Manuel Solanet, director de Políticas Públicas de la Fundación Libertad y Progreso, estimó que desde 1925 el gasto público por habitante en moneda de valor constante se multiplicó por 19 veces en el país. Así, mientras el gasto público total en 1925 era de 915,5 millones de pesos moneda nacional (un equivalente a 34.773,8 millones de pesos actuales), en 2016 trepó a $2.865.261 millones.
"En 1925 la población de la Argentina era de 10.079.876 habitantes. El gasto público anual por habitante resultaba de $3.450 a moneda de hoy", indicó su informe. Mientras que afirmó que "en 2016 el gasto público total fue de $2.865.261 millones para una población de 43.847.430 habitantes. El gasto por habitante fue de $65.346. De esto resulta que el gasto público por habitante, en moneda de valor constante se multiplicó por 19 veces".
"Es un resultado tan insólito como grave", explicó Solanet ya que acuerdo con el economista, un peso moneda nacional del año 1925 tenía un poder adquisitivo equivalente a 38 pesos de 2017. Esta cifra surge del promedio de las relaciones de cotizaciones de tres productos en 2017 y 1925 (una tonelada de maíz, una tonelada de trigo y un kilo vivo de novillo): multiplicando por 38, el gasto de 1925 convertido a moneda de hoy fue de 34.773,8 millones.
"En 1925 la Argentina transitaba por una etapa auspiciosa. Gobernaba Marcelo T. de Alvear no había crisis internacional ni tampoco alguna burbuja incubándose. Las prácticas presupuestarias seguían siendo austeras, pero había un buen desarrollo de infraestructura, educación, justicia y seguridad. Es un año apropiado para tomarlo como base de comparación con el presente en cuanto al rol y el costo del estado", explicó Solanet.
Según el directivo de Libertad y Progreso, la carrera del aumento del gasto comenzó en realidad en 1944-1945, hasta entonces había crecido al mismo ritmo que la población; el incremento del gasto estatal por habitante fue luego gradual, con pocos altibajos, hasta el año 2003 cuando ya se había multiplicado por 9 veces respecto de 1925.
"A partir de 2004 se aceleró notablemente con el resultado que ahora vemos. Además del notable aumento del empleo público, este desmadre debe reconocer el crecimiento del número de jubilados y pensionados, y la extensión de subsidios a más de 7 millones de personas", manifestó.
El especialista expresó que "así se ha llegado hoy a la insostenible relación de 20 a 8 entre los que reciben todos los meses un pago de Estado y los que trabajan en el sector privado y pagan impuestos. Yo diría, presidente (Mauricio) Macri, que tiene un problema que corregir", recomendó el experto.
Fuente: Matilde Fierro, Agencia Noticias Argentinas
Por FAUSTO SPOTORNO - ÁMBITO FINANCIEROArgentina se debe un serio debate sobre la pobreza. El Presidente Macri ha dicho reiteradas veces que tiene como objetivo central del Gobierno la reducción de la misma. El propio jefe de Gabinete compartió una carta sobre ello en los últimos días. Pero lo cierto es que a diferencia de lo que sucede en el mundo, en Argentina la cantidad de personas que viven bajo la línea de pobreza ha venido creciendo en las últimas décadas a pesar del constante aumento del gasto social y de todas las medidas que se han tomado en nombre de los pobres. Lo cierto es que el enfoque asistencialista que hemos tenido localmente no está dando resultados. Probablemente porque estos enfoques relegan el hecho de que la pobreza se ataca generando riqueza.
Nada genera la pobreza, es la riqueza la que debe ser generada. Los datos empíricos confirman esto. Durante casi toda la historia de la civilización, la pobreza fue la norma. Según Bourguignon y Morrison (2002) desde el comienzo de la humanidad hasta el siglo XIX más del 94% de la civilización humana vivía bajo la línea de pobreza absoluta. A partir de la revolución industrial, reducción consistente en los niveles de pobreza y recién entre las décadas de 1970 y 1980 esta cifra cayó a menos de la mitad de la población mundial. Desde entonces el proceso se acelerado aún más y hoy por hoy la pobreza está por debajo del 10%.
La aceleración del crecimiento económico tras la revolución industrial y la expansión del capitalismo fueron los motores tras reducción de la pobreza. El proceso comenzó primero en Europa y luego se fue extendiendo por el resto del mundo, especialmente durante los siglos XIX y XX. A partir de la segunda mitad del siglo XX con la caída del comunismo y la incorporación de Asia a la economía global, el proceso de crecimiento económico mundial se aceleró notablemente y también la caída de la pobreza.
Esta relación entre el crecimiento económico y reducción de la pobreza es muy fuerte y Argentina no es la excepción. La idea de que es posible reducir la pobreza sostenidamente aplicando políticas asistencialistas, sin crecimiento económico no es realista. Por una razón fundamental: la pobreza se reduce creando riqueza.
En Argentina, el 28,6% de las personas están bajo la línea de pobreza. Ello significa que el grupo familiar no tiene el ingreso suficiente como para pagar la canasta básica familiar. Según la estimación del CEDLAS, este indicador de la pobreza viene fluctuando entre 27% y 30% desde el 2011. O sea, la pobreza dejó de caer, cuando el PIB dejó de crecer.
Se podría argumentar que el aumento del gasto público impidió que la pobreza creciera durante estos años de estancamiento. Pero es más cierto aún, que la enorme presión tributaria, las distorsiones que generó el Estado como la inflación, el cierre de la economía o el cepo cambiario en su momento, distorsionaron y atacaron la inversión y dañaron la productividad. Todo lo cual conspiró contra el crecimiento económico, impidiendo que bajaran los niveles de pobreza.
Para reducir la pobreza es necesario que la economía genere más empleos, para esto debe haber más empresas y más negocios más negocio en nuestro país. Ello no significa crear empleos públicos que, no son otra cosa que subsidios disfrazados. Tampoco se puede resolver esto, sólo con hacer más eficiente al Estado. Cuánto más grande es el Estado, más recursos absorbe de los sectores productivos, reduciendo los fondos para crear nuevos negocios, nuevas empresas, para pagar salarios e invertir. Así se vuelve más difícil crecer y, por lo tanto, más difícil reducir la pobreza.
La reacción clásica de los gobiernos ante una crisis es aumentar el gasto púbico para combatir la pobreza (gasto social, empleo público, subsidios, etc.). Pero las medidas temporales tienden a convertirse en definitivas El resultado a largo plazo es este círculo vicioso que tiene Argentina por el cual, cada vez es más alto el gasto social y también la pobreza.
El programa actual del Gobierno que parece entreverse dentro del alud de medidas tiene cierta consistencia o, al menos, apunta correctamente.
Por un lado, se trata de estimular la producción y el empleo con los cambios tributarios y la reforma laboral que se está anunciando. Pero por otra parte, el Estado se encuentra con un enorme déficit fiscal y una gran cantidad de gente sostenida por el gasto público, lo cual impide ir más rápido con las bajas de impuestos necesaria para hacer a la economía productiva. Ello lo ha llevado a un programa muy gradual que tiene como gran debilidad, la necesidad continua de endeudamiento.
(*) Director del Centro de Estudios
Económicos de OJF
Entrevista a Roberto Cachanosky en Visión Liberal por Luis Rosales.
El economista opina sobre las reformas económicas anunciadas por el gobierno. Cachanosky explica que es necesario políticas que motiven a generar riquezas y bajar el gasto público.
https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=tAB2rOz0vgE
Por Manuel Alvarado Ledesma, Profesor de la Maestría de Agronegocios, UCEMA.
INFOBAE.- Ninguna escuela económica como la neoinstitucionalista ha mostrado con tanta claridad la importancia de respetar, a rajatabla, los derechos de propiedad con el supremo fin de acentuar el desarrollo de las economías.
Sólo aquellas sociedades que deciden abandonar el sistema capitalista, pueden ser consideradas coherentes con sus ideales cuando irrumpen sobre la propiedad privada.
El premio Nobel en economía Mancur Olson explica con extrema claridad: "Cuando se pregunta uno: ¿por qué algunas naciones son ricas mientras otras son pobres? La idea clave es que las naciones producen dentro de sus fronteras no aquello que la dotación de recursos permite, sino aquello que las instituciones, el respeto a la propiedad y las políticas públicas permiten".
A su vez, Douglass North, también premio Nobel en economía, asegura que, desde mediados del siglo XIX, aquellas naciones con instituciones y organizaciones que protegieron los derechos de propiedad y aseguraron su cumplimiento alcanzaron un alto grado de crecimiento económico. En cambio, las incapaces de reorganizar sus entornos institucionales y organizacionales, no gozaron de esta ventajas. Así, sufrieron inestabilidad política y económica que marcó una tendencia al subdesarrollo.
Las naciones que protegieron y aseguraron los derechos de propiedad alcanzaron un alto grado de desarrollo
En nuestro país, algunos organismos del Estado tienden a ingresar en el campo de la actividad privada con imposiciones discrecionales –sin la intervención del Poder Legislativo- que desafían el derecho constitucional a la propiedad.
La reciente Resolución de AFIP 4096, que crea un nuevo REGISTRO DE TIERRAS EXPLOTADAS (conocido como TIRE) puede considerarse un ejemplo de ello. Un "gran hermano" que podría vigilar la propiedad y actividad de las personas y de las empresas.
La vigilancia masiva sorprendería al propio George Orwell. Pero lo que más llamaría su atención es la escasez de voces críticas al respecto.
Por CARLOS MARÍA ALASINO (*) - ÁMBITO FINANCIERO
Aunque los municipios son tangencialmente aludidos en la discusión sobre coparticipación de impuestos y la elevada presión tributaria, tienen, también, mucho que ver. Dos gravámenes son emblemáticos: la tasa de seguridad e higiene y los cargos que perciben sobre el consumo de electricidad.
La tasa, a diferencia del impuesto, es un precio que se paga por un servicio recibido del municipio. A diferencia del impuesto, la justificación de la tasa es la contraprestación. Sin embargo, ningún municipio expone, cuando fija la tasa, los costos incurridos en la prestación del servicio.
La tasa de seguridad e higiene es el equivalente municipal al Impuesto a los Ingresos Brutos que establecen las provincias calculado como porcentaje de la facturación, mediante el cual el comercio, industria o servicio que se trate le "paga" al municipio un precio por el servicio de seguridad, salubridad e higiene recibido. Denominarlo tasa a veces es casi un eufemismo.
Particularmente relevante es el caso en que el comercio o industria le paga a su municipio un porcentaje sobre sus ventas realizadas en todo el ámbito provincial y aún nacional, más allá de las fronteras locales donde, se supone, el municipio presta el servicio. La carga municipal que pesa sobre el consumo eléctrico, por otra parte, es importante en estos tiempos de suba de tarifas y alcanza ahora sí a todos: comercios, industrias... y residencias. Hay provincias donde los municipios le cobran al contribuyente una tasa por el servicio de alumbrado, barrido y limpieza calculada sobre el valor de la propiedad. Caso Ciudad de Buenos Aires o La Plata, por ejemplo. Otras veces la tasa de alumbrado público recae sobre el consumo eléctrico y en general se agrega a otras tasas o contribuciones que perciben los municipios en la factura de electricidad.
La factura de electricidad suele incluir una "Contribución Municipal", un tributo cuyo origen se remonta a tiempos inmemoriales, pero le garantiza a la empresa prestadora del servicio eléctrico que el municipio le "pague" por el consumo del alumbrado público y de las oficinas municipales.
En los municipios medianos y pequeños con empresas estatales a cargo del servicio de distribución eléctrica es frecuente que nunca se compensan débitos y créditos. En San Luis, Santiago del Estero o en la Ciudad de Buenos Aires esta Contribución Municipal es del 6,383% del servicio eléctrico y en La Plata y resto de los municipios de la provincia de Buenos Aires del 6,424%. En los municipios de Catamarca, Jujuy, Neuquén o Río Negro la Contribución Municipal ronda el 6%. Rosario percibe también un 6% del consumo eléctrico en concepto de Contribución Municipal aunque le agrega a la factura de electricidad un 2,4% originado en dos viejas ordenanzas del año 1962. El Municipio de La Rioja le agrega a la factura de electricidad una "Tasa de Inspección de medidores" del 20% y los de Santiago del Estero y de Córdoba porcentajes similares.
Los municipios de Entre Ríos sin embargo son los que perciben de los usuarios del servicio eléctrico la mayor carga tributaria. Un 8,6956% del consumo en concepto de Contribución Municipal y entre un 15 % y 20 %, según el municipio, en concepto de Tasa de Inspección de Medidores.
(*) Economista. Profesor Univ. Nac de Quilmes/Univ. Abierta Interamericana.