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“Hubo un cierre brutal del mercado cambiario por el cepo que congeló al dólar” Aldo Abram

Entrevista a Aldo Abram en La Cocina de la Noticia. Valor del dólar en Argentina, devaluación del peso “El dólar está congelado pues solo los importadores pueden comprar dólares y no se está importando mucho, y la gente que está vendiendo algunos de los dólares que compraron esperando que suba después de las elecciones” Aclara Abram. "Pero aun los argentinos no quieren al peso y buscaran alguna forma de sacárselo de encima" agrega. [audio mp3="https://www.libertadyprogreso.org/wp-content/uploads/2019/11/06-11-2019-Aldo-Abram.mp3"][/audio]  
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La reforma laboral y la coparticipación federal según Manuel Salonet

Conferencia Magistral brindada por el Ingeniero Manuel Solanet, durante la segunda y última Jornada del 6to Congreso de Economía Regional, organizado por la Fundación Club de la LIbertad, en al Ciudad de Corrientes, ARG, los días Jueves 7 y Viernes 8 de Noviembre de 2019. https://www.youtube.com/watch?v=UikwyoY5vGw
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Es tiempo de dejar de girar en círculos y empezar las reformas postergadas

VISIÓN LIBERAL - Sin cambios significativos no habrá progreso posible  Las postergadas reformas estructurales  Las excusas se han agotado y los parches usualmente provisorios demostraron su escasa eficiencia y los múltiples problemas que engendran cuando no resuelven casi nada. Los años de elecciones funcionan, siempre, como un impedimento piadoso para justificar la rutinaria actitud de posponerlo todo de una sociedad que no quiere pasar por el trance de llevar adelante transformaciones serias. El país viene girando en círculos hace décadas, con puntos de inflexión diversos, algunos éxitos transitorios y una larga nomina de duros tropiezos que han castigado con potencia a varias generaciones que van perdiendo energías y que repiten sus desilusiones hasta el cansancio. salir de la crisis con reformas económicas Las naciones que realmente han logrado revertir esta patética secuencia repleta de pobreza, crisis y frustraciones son las que consiguieron diagnosticar adecuadamente y con absoluta crudeza su propia situación. Con ese cuadro a la vista, dejaron de lado todos sus temores y se enfrentaron decididamente al cruel desafío de desandar sus tradicionales caminos equivocados, abandonando prejuicios, desatinos y dislates. Han hecho todo lo necesario, lo indiscutiblemente imprescindible y se han dispuesto a trabajar fuerte para renunciar a esa nefasta inercia que los condenaba al eterno retroceso, al crónico subdesarrollo y a la mediocridad. No ha sido tarea sencilla, ni ha sido ese un proceso simple y sin contratiempos.

Han tenido que debatir y mucho, ha generado dudas a montones y no ha faltado a la cita algún contratiempo en ese devenir. Nadie dice que ese sendero haya sido lineal ni constante y que, por instantes faltaron fuerzas y hasta aparecieron en reiteradas ocasiones vacilaciones que hicieron cuestionarse acerca del derrotero seleccionado. Lo que si queda claro es que esas comunidades sabían que quedarse empantanados no era una opción posible.

Podían discutir el cómo, dirimir las cuestiones instrumentales y evaluar las alternativas de ese infinito menú de variantes que cada idea ofrece a la hora de llevarla a la práctica. Pero también entendían que debían avanzar con convicción, que dar marcha atrás no era una posibilidad y que, en todo caso, se podían analizar mejoras y hasta correcciones de forma para optimizar resultados, pero no tranzaron en los asuntos de fondo, esos que definen el norte de un cambio. Argentina se encuentra hoy nuevamente ante ese inquietante dilema y debe tomar una determinación. O asume su realidad, enumera sus dramas y los confronta o busca otra vez la ilusión del atajo mágico que conduce al éxito. Habrá que decir que todos los que intentaron ir por allí consiguieron efectos artificiales de corto plazo que simulaban un triunfo, pero que luego derivaron en grandes catástrofes que perjudicaron a todos, pero especialmente a los mas vulnerables, a esos que pretendían proteger. No hay alquimia posible para un porvenir sustentable. Es tiempo de tomar el toro por las astas y hacerse cargo de la inmensa labor que implica abocarse a las gigantescas reformas pendientes que están en la agenda. Será imperioso construir ciertos consensos mínimos para lograrlo, no solo por las eventuales normas claves para implementar cada tópico, sino para garantizar que sea un cambio con un recorrido predecible de cara al futuro. No se puede seguir deambulando de banquina en banquina sin rumbo alguno y con conductas incoherentes en temas vitales que requieren de cierta consistencia básica para obtener avances trascendentes. No se trata solo de las reformas económicas esenciales, que son muchas por cierto y que no se pueden ni deben eludir, sino también de esas otras tan relevantes como urgentes que involucran aspectos aparentemente laterales pero que revisten una importancia sublime para los ciudadanos. Hay que estudiar si vale la pena seguir delirando con la falacia de la moneda local soberana, esa a la que se ha destruido sin contemplaciones por décadas y que la gente desprecia sistemáticamente en todo momento. Algo similar habrá que hacer con el sistema previsional que no resiste ningún análisis sensato. Sus desequilibrios tienen dimensiones desmesuradas y si no se abordan sus profundas causas, ningún retorcido vericueto podrá darle la previsibilidad que esperan las futuras generaciones. El régimen impositivo es otro de los aspectos a revisar con premura. El actual esquema es perverso, dañino y solo desalienta a los que mas se esfuerzan generando lo inverso a lo deseado. Se reclama inversión y ahorro, pero se castigan estas acciones centrales para cualquier despliegue. La legislación laboral vigente es retrograda, onerosa y corporativa. En vez de dinamizar el empleo solo ha demostrado empíricamente que promueve la desocupación, la marginalidad y los permanentes abusos de todo orden. Todos estos son debates tan incómodos como ineludibles. Esquivarlos no solo no es correcto, sino que termina siendo extremadamente perjudicial para todos, porque nada bueno puede provenir de esta dinámica crónica. La educación, la salud, la justicia, la seguridad y hasta el sistema político también deben ser examinados ya que no solo tienen impacto económico, sino que forman parte del crecimiento institucional anhelado y de la escala de valores a la que aspira una sociedad desarrollada.
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Inflación: según privados la cifra de octubre estaría entre 3,9% y 5,9%

EL ECONOMISTA - La inflación de octubre pasado se ubicaría en un abanico que va desde 3,9% hasta 5,9%, de acuerdo con un relevamiento realizado por Télam entre economistas de diversa extracción. El Indec difundirá el jueves el índice de precios al consumidor (IPC) oficial.Como bajar la inflación Aún el porcentaje más bajo, 3,9%, prevé una tendencia alcista hacia noviembre con un índice de precios al consumidor de 4,5% para ese mes, según la economista Victoria Giarrizzo. “La inflación de octubre estuvo contenida porque en el caso de los bienes, muchos aumentos llegaron en la semana pre y post electoral, pero los comercios los trasladaron mayormente a partir de noviembre”, explicó Giarrizo. Agregó que “noviembre va a ser un mes duro en materia inflacionaria, porque concentra muchas subas en bienes y servicios, aunque el super cepo y la tranquilidad del dólar podría ser un aliciente para diciembre”. En ese mismo umbral del 4,5% se ubicó el director de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram. En cambio, para noviembre, Abram ve una tendencia ascendente y proyectó que los precios minoristas tendrán una suba en torno del 4,8%.
En el otro extremo, desde la consultora Economía y Regiones, ubicaron el aumento del índice de precios al consumidor para octubre en 5,9%, según precisó el economista Diego Giacomini. Por su parte, Agustín Monteverde afirmó que “en octubre los precios minoristas tendrán una suba de 4,4%”, al tiempo que “para noviembre el índice al consumidor se ubicaría en torno del 4%”. Sin embargo, Monteverde puso dos condicionamientos: “Primero todo ello dependerá de la cantidad de dinero que emitan para financiar el gasto público y, segundo, habrá que ver si se ajusta el precio de los combustibles”. Asimismo, Enrique Dentice, de la Unsam, proyectó una inflación de 5,2% para octubre, 4,1% en noviembre y 3,5% para diciembre. Mientras que los economistas Eva Sacco y Hernan Letcher, del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), prevén una inflación en octubre del 4,5%, por el impacto de los aumentos en alimentos, salud y combustible. En este caso, precisaron que el rubro alimentos y bebidas subirá 7,7% en octubre, con la aclaración motivada fundamentalmente por el ‘colchón de precios preelectoral’.
El relevamiento propio del CEPA, ALGEC y CEPPEMA, arrojó para octubre un incremento (anual) del 87% en los medicamentos, que junto a las prepagas tuvieron subas “superiores a la inflación general en lo que va del año”. “Medicamentos acumula (en el año) 69% y prepagas 36,6%, mientras que para noviembre hay agendado otra suba de 4%”, recordaron. En cuanto a la suba en el precio de los combustibles de la segunda quincena de septiembre “fue un factor de aumentos durante octubre”. Agregaron que “la inercia de los últimos meses es un factor que también afecta a los precios”. Con estas proyecciones, la inflación de octubre se ubicaría en un rango similar a la del mes anterior y, en los 10 meses que transcurrieron del año, los precios al consumidor habrían subido casi 45%.
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La historia de éxito de Chile es difícil de negar

CATO - Semanas después de un aumento del 3,75% en la tarifa del metro en Santiago, en Chile se desataron violentas protestas por parte de un pequeño grupo de estudiantes que luego generaron más disturbios generalizados. Las protestas masivas continúan. Algunos observadores han aprovechado la crisis para hacer afirmaciones frecuentemente repetidas  de que el modelo de libre mercado chileno ha generado una desigualdad creciente y ha sido fundamentalmente injusto a pesar de la haber producido mayor riqueza. Sin embargo, resulta difícil cuadrar estas afirmaciones con los hechos. Desde que empezaron las reformas de mercado en 1975, Chile ha cuadriplicado su ingreso per cápita, convirtiéndolo en el país más próspero de Latinoamérica. La mejora de Chile en una gama entera de indicadores de bienestar –mortalidad materna, acceso a saneamiento adecuado, entre otros– es impresionante, y el país supera consistentemente a los demás países de la región. Tiene la más alta calificación entre los países latinoamericanos en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU (ocupa el puesto 44 en el mundo); tiene el mejor sistema educativo de la región medido por el desempeño de los estudiantes; y no solamente tiene una de las economías más libres del mundo, sino que tiene los más altos niveles de libertad general en América Latinalibertades civiles y personales incluidas. La caída de la desigualdad El crecimiento de Chile le ha permitido reducir su tasa de pobreza –que superaba el 45% en la década de los ‘80– a 8,6% y crear una amplia clase media. Si bien la desigualdad de ingresos del país ha sido alta durante cientos de años, según el Banco Mundial, ha caído considerablemente desde la década de los ‘90 y es inferior al promedio latinoamericano según la Comisión Económica para América Latina de la ONUCosta Rica tiene una desigualad mayor que Chile (ver gráfico). Un estudio de Harvard, realizado por Rodrigo Valdés, ministro de hacienda de la expresidente Michelle Bachelet, encontró que entre 1990 y 2015 el ingreso del 10% más pobre de los chilenos aumentó en un 439%, mientras que el del 10% más alto solo aumentó en un 208%. Estudios realizados por el profesor de la Universidad CatólicaClaudio Sapelli, confirman una brecha de desigualdad en ingresos y otros indicadores que se cierra. Controlando por edad y otros factores, Sapelli encuentra además que la desigualdad de ingresos entre generaciones (desigualdad dentro del mismo grupo de edad) es menor entre las generaciones más jóvenes que entre las generaciones mayores. Esto significa que a medida que el país madura, su desigualdad de ingresos general disminuye, como lo hemos observado. A diferencia de los países desarrollados, Chile, en rápido desarrollo, tiene niveles notablemente diferentes de desigualdad por generación, dadas las mayores oportunidades disponibles para los jóvenes chilenos. Por ejemplo, el número de estudiantes matriculados en educación superior se ha multiplicado por 10 desde que comenzaron las reformas en Chile. En comparación a los países desarrollados, un estatus que Chile está cerca de alcanzar, la desigualad de ingresos es alta (aunque es casi el promedio en términos de ingresos antes de impuestos y transferencias gubernamentales). Por esta razón, algunos abogan por incrementar los impuestos y la distribución. Dejando de lado los efectos en el crecimiento y la oportunidad que un gobierno más grande en Chile tendría, los hallazgos de Sapelli indican que el país ya está camino hacia una continuada disminución de la desigualdad de ingresos que lo posicionará en el mismo rango que otros países desarrollados en un futuro no muy lejano. (Utilizando la medición estándar del coeficiente de Gini de la desigualdad de ingresos, Sapelli estima que Chile tendrá un puntaje de Gini de 0,35, lo que indica una desigualdad menor que la de España o EE.UU., por ejemplo, y una desigualdad ligeramente mayor que la de Canadá de 0,34). Alta movilidad social Diversos estudios también han documento la alta movilidad social chilena. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) encontró que el 23% de los hijos con padres provenientes del cuartil más bajo de ingresos se mueven hacia arriba al cuartil más alto de ingresos. Chile supera a los otros países miembros de la OCDE (compuesta principalmente por los países más ricos del mundo) en este aspecto. La movilidad ascendente de Chile desde otros cuartiles también se compara favorablemente con los países ricos, según la OCDE, y es uno de los países que muestra la mayor movilidad desde el cuartil más alto. Utilizando deciles de ingresos, Sapelli encuentra similarmente altos niveles de movilidad de ingresos. Por ejemplo, en un margen de 10 años, la mayoría de los que se encontraban en el decil superior han caído a deciles inferiores, mientras que 71% de los que empezaron en el decil inferior se han movido a deciles superiores. Sapelli nota un alto nivel de movilidad intrageneracional (movilidad dentro de la misma generación) al igual que movilidad intergeneracional (estatus social de una generación comparada a otra). Por ejemplo, sólo el 40% de los chilenos de entre 55 y 64 años han cursado estudios secundarios, en comparación con el 85% de los de entre 25 y 34 años, una cifra que se compara favorablemente con la de los países ricos. Después de revisar la evidencia, Sapelli concluye que "Chile es una sociedad más móvil que Francia, EE.UU. y Alemania". Causas de descontento Si el progreso de Chile ha sido tan impresionante, ¿qué es lo que explica las protestas? Muchos en la izquierda chilena están interpretando el malestar como un rechazo al modelo de mercado que la derecha ha impuesto al país. Pero esa interpretación es simplista y errónea. Chile ha sido una democracia durante unos 30 años y los gobiernos de centro-izquierda han gobernado el país la mayoría del tiempo. El actual gobierno de centro-derecha de Sebastián Piñera llegó al poder hace menos de dos años cuando los chilenos rechazaron al candidato izquierdista en favor de la agenda de Piñera que era más pro-crecimiento y orientada al mercado. Las causas del descontento actual son más complejas y aun no se comprenden plenamente. Sin duda, expresan quejas legítimas. El crecimiento experimentó una desaceleración durante el gobierno anterior y Piñera no ha revertido las políticas anti-crecimiento introducidas por su predecesora ni ha sido capaz de reactivar la economía como había prometido. El consiguiente estancamiento de los salarios, combinado con un mayor gasto gubernamental y una mayor carga tributaria sin la correspondiente mejora en la calidad de los servicios públicos, ha contribuido al malestar de los chilenos. También lo han hecho los escándalos de corrupción que estallaron durante el gobierno anterior y que implicaron a los principales partidos políticos y a la élite empresarial. Las crecientes expectativas que no se han cumplido son sin duda parte de esta historia. Como explica Álvaro Vargas Llosa, a diferencia de la mayor parte de la era post-Pinochet, la mitad de la izquierda chilena se ha radicalizado en los últimos años. Ha silenciado las voces de la izquierda moderada con la cual había formado una alianza en el gobierno anterior y ha influenciado fuertemente a la juventud chilena, la cual ha crecido escuchando la retórica de que los últimos 30 años han sido un fracaso. La derecha, centro e izquierda moderadas no han proporcionado prácticamente ninguna defensa moral del modelo chileno a pesar de su desempeño. Cuando estallaron los saqueos y protestas violentas, la izquierda justificó los disturbios públicos y alentó a que dichas protestas continuaran, pidiendo explícitamente al presidente que dimitiera. Usar la violencia como un medio legítimo para influir en la política sentaría un precedente terrible y socavaría la democracia de Chile, pero es consistente con la ideología radical de izquierda y tiene sentido estratégico. Como señaló Axel Kaiser de la Fundación para el Progreso, si la extrema izquierda lograra alcanzar su meta, el jefe del Senado, un político de la izquierda dura, sería el siguiente en la fila para asumir la presidencia. Las protestas también pueden explicarse parcialmente dentro de un contexto regional. En los últimos meses, han estallado disturbios similares en numerosos países incluyendo EcuadorArgentina y Honduras. El mes pasado, el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos condenó el papel que los regímenes cubano y venezolano han desempeñado en instigar y alimentar la inestabilidad regional: Las actuales corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana, que buscan nuevamente reposicionarse, no a través de un proceso de reinstitucionalización y redemocratización, sino a través de su vieja metodología de exportar polarización y malas prácticas, pero esencialmente financiar, apoyar y promover conflicto político y social. En las últimas semanas, el dictador venezolano Nicolás Maduro y el número dos del régimen, Diosdado Cabello, se han referido explícitamente a la inestabilidad en Chile y otros países como presagio de un “huracán bolivariano”, en referencia al socialismo al estilo Chávez, y como parte del plan del Foro de Sao Paulo, la alianza de los partidos políticos de extrema izquierda de América Latina fundada por Fidel Castro para socavar las democracias de la región. Desafortunadamente, la nefasta influencia externa también ha jugado un papel en las protestas de Chile. Es demasiado pronto para saber cómo se resolverá finalmente la crisis política o para conocer todos los factores que explican las protestas. Sin embargo, el impresionante progreso social y económico de Chile desde el inicio de sus reformas de mercado es difícil de negar y las protestas de ninguna manera pueden ser utilizadas para reescribir radicalmente la historia de éxito del país. Este artículo fue publicado originalmente en el blog Cato at Liberty (EE.UU.) el 3 de noviembre de 2019.
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