad de defender nuestros derechos y obligaciones. En cuanto a su parte periodística que tenía de escribir en la Nación y Clarín o la revista Criterio o donde le pidieran me encantaba charlar de política y de la vida cotidiana de todo ser humano. Por ser mujer, todo suele costar más y el Padre Rafael explicaba que había que seguir adelante y que cada tropezón o negativa de parte de algún hombre ya sea en el trabajo o en discusiones políticas había que darlas. Aprendí a no tener miedo, a decir lo que siento y pienso. Con respeto, pero hacerlo. Gracias Padre Rafael Braun. Su mente abierta y fuera de prejuicios. me devolvió las fuerzas para seguir adelante. Gracias por haber existido en mi vida   Fuente. http://www.visionliberal.com.ar/
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"La reforma laboral en Brasil nos presiona a ir en esa dirección"

Agustín Etchebarne fue entrevistado en Canal Rural. "El gobierno utilizó la estrategia del gradualismo extremo, la baja del gasto público todavía no empezó" El economista opinó sobre los principales temas económicos, como ser reforma laboral, crecimiento económico y endeudamiento externo. https://www.youtube.com/watch?v=A9zqS4Fu1AA&feature=youtu.be
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Bajar la inflación a pesar del déficit

Milton Friedman decía que la inflación es -en todo momento y en todo lugar- un fenómeno monetario. Ahora desde la perspectiva argentina, cuando vemos para qué se emitió dinero entre los años 2011 y 2015, tendemos a pensar que la inflación no es un fenómeno monetario sino, más bien, un fenómeno fiscal. El mecanismo es el siguiente. El Gobierno gasta más de lo que gana y entonces le pide al Banco Central que lo financie. El Banco Central emite más pesos de lo que el mercado necesita y el precio del dinero cae. El resultado: la inflación.Inflación en Argentina Dado este mecanismo, es claro que cuando la inflación es alta y sostenida, lo que hay detrás es un déficit fiscal que está siendo “monetizado” por la autoridad monetaria. La pregunta es: ¿se da este mecanismo a la inversa? Es decir: ¿siempre que haya alto déficit fiscal va a haber alta inflación? Alto déficit no siempre es alta inflación La relación entre déficit, emisión e inflación la conocemos bien en el país. El gobierno gasta de más, no le alcanza, y saquea al Banco Central. Ahora ése no es el cuadro en todas las latitudes. Bolivia, por ejemplo, cerrará el año con un déficit primario de cerca de 5% del PBI (más de lo proyectado para Argentina). Su inflación, sin embargo es un quinto de la nuestra. Del otro lado del mundo, Japón también presenta un desajuste de cerca de 4% del PBI (3,8%). Sin embargo, no solo no tiene inflación, sino que busca desesperadamente que ésta suba. Según el FMI cerrará el año en 0,8% anual. Existen otros ejemplos. En Estados Unidos, en plena crisis, el desequilibrio fiscal casi alcanzó el 10% del producto. En España y Grecia, ese umbral se superó en el 2009. Sin embargo, en ninguno de los casos hubo temores por la inflación. Es decir, si hay inflación alta y sostenida, muy probablemente detrás haya un gobierno despilfarrador que está atracando al Banco Central. Pero que existan gobiernos despilfarradores no quiere decir que tenga que haber más inflación. Es que, en definitiva, la inflación se produce cuando la cantidad de dinero excede la que demanda el mercado. Y el único responsable por esa cantidad es su único emisor. Es decir, el BCRA. Si el Banco Central decide no financiar al Tesoro, entonces evitará colocar una cantidad de dinero excesiva. Finalmente, entonces, no se producirá la inflación. ¿Cumplirá Sturzenegger? La discusión es particularmente relevante para el contexto nacional actual. El gobierno en 2016 no solo no redujo el déficit fiscal, sino que lo aumentó. Para éste y los años siguientes, si bien propone un sendero decreciente para el mismo, el ritmo es excesivamente gradualista. Federico Sturzenegger En 2018, según el presupuesto, el agujero de Hacienda ascenderá a $ 680.000 millones. ¿Se puede bajar la inflación en este contexto? La respuesta, curiosamente, es afirmativa. Es que, en la medida en que el Banco Central controle y reduzca la monetización del déficit, el ritmo de aumento de los precios continuará descendiendo. Para 2018, el BCRA transferirá solamente $ 140.000 millones al Tesoro, un 20% de sus necesidades de financiamiento. En 2014 el central aportó el 64% de dichas necesidades. Puede parecer poco, pero es un avance importante, y los datos de inflación así lo reflejan. Estamos con los índices más bajos de los últimos 7 años. Para concluir, hay una buena y una mala noticia a partir de todo esto. La buena es que la inflación puede bajarse a pesar de tener un abultado déficit fiscal. Los datos presentes y las expectativas muestran que ésta cae y lo seguirá haciendo por los próximos años. La mala noticia, sin embargo, es que tener semejantes niveles de déficit no es para nada saludable. Ellos se traducen en deuda y la deuda en mayor incertidumbre y menor crecimiento. Argentina tiene que crecer de manera sostenida por muchos años. Para eso debe ordenar sus números. Bajar la inflación es solo un pequeño paso en un largo camino por recorrer.
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