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Flexibilizar los feriados puente: una vía para empleos productivos y mayores ingresos

INFOBAE Durante el último año, la dinámica del mercado laboral mostró signos contradictorios: mientras la tasa de empleo descendió del 45,7% al 44,4% y la desocupación subió del 6,4% al 7,9% entre el cuarto trimestre de 2024 y el primero de 2025, la tasa de actividad se mantuvo estable en torno al 48,2 por cieinto.

Pese a la caída en los indicadores laborales, la economía exhibió un notable dinamismo: el Producto Bruto Interno creció 5,8% en el primer trimestre de 2025 respecto al mismo período del año anterior, y la contracción del PBI anual en 2024 (1,3%) fue menor a lo anticipado. La inversión también tuvo un salto significativo, del 31,8% interanual en el primer trimestre. El consumo alcanzó su nivel histórico más alto.

 

En términos de dólares, el PBI anualizado del primer trimestre de 2025 ascendió a 716 mil millones, superando ampliamente los 637 mil millones de 2023. Ante estos datos, las advertencias sobre “atraso cambiario” y pérdida de ingresos parecen menos urgentes.

El debate sobre los feriados puente y sus exigencias salariales vuelve a escena bajo estas condiciones. En la actualidad, Argentina cuenta con 19 días festivos: 12 son inamovibles (como Año Nuevo), 4 son trasladables (como la muerte de Güemes) y 3 días se destinan específicamente a fines turísticos. Este sistema busca combinar distintos intereses económicos y sociales, pero también genera tensiones entre los beneficios para el turismo, el descanso de la población y los costos sobre la productividad.

El sistema de feriados puente busca combinar distintos intereses económicos y sociales, pero también genera tensiones entre los beneficios para el turismo, el descanso de la población y los costos sobre la productividad

Las ventajas de los feriados están claras: impulsan el turismo, dinamizando sectores como hotelería, gastronomía y transporte, brindan espacios para el descanso y refuerzan la cohesión familiar y cultural, además de distribuir el flujo turístico para evitar saturaciones en temporadas altas.

Sin embargo, los costos también son considerables. Los feriados reducen la cantidad de días laborables, afectando el funcionamiento de industrias, comercios y el calendario escolar. Los incrementos en el costo laboral por la obligación de pagar doble en esos días, según la Ley de Contrato de Trabajo, encarecen especialmente los servicios esenciales. Además, para los viajeros, los fines de semana largos tienden a elevar los precios y agotar la disponibilidad en los destinos.

Un ejemplo relevante es el puente del 16 de junio de 2025, que se estableció para conmemorar al general Martín Miguel de Güemes pero generó, debido al impacto acumulado de días no laborables, una semana con apenas tres días hábiles. Esto reabre la discusión sobre cómo equilibrar los intereses económicos, sociales y laborales.

El impacto acumulado de días no laborables, una semana con apenas tres días hábiles, reabre la discusión sobre cómo equilibrar los intereses económicos, sociales y laborales (Foto: Télam)

La propuesta de liberar las exigencias de pago extra en los feriados puente y días optativos apunta a permitir que empleadores y trabajadores acuerden voluntariamente los salarios en esos días. Esto podría ampliar la cantidad de empleos productivos, aumentar la satisfacción tanto de quienes desean trabajar como de quienes necesitan contratar, y minimizar el impacto de los altos costos laborales sobre el empleo formal.

La flexibilización salarial no implicaría necesariamente eliminar los programas de asistencia social. El mantenimiento parcial de planes oficiales puede sostener una red de contención para quienes opten por seguir trabajando en nuevas condiciones, facilitando una transición menos abrupta hacia un mercado laboral más abierto y competitivo.

El mantenimiento parcial de planes oficiales puede sostener una red de contención para quienes opten por seguir trabajando en nuevas condiciones

La economía enfrenta otros factores que traban la producción, pero aquí se pone el foco específicamente en la incidencia de los feriados puente y las restricciones laborales. Quedan para otro análisis cuestiones como el costo de la corrupción o el peso de las regulaciones estatales en la vida económica y social.

En el contexto actual, las políticas sociales también juegan un papel central. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el Gobierno implementó un fuerte ajuste fiscal con el objetivo de alcanzar el déficit cero, lo que redujo significativamente tanto el gasto público como la inflación, estimada en un 18% anual para 2025. Pese a los recortes en muchos rubros, se incrementaron las partidas a programas sociales orientados a la infancia, mientras se redujeron notablemente los beneficios para jóvenes y adultos mayores.

Protección social

El resultado: una política que focaliza la protección social en los sectores más vulnerables, pero recorta las oportunidades de inclusión laboral y educativa de muchos argentinos.

En 2025, los principales programas sociales son:

  • Asignación Universal por Hijo (AUH): Refuerza la protección a familias con hijos menores. En 2024 recibió un aumento real del 47,5% para recuperar poder de compra.
  • Tarjeta Alimentar: Complementa la AUH para garantizar el acceso a alimentos.
  • Potenciar Trabajo: Busca la inclusión laboral mediante capacitación y trabajos comunitarios, aunque sus fondos han sido recortados.
  • Becas Progresar: Apoyan la trayectoria educativa de jóvenes.
  • Pensiones no Contributivas: Otorgan protección a adultos mayores o personas con discapacidad sin aportes.

El Gobierno privilegia la protección de la infancia sobre la de jóvenes y adultos y, aunque la AUH y la Tarjeta Alimentar alcanzan (combinadas) la cobertura de la canasta básica alimentaria, los recortes en otros programas limitan las estrategias para salir de la pobreza estructural y avanzar hacia el empleo formal.

La estructura de los planes sociales actuales no está diseñada para facilitar la transición hacia trabajos registrados, sino solo para contener la pobreza y la indigencia, lo que produce gastos financiados con impuestos sobre sectores productivos. Sin un entorno flexible y abierto -incluido el abordaje de los temas ligados a los feriados puente-, la Argentina seguirá enfrentando el dilema entre competencia y burocracia, necesidades sociales y limitaciones económicas estructurales.

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“La clave es que se sostenga la desinflación y la recuperación económica”

PERFIL El economista, Aldo Abram, hizo un análisis en Canal E sobre la situación del poder adquisitivo en Argentina, el impacto de la inflación y la recesión, y el déficit de cuenta corriente registrado en el primer trimestre del año.

Aldo Abram explicó la evolución de los ingresos desde 2023: “Hemos mejorado mucho, pero todavía para estar como en el primer trimestre del 2023 tenemos que estar un 9,3% abajo en general”. Y agregó: “Con un poder activo que no alcanza, le faltan todavía 9% para alcanzar el primer trimestre”.

Los vaivenes económicos del 2024

Luego, manifestó que el deterioro del ingreso se explica por dos factores: “Se empezó a acelerar la inflación, que es uno de los factores más empobrecedores de cualquier sociedad”. Además, resaltó que, “empezamos un proceso recesivo, que es el otro factor empobrecedor de una economía”.

Sobre la recuperación iniciada en 2024, Abram destacó que, “la inflación, como se derrumbó en el primer semestre del año pasado, permitió que algunos sectores empezaran a poder ganar más fácilmente con una inflación de 4 y 5% por mes”.

Sin embargo, reconoció que, “sería un milagro que después de semejante destrucción del valor de nuestros ingresos pasemos a estar como en el primer trimestre de ese año”.

Qué necesita la economía

La clave, sostuvo el economista, es que “se sostenga la desinflación y la recuperación económica, que está siendo muy fuerte y es también muy importante”.

Sobre el déficit de cuenta corriente, que superó los USD 5.000 millones, lo atribuyó a distorsiones generadas por el temor a una devaluación: “Muchos decían que a partir del mes de abril íbamos a tener un enorme aumento del valor del dólar oficial, de hecho, los argentinos llegaron a pagar hasta 1.400 pesos un dólar”.

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“La meta de reservas no debería preocuparnos hoy”

PERFIL El economista Agustín Etchebarne analizó el panorama económico argentino, enfocándose en el tema de las reservas del Banco Central, los cambios estructurales que propone el Gobierno y las oportunidades que se abren para el país en sectores como la energía, el campo y la minería. En diálogo con Canal E, sostuvo que la situación cambiaria no es preocupante y que el rumbo actual puede conducir a un cambio cultural y económico profundo.

“La acumulación de reservas no me preocupa”

Etchebarne minimizó la preocupación en torno al cumplimiento de la meta de reservas con el FMI“Es probable que venga algún waiver, pero no es una de las medidas importantes. El Gobierno decidió no comprar reservas dentro de la banda de flotación y está esperando que el tipo de cambio llegue al mínimo”, explicó.

Según el economista, se están utilizando mecanismos alternativos como la compra de dólares mediante la colocación de bonos. “Con las operaciones actuales pueden sumar unos mil millones más, pero faltarían unos dos mil millones para cumplir la meta”, precisó.

“El sistema rentístico argentino está cambiando”

Para Etchebarne, lo que está en marcha es un giro estructural. “Esto es más que un blanqueo. Es un cambio cultural, económico y rentístico. En los últimos 80 años el Estado se convirtió en algo peor que un ejército de ocupación, con 150 impuestos que esquilman a los argentinos”, afirmó.

Criticó también la represión tributaria y el avance del empleo informal: “Tenemos casi un 50% de empleo en negro. Muchos no dan factura, lo que muestra que gran parte de la economía está en la informalidad”.

En este marco, valoró que el Gobierno actual promueva la libertad individual y fiscal. “Queremos que la gente tenga menos impuestos y que los dólares que están en el colchón empiecen a rendir. Si entran al sistema, habrá más depósitos, más crédito y mejores tasas de interés”.

Deuda, superávit y minería como motor futuro

Etchebarne destacó que el Tesoro muestra superávit fiscal, aunque debe cubrir los vencimientos de deuda con nueva emisión. No obstante, observó que “la deuda consolidada con el Banco Central bajó en dólares y, con un PBI creciendo, la relación deuda-producto va a mejorar”.

Apuntó a tres sectores como clave para el ingreso de divisas: energía, agro y minería. “La minería será el motor de mayor crecimiento. Argentina podría exportar 20 mil millones de dólares en minerales en pocos años”, aseguró.

También anticipó una apreciación del peso argentino en el mediano plazo: “Vamos a tener una moneda fuerte y una economía cara en dólares. El desafío será bajar los costos”.

“El textil debe reinventarse”

Consultado sobre las importaciones y la producción nacional, Etchebarne fue tajante: “Hay sectores que, si no se reinventan, tienden a desaparecer. Los textiles venden en Argentina a precios estrafalarios. No tiene sentido producir como hace 50 años”.

Planteó como modelo casos europeos como Zara o Benetton, que “reinventaron su forma de producir y vender con salarios altos”. Y concluyó: “La Argentina que viene va a ser mucho más competitiva”.

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