Aldo Abram advirtió que reforma laboral debería "profundizarse"
NOTA DEL CRONISTA A ALDO ABRAM
El economista Aldo Abram consideró hoy que el proyecto de reforma laboral en la Argentina debería "profundizarse" para lograr generación de empleo e inversiones, mientras advirtió que se debe recortar el gasto público.
El director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso sostuvo, en di logo con NA: "Si bien el proyecto de reforma laboral consigue algunos cambios positivos, debería profundizarse porque estamos lejos de lo que necesitamos para generar empleo e inversión".
Estimó que para lograr inversiones, "se debería haber profundizado la legislación laboral porque así no se va a crear trabajo ni van a venir inversiones".
"En pleno siglo veintiuno, tenemos una ley sindical feudal y todo eso desincentiva el empleo en blanco por los costos extra salariales tan altos, que generan mas desempleo e informalidad".
Por otro lado, analizó: "Los gobernadores e intendentes no han entendido el problema de hoy en la Argentina porque cuando bajaron las retenciones, ellos aumentaron la carga tributaria".
"Me parece una buena señal que se haya bajado la presión tributaria a las provincias", analizó Abram, quien consideró que la ley de responsabilidad fiscal "no es ambiciosa y sí amarreta".
Según su consideración, "se debe obligar a provincias y municipios y también al Gobierno nacional a realizar una reforma del Estado m s profunda".
El especialista recordó: "En el último Gobierno kirchnerista, el empleo público casi se duplicó y lo acordado es congelar el actual nivel de empleo, con lo cual vamos a seguir teniendo el doble del empleo público que necesitamos con un gasto enorme y eso es un absurdo".
Aseguró que el Gobierno "tiene que hacer una reforma en los tres niveles para bajar el gasto y achicar la presión tributaria mucho m s". Advirtió que el gasto en las provincias y los municipios "sigue siendo un disparate y no puede seguir así porque, por ejemplo, la cantidad de empleados sigue originando gastos inútiles y monstruosos".
Estimó que para lograr inversiones, "se debería haber profundizado la legislación laboral porque así no se va a crear trabajo ni van a venir inversiones".
"En pleno siglo veintiuno, tenemos una ley sindical feudal y todo eso desincentiva el empleo en blanco por los costos extra salariales tan altos, que generan mas desempleo e informalidad".
Por otro lado, analizó: "Los gobernadores e intendentes no han entendido el problema de hoy en la Argentina porque cuando bajaron las retenciones, ellos aumentaron la carga tributaria".
"Me parece una buena señal que se haya bajado la presión tributaria a las provincias", analizó Abram, quien consideró que la ley de responsabilidad fiscal "no es ambiciosa y sí amarreta".
Según su consideración, "se debe obligar a provincias y municipios y también al Gobierno nacional a realizar una reforma del Estado m s profunda".
El especialista recordó: "En el último Gobierno kirchnerista, el empleo público casi se duplicó y lo acordado es congelar el actual nivel de empleo, con lo cual vamos a seguir teniendo el doble del empleo público que necesitamos con un gasto enorme y eso es un absurdo".
Aseguró que el Gobierno "tiene que hacer una reforma en los tres niveles para bajar el gasto y achicar la presión tributaria mucho m s". Advirtió que el gasto en las provincias y los municipios "sigue siendo un disparate y no puede seguir así porque, por ejemplo, la cantidad de empleados sigue originando gastos inútiles y monstruosos".
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Manuel Solanet, ex secretario de Hacienda en dos oportunidades, en el último gobierno militar y en la gestión de la Alianza, advirtió que “es trascendente que haya una baja del gasto público real, porque si no las economías de la Nación y las provincias van a tener problemas”.
“Si bien es importante desde el punto de vista político, no es un acuerdo que resuelva el tema fiscal, que le va a costar al gobierno nacional, sobre todo en la resolución del Fondo del Conurbano. Ha cedido ahí para la provincia de Buenos Aires una suma importante en los próximos dos años”, puntualizó Solanet.
En ese sentido, resaltó que ese punto se resolvió en función de un mayor gasto nacional y con la emisión de bonos para compensar la pérdida de recursos de las provincias. “Tira algunas ideas, sobre todo en lo que hace a Ingresos Brutos en las provincias. Habrá que ver si las gobernaciones encaran esto con un criterio de austeridad o si van a sustituir un impuesto por otro”, enfatizó. Agregó que “las provincias tienen que hacer buena letra pero no están penalizadas si no logran mejorar las cuentas públicas. El punto central es que haya una baja del gasto público”.
Por su parte Federico Furiase, del estudio Bein, explicó que el convenio “da margen a un importante caudal político y eso refuerza una señal positiva para los mercados”. “Tener respaldo político en esas iniciativas refuerza la historia financiera de nuestro país de cara al mercado, ya que se debe financiar un déficit fiscal que está en la zona de los 4 puntos del PBI. Esto también implica un desafío para la Nación y las provincias, en cuanto a cumplir los deberes y los objetivos de mejorar el balance de las cuentas públicas”, consideró Furiase.
“Hay que buscar que la inversión y el crédito compensen el efecto contractivo que se va a tener en los recursos de las familias. Es clave que se sostengan en el tiempo y eso permita compensar el impacto del ingreso de las familias”, apuntó el economista.
Raúl Ochoa, por su parte, puso de relieve el acuerdo como un hecho poco común en la historia del país, pero a la vez advirtió que el compromiso de bajar el desequilibrio tanto a nivel nacional como provincial no será nada fácil, en función que existe un gran porcentaje del gasto que “muy difícil de mover hacia abajo”. “Los planes sociales tienen una influencia significativa y son rubros difíciles de cortar. Nación y provincias tendrán que hacer un trabajo muy fino y delicado con el gasto”, subrayó el economista.
El catedrático Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea resaltó el acuerdo. “Implica un sacrificio importante de recursos de la Nación a favor de las provincias, especialmente de Buenos Aires. Cabe esperar es que los gobernadores concreten realmente una baja de los impuestos distorsivos como Ingresos Brutos y Sellos”, concluyo Vasconcelos.
Jubilación optativa a los 70 años
La reforma previsional que el gobierno nacional consensuó con los gobernadores incluye propuestas sobre aumentos de haberes por encima de la inflación, 82% móvil a los beneficiarios de la mínima y extensión optativa de la edad jubilatoria a los 70 años.
Según establece la iniciativa, los incrementos en las jubilaciones se calcularán por encima del índice de inflación, lo que implica un cambio en la actual fórmula de actualización, y fue interpretado como un paso que descomprime la situación de las cajas previsionales.
“La movilidad se basará en las variaciones del Índice de Precios al Consumidor Nacional elaborado por Indec”, dice el proyecto. Esa movilidad “se aplicará trimestralmente en los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre de cada año calendario” y “será incrementada en junio de cada año con el 5% de la variación porcentual del PBI”.
Manuel Solanet,
ex secretario de Hacienda.
“No es un pacto que resuelva el tema fiscal. Le va a costar al gobierno nacional, sobre todo en la resolución del Fondo del Conurbano”.
“Implica un desafío para la Nación y las provincias: hacer los deberes y cumplir los objetivos de mejorar el balance de las cuentas públicas”.
Federico Furiase,
estudio Bein.
“Los planes sociales tiene una influencia significativa. Nación y provincias tendrán que hacer un trabajo muy fino y delicado con el gasto”.
Raúl Ochoa,
consultor y economista.
“Cabe esperar es que las provincias concreten una baja de los impuestos distorsivos como Ingresos Brutos y Sellos”.
Jorge Vasconcelos,
economista.
Según señalaron desde la UNDAV, el endeudamiento disparó la proyección de pago de intereses a $ 113.000 millones para 2017, “un 77% más que lo inicialmente proyectado”; y el crecimiento continuará en 2018, para situarse en un 21.7% más. En moneda extranjera, la deuda es “US$ 5.000 millones superior a la de 2015”, expusieron.
Para el analista político Artemio López, “el cruce de un par de datos fuertes revela cómo marchan las cuentas públicas y el perfil que éstas han tomado”. Explicó: “Golpe tras golpe, el Gobierno ha bajado verticalmente el gasto en subsidios: 18% nominal o 34% real, descontada la inflación, sólo durante los primeros nueve meses del año. Y también de golpe en golpe ha subido 77% o 41% real el costo de los intereses de la deuda. Esto es la herramienta que financia el déficit fiscal sin apelar a un ajuste mayor. Shock a un lado y gradualismo al otro. Ambas piezas del arsenal han generado una extraña paradoja: lo que se ahorra en subsidios se gasta en intereses, y en magnitudes ya poco menos que idénticas.
Para estos nueve meses, las cifras cantan $ 144.922 millones, contra $ 148.600 millones”.
El economista Manuel Solanet evaluó como una alternativa para salir del déficit sin endeudarse “reducir el gasto improductivo, el gasto burocrático que no tiene sentido. En eso tiene que trabajarse. Creo que hay que efectivizar los recursos, sobre todo en lo que se llama el gasto de la política”.
Pero como afortunadamente la naturaleza no es igualitaria resulta que los gobiernos de los hombres la pretenden forzar y torcer de otra manera con lo que aplican la guillotina horizontal para que los resultados de diversas aptitudes queden desfigurados en un igualitarismo amorfo. Además de lo dicho, los que se encuentran bajo la línea de igualación tenderán a esperar a ser compensados por la diferencia, compensación que en definitiva no llegará porque los que se encuentran arriba se inclinarán a no producir si saben que serán expoliados por la diferencia.
Pero hay un asunto aun de mayor importancia y es el grave perjuicio que se infringe especialmente a los más necesitados a través de políticas igualitarias en el sentido referido. Resulta crucial comprender que la única causa de salarios e ingresos en términos reales es las tasas de capitalización, esto es equipos, maquinarias, conocimientos relevantes, instalaciones que hacen de apoyo logístico para aumentar el rendimiento. Esa es la diferencia central entre países ricos y pobres junto, claro está, con marcos institucionales que garanticen el uso y la disposición de lo propio.
Es curioso y paradójico que con razón se insista en la consideración por la naturaleza y el cuidado de animales, vegetales y minerales y, sin embargo, se pretende torcer el rumbo y faltarle en respeto a la naturaleza de los humanos.
Por otra parte, la redistribución de ingresos realizada por aparatos estatales se traduce inexorablemente en un esperpento de proporciones mayúsculas por el hecho que significa contradecir la distribución que hizo la gente en el supermercado y afines, lo cual, al reasignar los siempre escasos recursos en direcciones distintas de las preferidas por la gente se incurre en derroche, situación que consume capital y, por ende, contrae las antedichas tasas de capitalización y consiguientemente los salarios.
En este sentido es del todo irrelevante el delta o el diferencial de ingresos y patrimonios, lo realmente significativo es la preferencia de la gente que con sus votos en el mercado, es decir, con sus compras y abstenciones de comprar va asignando —distribuyendo— factores de producción.
En realidad la guillotina horizontal constituye un atropello y un ataque a cualquiera que sobresalga en cualquier tarea, es una afrenta para cualquier logro más allá del promedio, es un insulto y una agresión para cualquiera que pretenda niveles de excelencia. Es en otros términos un achatamiento deliberado al progreso, es en resumen una apología de la mediocridad.
Siendo cada persona diferente, necesariamente su acción producirá resultados también diferentes y si se atacan esos resultados, la sociedad se debatirá en la pobreza moral y material. Cada cual debe tener la libertad de proceder como le plazca siempre y cuando no lesiones derechos de terceros y cada cual debe tener la libertad de atribuir distinto valor a los resultados que producen otros.
Pero entonces ¿cuál es el motivo de la manía por el igualitarismo de ingresos y patrimonios? Tal vez el motivo más profundo sea la envidia, esto es, no se tolera que otro sea mejor. Es un sentimiento sumamente destructivo, una cosa es la sana emulación por ser mejor y otra bien diferente es el deseo de destruir o amputar el éxito del vecino.
Otra de las razones del igualitarismo es la errada noción de que la riqueza es algo estático y por tanto se la mira en el contexto de la teoría de la suma cero, es decir, lo que tiene uno es porque otro no lo tiene sin percatarse que la riqueza es un concepto dinámico. No hay más que mirar la evolución humana desde la cueva y el garrote hasta el presente. Los países y regiones que han quedado en situaciones primitivas es, precisamente, debido a las políticas retrógradas de sus gobiernos que han coartado la libertad y los derechos de los gobernados. Poco tienen que ver los recursos naturales puesto que, como se ve, hay continentes como el africano que representan los mayores recursos naturales del planeta y, sin embargo, las hambrunas y las pestes lo acechan en casi todo su extenso territorio, mientras hay otras regiones como la japonesa que es un cascote en el que solo el veinte por ciento es habitable pero con un alto nivel de vida.
La única igualdad compatible con una sociedad abierta es la igualdad ante la ley anclada en la Justicia de "dar a cada uno lo suyo" y lo suyo remite a la propiedad, primero del propio cuerpo, luego de la expresión de sus pensamientos y finalmente de lo adquirido legítimamente.
En 2017 volvieron a subir sus costos por nuevas quitas de subsidios a la energía y excesivas subas de impuestos y tasas. Por suerte, a medida que avanzaba el año, la demanda se incrementaba con el aumento del poder adquisitivo de sus vecinos y con la reactivación de la economía. Sin embargo, José siente que, si bien tiene más trabajo, no le alcanza la plata como antes. Y eso es lógico. En definitiva, a su negocio le quitaron buena parte de los subsidios que le daban y le incrementaron las tasas y los impuestos por encima de lo que subió la inflación. Así que, aun lavando la misma cantidad de ropa que antes, no logrará que su lavandería le dé lo mismo. Va a tener que trabajar mucho más para poder pagar el aumento de costos y recuperar su nivel de vida.
¿Por qué no son competitivas las empresas? Al caso de José sólo tenemos que sumar como costo los trabajadores, que lógicamente, en 2016, querían perder el menor poder adquisitivo posible y, en 2017, buscaron recuperar lo más que se pudiera de lo que había caído el año anterior. El problema es que el empresario antes recibía un subsidio a las tarifas de servicios públicos que le permitía ser más generoso con los pagos de sueldos, y que ahora se lo están quitando. Encima, a la gran mayoría de los sectores, los Estados nacional, provinciales y municipales les bajaron poco o nada, o incluso les aumentaron la carga fiscal. Esto quiere decir que, con igual nivel de ventas que antes de la recesión, a los comercios y empresas no les alcanzará para pagar salarios con el mismo poder adquisitivo y obtener iguales ganancias que entonces. Por otro lado, con semejantes incrementos de costos, les será imposible competir con los productores de otros países. Obviamente, sólo podrán hacerlo si invierten para ganar productividad y bajan costos, entre ellos la cantidad de empleados para producir la misma cantidad de producto, es decir, generando menos puestos de trabajo.
¿Quién es responsable de esta situación? Principalmente el Estado, que cuando subsidiaba las tarifas de servicios públicos cobraba cada vez más impuestos para poder costearlos y, ahora que los quita, pretende seguir manteniendo la misma carga tributaria. Sólo algunos sectores recibieron un alivio de parte de la Nación con la eliminación o baja de retenciones o los cambios en el impuesto a las ganancias y bienes personales. En tanto, la gran mayoría de las provincias y municipios aumentaron la carga fiscal.
Lamentablemente, la realidad de que la política se resiste a hacer su parte del sacrificio ha implicado que el resto de la población deba hacer el propio y el de ellos. Es como una familia que se desmadró con la tarjeta de crédito y debe ser más austera por un tiempo para reencaminar sus finanzas. Si todos comparten el esfuerzo, reordenarlas será más rápido y fácil que si la mitad decide no hacer la parte que le toca.
Dado que el Estado no iba a hacer su parte del ajuste, los empresarios y trabajadores debieron haber negociado aumentos de salarios acordes con el hecho de que iban a cargar con todo el esfuerzo. Sin embargo, no fue así; quizás porque no advirtieron dicha realidad o porque la arcaica legislación laboral actual y el feudalismo gremial imperante no se lo permitieron. Primera lección, si mantenemos esa normativa seguiremos teniendo recesiones profundas con mucha desocupación o crecimiento económico moderado y baja creación de empleo. Además, recordemos que la responsabilidad primaria de esta situación fue que una mitad de la familia, el conjunto del Estado, no quiso hacer su parte del esfuerzo. Segunda lección: cuando los políticos dicen: "No habrá ajuste", lo que están diciendo es que no lo harán ellos, sino vos y tu familia.
Durante décadas, dejamos que los políticos construyeran un Estado que sirve a la política y se sirve de los argentinos. Exijamos una reforma para tener uno que nos sirva a los ciudadanos y que podamos pagar. Así, la baja de la presión tributaria podría ser mayor que la muy acotada que proponen los gobiernos nacional y provinciales. Además, es necesario un cambio de la normativa laboral mucho más profundo. No podemos dejar que los sindicalistas sigan preservando sus "cajas" a costa de menores salarios y una mayor desocupación y empleo formal de los argentinos. El resultado electoral avala que ahora "Sí, se puede".