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Hayek on social and distributive justice: there is justice on individual acts

Martín Krause's blog - «Social» justice (or, sometimes, «economic» justice) was seen as an attribute that society's« actions »should possess, or the «treatment that individuals or groups received from the same. As primitive thought generally does when it first observes some regular processes, the results of the spontaneous market order have been interpreted as being directed by a rational mind, or as if the benefits or harms that different people received from that order they were determined by acts of will and could therefore be guided by moral rules. This conception of "social" justice is thus a direct consequence of that anthropomorphism or personification with which primitive thought tries to explain all processes of self-ordering. Our immaturity is shown by the fact that we have not yet abandoned these primitive concepts, and that an impersonal process is still demanded that produces a satisfaction of human desires greater than that which can be obtained from any deliberate ordering that conforms to the moral precepts that them. men have developed as a guide to their individual actions.

The use of the term "social justice" is relatively recent, as it seems to go back a century or so. This expression was used from time to time in older times to designate organizational efforts aimed at observing the rules of right individual conduct; At present it is sometimes used in scholarly discussions to assess the effects of the current institutions of society, but the sense in which it is usually used today, and to which it is constantly resorted in public discussions and which will be analyzed in this chapter, it is essentially the same in which the term "distributive justice" was used for a long time. Apparently, it began to become common in this sense at the time when (and perhaps in part because) John Stuart Mill explicitly treated both terms as equivalents in statements such as:

Society should treat equally well all those who have deserved it equally, that is, those who have deserved it equally at all. This is the highest abstract degree of social and distributive justice, towards which all the institutions and efforts of all virtuous citizens should be brought together as much as possible; O well:

It is universally considered fair that every person gets (both for good and bad) what he deserves; it is unfair that someone who does not deserve it has to obtain good or suffer evil. Perhaps this is the clearest and most emphatic way in which the idea of ​​justice can be conceived. Since it implies the idea of ​​moral merits, the question arises as to what these merits consist of.

It is significant that these two quotes are in the description of one of the five meanings of justice that Mill distinguishes, four of which refer to the norms of right individual conduct, while this defines a factual situation that can but it need not have been caused by a rational human decision. It seems, then, that Mill did not realize the circumstance that by this meaning he refers to situations completely different from those to which the other four apply, or that this conception of "social justice" leads directly to a socialism. in full rule.

Such statements, which explicitly associate "social and distributive justice" with the "treatment" of individuals by society according to its moral rites, clearly demonstrate the difference from simple justice, and at the same time the cause of the emptiness of the concept. The demand for "social justice" is directed not to the individual but to society - but society, in the strict sense, that is, as distinct from the government apparatus - is incapable of working for a specific purpose, and the demand for "social justice », Therefore, becomes a demand addressed to the members of society so that they organize themselves in such a way that they can assign certain quotas of social production to different individuals and groups. The fundamental question, then, is whether there is a moral duty to submit to a power that can coordinate the efforts of the members of society in order to obtain a particular distribution model, considered fair.

If the existence of this power is taken for granted, the question of how they should distribute the means available to satisfy needs becomes a question of justice, even if it is not a question to which current morality provides an answer. It seems, therefore, that the assumption from which most modern theorists of "social justice" start would be justified, that is, that it would be necessary to assign equal quotas to all unless particular considerations demand not to apply this principle. However, the main problem is to establish whether it is moral for men to be subject to those powers over their actions that should be exercised so that the benefits obtained by individuals can be significantly defined as fair or unfair. "

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Impuestos: “Es un fracaso total de un sistema”

THE POST - ESCUCHAR LA ENTREVISTA

C.M: ¿Me podés elaborar de qué se trata esto de que pusieron 18 impuestos durante este año?

A.E: Justamente me parece que es el problema más serio que tiene la Argentina hace rato. Dado lo que paso este año es como la frutilla del postre, termina de demostrar que es un disparate mayúsculo, creo que la gente se va a terminar dando cuenta de que esto es totalmente ridículo. En muchos países la pandemia afectó, en algunos países se hizo algún tipo de cuarentena pero ninguno hizo una cuarentena cavernícola como Argentina. Está claro que hicieron un daño terrible a la economía, a las familias, empresas. En muchos lugares del mundo se trataron de aliviar los impuestos y hacer cosas para tratar de mejorar la liquidez y la solvencia de las empresas. En la Argentina en cambio pusieron 15 impuestos nuevos, sobre la gente y las empresas, con lo cual se transformó en un gravísimo problema que terminó en la quiebra de miles de empresas. Es un fracaso total de un sistema.

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Hayek sobre la justicia social y distributiva: justicia hay sobre actos individuales

Blog de Martín Krause - “La justicia «social» (o, a veces, justicia «económica») se vio como atributo que debían poseer las «acciones» de la sociedad, o el «tratamiento» que los individuos o los grupos recibían de la misma. Como hace generalmente el pensamiento primitivo cuando observa por primera vez algunos procesos regulares, los resultados del orden espontáneo del mercado han sido interpretados como si estuvieran dirigidos por una mente racional, o como si los beneficios o los daños que las distintas personas recibían de ese orden estuvieran determinados por actos de voluntad y pudieran por tanto ser guiados por reglas morales. Esta concepción de la justicia «social» es, pues, una consecuencia directa de aquel antropomorfismo o personificación con el que el pensamiento primitivo trata de explicar todos los procesos de auto-ordenación. Demuestra nuestra inmadurez el hecho de que aún no hayamos abandonado estos conceptos primitivos, y se exija aún de un proceso impersonal que produce una satisfacción de los deseos humanos mayor que la que pueda obtenerse de cualquier ordenación deliberada que se conforme a los preceptos morales que los hombres han desarrollado como guía de sus acciones individuales.

El uso de la expresión «justicia social» es relativamente reciente, pues parece que se remonta a hace un siglo, poco más o menos. Esta expresión se empleó de vez en cuando en tiempos más antiguos para designar los esfuerzos organizativos destinados a observar las reglas de recta conducta individual; en la actualidad se usa a veces en discusiones eruditas para valorar los efectos de las actuales instituciones de la sociedad, pero el sentido en que hoy suele emplearse, y al que constantemente se recurre en las discusiones públicas y que será analizado en el presente capítulo, es esencialmente el mismo en que durante mucho tiempo se empleó la expresión «justicia distributiva». Según parece, empezó a hacerse habitual en este sentido en el tiempo en que (y acaso en parte porque) John Stuart Mill trató explícitamente ambos términos como equivalentes en afirmaciones como:

la sociedad debería tratar igualmente bien a todos aquellos que lo han merecido igual-mente, es decir, aquellos que lo han merecido igualmente en absoluto. Este es el más alto grado abstracto de justicia social y distributiva, hacia el cual deberían hacerse converger lo más posible todas las instituciones y los esfuerzos de todos los ciudada-nos virtuosos; o bien:

se considera universalmente justo que toda persona obtenga (tanto en el bien, como en el mal) lo que merece; es injusto que tenga que obtener el bien o sufrir el mal quien no lo merece. Tal vez sea ésta la forma más clara y enfática en que puede concebirse la idea de justicia. Puesto que implica la idea de méritos morales, surge la pregunta sobre en qué consisten estos méritos.

Es significativo el hecho de que estas dos citas se encuentren en la descripción de uno de los cinco significados de justicia que Mill distingue, cuatro de los cuales se refieren a las normas de recta conducta individual, mientras que ésta define una situación fáctica que puede pero que no necesita haber sido causada por una decisión humana racional. Parece, pues, que Mill no se percató de la circunstancia de que con este significado se refiere a situaciones completamente distintas de aquellas a las que se aplican los otros cuatro sendos, o de que esta concepción de «justicia social» lleva directamente a un socialismo en plena regla.

Tales afirmaciones, que asocian explícitamente «justicia social y distributiva» al «tratamiento» de los individuos por parte de la sociedad según sus ritos morales, demuestran claramente la diferencia con la simple justicia, y al mismo tiempo la causa de la vacuidad del concepto. La exigencia de «justicia social» se dirige no al individuo sino a la sociedad -pero la sociedad, en sentido estricto, es decir como distinta del aparato de gobierno- es incapaz de obrar por un fin específico, y la exigencia de «justicia social» se convierte por tanto en una exigencia dirigida a los miembros de la sociedad para que se organicen de tal modo que puedan asignar determinadas cuotas de la producción social a los diferentes individuos y grupos. La pregunta fundamental, pues, es la de si existe el deber moral de someterse a un poder que pueda coordinar los esfuerzos de los miembros de la sociedad en orden a obtener un modelo de distribución particular, considerado como justo.

Si la existencia de este poder se da por descontada, la cuestión sobre cómo deberían distribuir los medios disponibles para satisfacer las necesidades se convierte en cuestión de justicia, aunque no sea una pregunta a la que la (264) moral vigente dé una respuesta. Parece, pues, que estaría justificado el presupuesto del que parten la mayoría de los teóricos modernos de la «justicia social», esto es, que sería necesario asignar cuotas iguales a todos a menos que consideraciones particulares exijan no aplicar este principio.26 Sin embargo, el problema principal consiste en establecer si es moral que los hombres estén sujetos a aquellos poderes sobre sus acciones que deberían ejercerse para que los beneficios obtenidos por los individuos puedan definirse significativamente como justos o injustos.”

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An agreement to care for the box during the election year

LA GACETA DE TUCUMÁN - Fernández seeks the support of the governors in the middle of the bid with Rodríguez Larreta. They won't lower taxes.
There are three issues that explain the summit of President Alberto Fernández with the governors of the provinces, within the framework of the 2020 version of the Fiscal Consensus that will be signed today at Casa Rosada.

• The financial relationship, which requires a kind of armor to avoid falls in national and provincial collections. Hence, one of the fundamental aspects of the new agreement is the suspension of the obligations regarding exemptions and maximum aliquot scales contemplated for the fiscal periods 2020 and 2021 for the Tax on Gross Income and the provisions of Real Estate Taxes, to the Stamps, those that tax the payroll and specific taxes. In other words, don't lower taxes.

• The strictly legal issue. The open litigation between the Nation and the Autonomous City of Buenos Aires (CABA) for the withdrawal of co-participation funds opened a front of conflict that will lead to discussions in courts. The head of the Buenos Aires government, Horacio Rodríguez Larreta, will not go to today's summit, but the national government wants the support of the rest of the leaders to avoid legal conflicts. The governors, in this regard, must "abstain for a period of one year from initiating legal proceedings, and suspend for the same term those already initiated, relating to the Co-participation regime, to specific allocation of resources and transfers of powers, services or functions, with the exception of those that have a final judgment ”, says the text of the agreement that will be signed today in Buenos Aires.

• The central fact of the meeting involves the family photo: the political support of the governors for Fernández's administration. In a year marked by the covid-19 pandemic and amidst internal and external questioning of the management, the President tries to close 2020 with the support of the provincial leaders. Today's summit can also mark a signal towards Rodríguez Larreta with the assistance of three other governors not related to the PJ: Gerardo Morales (Jujuy), Rodolfo Suárez (Mendoza) and Gustavo Valdés (Corrientes). But the photograph will not be complete. The Santa Fe Omar Perotti had to get out of the call, since he tested positive for Covid, while the Cordovan Juan Schiaretti and the Santa Cruz Alicia Kirchner will not be from the game either. Furthermore, Juan Manzur from Tucumán had to change the schedule of activities and, for that reason, he suspended the visit to Tucumán by the Minister of Public Works of the Nation, Gabriel Katopodis. It will be rescheduled for the end of next week, as officially reported.

Tax harmonization What was previously a desire is now a necessity. The previous tax conventions provided the guidelines for tax harmonization throughout the country, in such a way as to improve the collection system and, at the same time, simplify the procedures for taxpayers. Today, the national and provincial governments need to take care of the box, especially in a year of financial needs and mid-term elections.

Faced with this situation, the Federal Administration of Public Revenues (AFIP) will make available tools that help all the provincial collection agencies to validate the identification code numbers (CUIT / CUIL / CDI). Likewise, the data of the taxpayers will be collated in such a way as to establish, for example, the ownership of real estate and other registrable assets. The provinces, in turn, will send once a year to the AFIP the information on the ownership of real estate and other registrable assets and their valuation, with a cutoff of December 31 of each year. Likewise, says the new Fiscal Consensus, the provincial jurisdictions ratify their will to advance with the AFIP in the consolidation of actions that reduce and simplify the necessary procedures to ensure tax compliance by taxpayers at the national, provincial and municipal levels in the framework of current fiscal federalism.

Far from lowering the tax burden throughout the country, as was intended in the agreement signed in 2017 and suspended this year due to the pandemic, so far in 2020 18 new taxes and greater taxpayers have been announced, according to the analysis carried out by the director General of the Fundación Libertad y Progreso, Agustín Etchebarne. Only this year, according to this analysis, was the PAIS Tax created; Personal Assets and labor costs rose; Corporate income and check tax; withholdings on exports; adjustment for inflation (went from being quarterly to being semi-annual); perception of earnings on the purchase of dollars; Wealth Tax and Wind Tax.

As of 2021, we can expect the rise on Internal Taxes to electronics; Teacher Incentive Fund; A raise on the tax on online gambling; Tax on auto insurance premiums; Tax on insurance premiums for fire management; Tax on Credit Cards (CABA); Suspension of the exemption of Gross Income for Passes and Leliq (CABA) and adjustment for inflation of the ABL (CABA).

The political struggle between Alberto Fernández and Horacio Rodríguez Larreta is not only evident in the institutional sphere, but also in the perception of the political image. According to CB Consultant of Public Opinion, the mayor of Buenos Aires is the second subnational president with the best image, behind Sergio Uñac from San Juan (in that poll, Manzur appears in 11th place out of 24 governors). "In this bid, the President gets the best part because, generally, in the provinces they observe that CABA always had privileges when it came to distributing funds," Cristian Buttie, head of the consulting firm, tells LA GACETA.

According to the political analyst, everyone is interested in ending the year with a good management image, beyond the coronavirus pandemic. Particularly, to the national head of state who will plebiscite his administration in October 2021. “On the governor's side, a high image in public consideration can mean a certain autonomy for the assembly of the lists for the legislative ones. On the contrary, if that image is low, the influence of the Casa Rosada will be profound in putting together those lists of candidates, ”says Buttie.

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Autocrítica liberal: estamos haciendo agua

INFOBAE - Es un hecho que generalmente somos más benévolos con los propios errores que con los de otros. En nuestro caso los liberales en lugar de preguntarnos por qué no se acepta en grado suficiente nuestro mensaje debiéramos recriminarnos sobre nuestras incompetencias para transmitir adecuadamente el mensaje. Esto calma los nervios y ayuda a hacer mejor nuestros deberes al efecto de preparar mejor la próxima clase y pulir el próximo libro, ensayo o artículo.

Nuestra deficiencia queda patente cuando se observa que personas bondadosas y honestas intelectuales que quieren lo mismo que nosotros, es decir, el mayor bienestar moral y material para todos, no aceptan el discurso liberal. No es una conjetura descabellada concluir que hay un cortocircuito en la trasmisión del mensaje. Lo que queremos transmitir no llega bien a estos receptores.

Por otra parte, estimo que hay algunos que la juegan de una especie de policías del pensamiento dictaminando acerca de a quiénes hay que aceptar y a quiénes es perentorio rechazar en nuestras filas. Una especie de tribunales inquisitoriales de facto. No les entra en la cabeza que los liberales no somos una manada y que detestamos el pensamiento único. Cada uno tiene su estilo, lo que sí, como buenos liberales, debemos entender que la navegación en estas aguas nunca llega a un puerto definitivo, por lo que estamos siempre en ebullición en un contexto evolutivo. Estamos siempre descubriendo nuevos paradigmas, de allí las distintas perspectivas que deben ser bienvenidas, todas en esfuerzos mancomunados para el permanente autoperfeccionamiento en la noble faena de transmitir la fundamentalísima idea del respeto recíproco que constituye la columna vertebral del espíritu liberal.

En nuestro mundo el resultado neto de las libertades es por cierto bastante desalentador. En Europa predomina el nacionalismo y las xenofobias, en Asia surgen esperpentos totalitarios como Corea del Norte, en el mundo árabe se cae en la desgracia mayúscula de atar la religión al poder político tal como antes lo hizo la España cristiana, en Estados Unidos se va un presidente que ha incrementado el gasto público, el déficit y la deuda y entra otro que pretende engrosar aun más al Leviatán, en Iberoamérica aparecen y reaparecen caudillos autoritarios con los ejemplos extremos de la isla-cárcel cubana y la esclavitud venezolana y, para peor, irrumpe un Papa peronista.

Bien ha escrito el marxista Antonio Gramsci “tomen la cultura y la educación, el resto se da por añadidura”. Este es un flanco poco explorado por los liberales no para restarle importancia a las tareas meritorias que muchos han llevado a cabo en la batalla cultural sino para señalar que no siempre se focaliza el problema en la existencia de agencias estatales encargadas de regentear las estructuras curriculares de todas las entidades educativas. Esta política devastadora contradice el significado mismo de la educación que por su naturaleza estriba en un proceso abierto de prueba y error en el que la competencia y las auditorías cruzadas en un contexto evolutivo permiten alcanzar los mayores niveles de excelencia. La politización de los procesos educativos la condena a muerte. Patrocinar el respeto a las libertades en base a la compulsión constituye una contradicción en los términos.

Afortunadamente hay algunos personajes que vienen de las izquierdas más extremas que han recapacitado y como un paso intermedio se autodenominan “liberales de izquierda”, en verdad una contradicción en los términos del mismo modo que aludir al círculo cuadrado y equivalentes. No tiene sentido el sí, pero no. El respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros no permite vacilaciones, el monopolio de la fuerza que llamamos gobierno debe velar por ese respeto y castigar severamente la lesión de derechos en un ámbito de democracia cuya parte medular precisamente consiste en ese respeto, anterior y superior a gobernantes circunstanciales. Aquello es otro modo de aludir al socialismo de mercado sobre el que me he detenido extensamente en mi antigua tesis doctoral en economía titulada “Influencia del socialismo de mercado en el mundo contemporáneo: una revisión crítica de sus ejes centrales”.

De cualquier modo, para ponerlo en una píldora considero que aquella visión que pretende compatibilizar la libertad con la sumisión se basa en dos errores conceptuales de fondo vinculados entre sí. En primer lugar, en lo que se conoce como la “igualdad de oportunidades” lo cual es absolutamente incompatible con la igualdad ante la ley. De lo que se trata en una sociedad libre es que todos tengan mayores oportunidades pero no iguales ya que son desiguales las fuerzas físicas, los talentos naturales y en general las inclinaciones. Se trata de respetar derechos de propiedad para darle el mejor uso posible a los siempre escasos recursos donde el que da en la tecla con los gustos y preferencias de sus congéneres obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. De este modo se aprovechan al máximo los factores de producción para que los salarios e ingresos de todos, pero muy especialmente de los más vulnerables, resulten lo más altos posibles ya que las tasas de capitalización son las únicas causas que permiten elevar el nivel de vida.

El segundo error conceptual radica en la incomprensión del derecho en cuanto a la facultad de usar y disponer de lo propio y en ningún caso recurrir por la fuerza al fruto del trabajo ajeno que siempre significa un psedoderecho. La igualdad es ante la ley no mediante la ley.

Otro campo emparentado para la autocrítica liberal además del llamado liberalismo de izquierda o en una versión más sofisticada el socialismo de mercado es no haber podido trasmitir con la suficiente claridad los equívocos de quienes aún no identificándose con aquellas posturas consideran igual que ellos que se puede ser partidario de la libertad política y manifestar respeto por instituciones libres y, simultáneamente, restringir la libertad económica. No parece percatarse que la libertad política-institucional es el continente y la acción de usar y disponer de lo propio libremente es el contenido. El continente es para preservar el contenido. Alabar al continente y repudiar el contenido es un contrasentido mayúsculo y si se trata solo de imposibilitar las lesiones de derechos eso remite precisamente al liberalismo a secas sin aditamento alguno que abarca aspectos filosóficos, jurídicos, económicos, históricos y, sobre todo, éticos.

Por otra parte, es importante clarificar que cuando aludimos a que estamos haciendo agua por todos lados en el balance neto no estamos desconociendo que hoy luego de un largo eclipse aparecen liberales de gran solidez, especialmente entre la gente joven que aunque por ahora minoritarios infunden grandes esperanzas.

Sin embargo, considero que hay deficiencias en la presentación del ideario liberal por parte de los mayores que son bifrontes y que deben atenderse. Por un lado, no se le ha prestado suficiente atención en subrayar que el ser humano no es un aparato, que no está constituido solo por kilos de protoplasma. Tiene psique, mente o estados de conciencia que le permite revisar sus propias conclusiones, contar con ideas autogeneradas, la verificación de proposiciones verdaderas y falsas, la responsabilidad individual y la misma libertad que no sería posible si estuviéramos determinados por los nexos causales de la materia. Este es el cimiento del libre albedrío que refuta la libertad como mera ficción. En este contexto se suele aludir a la memoria de la computadora sin percatarse que se trata de impulsos eléctricos y que la memoria es un atributo humano. Antes nuestras abuelas y bisabuelas solían hacer un nudo en el pañuelo para recordar tal o cual cosa, pero nadie en su sano juicio podría referirse a la memoria del pañuelo. Lo mismo ocurre con el hecho mismo de computar, lo cual hace el hombre que programa el respectivo aparato, la denominada inteligencia artificial que se aparta del inter-legum y así sucesivamente.

El segundo punto es más general y abarca territorios más amplios. Se trata de reiterar con la mayor claridad posible que el corazón liberal es de naturaleza primordialmente moral. Antes he escrito sobre esto en base a reconocidos autores. Ahora vuelvo sobre el asunto de un modo más telegráfico para ilustrar el asunto.

La moral es prescriptiva, trata de la relación entre lo que es y lo que debe ser. Así, el eje central de la moral alude a conductas que permiten la cooperación social pacífica, es decir, como queda dicho, la que apunta al respeto recíproco en las relaciones interpersonales y, por otra parte, en el fuero interno, hace bien a la persona que practica la moral. Pero son dos planos distintos, uno se refiere a las relaciones sociales y otro al campo intraindividual. El primer campo puede resumirse en la definición que Jellinek hace del derecho que ilustra magníficamente el punto: “un mínimo de ética”, precisamente porque abarca una parte de la moral, aquella que se refiere a las relaciones con el prójimo sin inmiscuirse en las antes mencionada esfera del fuero interno de cada cual.

Dado que todos los seres humanos en definitiva buscan su felicidad, la acción humana, inexorablemente se traduce en un tránsito desde posiciones menos apreciadas a posiciones más valoradas y que debe estar rodeada de normas que permitan este tránsito, esto es, de reglas morales. La moral alude a lo normativo a diferencia de otros campos de estudio que se refieren a lo descriptivo.

Hemos subrayado en otras ocasiones y es pertinente destacarlo en el contexto de la moral que el positivismo sostiene que sólo puede considerarse como verdad lo que es empíricamente verificable, lo cual constituye un error que dejaría afuera del análisis riguroso a la moral. Morris Cohen en su tratado de lógica señala que, por lo pronto, aquella conclusión queda contradicha puesto que ella misma no es verificable y Karl Popper ha mostrado que en la ciencia nada es verificable, es solo sujeta a corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones.

Todos actuamos en nuestro interés personal cualquiera sean los fines que persigamos, incluso si son ruines o nobles. En realidad esta afirmación constituye una tautología puesto que si la acción no estuviera en interés de quien actúa ¿en interés de quien será? En este sentido, estaba en interés de la Madre Teresa el bienestar de los leprosos que con tanto esmero cuidaba. La buena o la mala persona no se diferencian por actuar en su interés personal sino por la calidad de los medios que emplea y los fines que persigue.

Respecto al debate si los fines justifican los medios, surgen dos respuestas según el significado que se le atribuya a lo dicho. Una primera respuesta es por la afirmativa puesto que si los fines no los justifican no hay otra justificación ya que los medios responden al fin. El sentido de recurrir a ciertos medios es para lograr determinados propósitos, esto es, los fines justifican, explican el motivo de los medios.

Pero lo que en realidad se quiere inquirir es si son moralmente susceptibles de escindirse los medios y los fines del juicio moral, es decir, si pueden utilizarse medios inmorales para el logro de fines morales. Esto es imposible puesto que los medios se subsumen en el fin, no puede asesinarse para evitar el hacinamiento de un pueblo, pero sí puede moralmente matarse en defensa propia. Los medios preexisten en el fin. Los medios empleados establecen la naturaleza del fin. Medios inmorales no conducen a fines morales puesto que la secuencia o los pasos de la acción son inseparables, constituyen un todo. No tiene sentido tomar medios y fines por separado puesto que son parte de un mismo acto. Los medios tiñen a los fines y viceversa.

Como es sabido, los socialismos implican coerción, esto es, el uso de la fuerza para torcer los deseos y preferencias de la gente en direcciones necesariamente distintas de las que hubiera elegido en libertad. En el contexto socialista no puede haber justicia puesto que no hay el “dar a cada uno lo suyo” ya que lo suyo significa la propiedad que se ha abolido en el extremo y se la afecta en otras vertiente, lo cual conduce al tan difundido tema de la imposibilidad técnica-económica del socialismo que al eliminar o distorsionar los precios no permite la evaluación de proyectos y la contabilidad.

Otra asignatura pendiente de peso para nosotros los liberales es la urgente necesidad de propuestas para limitar el poder a los efectos de no correr el riesgo de que nuestro mundo se convierta en un inmenso Gulag en nombre de una democracia degradada que por el momento en gran medida se asemeja por doquier más a los oscuros contornos de avanzadas cleptocracias. Es indispensable trabajar las neuronas para imaginar potentes diques que limiten el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, siempre preservando con el mayor cuidado la libertad de expresión, los periodistas que integran el cuarto poder o el contrapoder por excelencia.

El hecho de que por el momento la situación hace agua en el balance neto es un desafío adicional para redoblar esfuerzos en la trasmisión a la próxima generación donde como queda dicho en alguna medida ha vuelto a florecer el liberalismo y así mejorar la marca en “la hazaña de la libertad”, al decir de Benedetto Croce.

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