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Cuáles fueron los 14 aumentos de impuestos que decidió el Gobierno en menos de un año

INFOBAE - Desde que el presidente Alberto Fernández asumió su cargo el 10 de diciembre de 2019 hasta hoy, creó o aumentó impuestos en 14 ocasiones, si se incluye dentro de la cuenta a las medidas del Ley de Presupuesto 2021 ya aprobado y el Impuesto a la Riqueza que desde este miércoles cuenta con la media sanción de la Cámara de Diputados.

Desde implementación de nuevos tributos como el Impuesto PAIS a las transacciones cambiarias, pasando por los aumentos de alícuotas de impuestos ya existentes y la suspensión de rebajas previstas de impuestos internos, los intentos del Gobierno por atacar el déficit primario tuvieron acento en la búsqueda de una mayor recaudación.

Para especialistas que colaboraron con el repaso de cada uno de los aumentos de impuestos, la seguidilla se entiende por la necesidad del Gobierno de cerrar el déficit fiscal por aumento de ingresos en momentos en que se disparó el gasto como resultado de la pandemia de coronavirus Covid-19. Pero más allá del peso que suponen los mayores tributos, señalan, en el diseño de los mismos hay problemas serios de incentivos al ahorro, la inversión y a la generación de empleo en blanco.

“Se entiende que todos los aumentos están orientados a afrontar los gastos del Estado en este contexto, el problema es que ninguno tiene en cuenta el objetivo de alentar la inversión. Si la gente no confía en el peso y para colmo le ponés obstáculos, no sirve. Para contratar gente, si no subís el mínimo no imponible a las contribuciones patronales terminás incentivando el empleo en negro. Y así se da con cada tributo”, señaló Adriana Piano, del estudio contable SMS.Se entiende que todos los aumentos están orientados a afrontar los gastos del Estado en este contexto, el problema es que ninguno tiene en cuenta el objetivo de alentar la inversión (Piano)

“El continuo aumento de impuestos que vemos de esta administración es preocupante. En la crisis que estamos atravesando, aplicar el ajuste al sector privado es tirarse un tiro en los pies. Estas subas de impuestos lo único que hacen es asfixiar aún más a los privados para financiar un Estado que cada vez es más grande, como consecuencia de la idea del ministro Martín Guzmán de que es el Estado el que va a generar el impulso para que la economía crezca, cuando claramente no es así”, agregó Diego Piccardo, analista económico de la fundación Libertad y Progreso.

En base a un trabajo del tributarista Sebastián Domínguez, con aportes de otros colegas, los de aumentos de impuestos se iniciaron en los primeros días de Gobierno, allá por diciembre del año pasado, cuando se sancionó la Ley 27.541 de “Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el Marco de la Emergencia Pública” incluyó el primer paquete de suba de impuestos.

Ese primer paquete de aumentos incluía cuatro impuestos diferentes, que empezaron a regir con la primera promulgación del 21 de diciembre de ese año y luego con varios otros decretos reglamentarios publicados en las semanas siguientes.

1 - Creación del Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS)

El que probablemente fue el más destacado de los cambios impositivos de la Ley de Solidaridad fue el Impuesto PAIS, creado en ese texto. Comenzó a aplicarse el mismo 21 de diciembre. Se trata de un recargo del 30% sobre el precio de cualquier operación de compra de dólares, ya sea para atesoramiento como para el pago de consumos en moneda extranjera hecho con pesos, tarjeta de crédito, débito u otra forma de pago. Para el caso de servicios digitales, como la provisión de servicios de streaming online, la alícuota fue fijada en el 8%.

2 - Aumento de Bienes Personales

También en la Ley 27.541 se implementó un aumento en las alícuotas del Impuesto a los Bienes Personales. Pasó de un mínimo de 0,25% y un máximo de 1,25% a un mínimo de 0,5% y un máximo de $156.250 más 1,25%. Además, para tenencias fuera del país la alícuota máxima trepó a 2,25%. Y, como agregado, se mantuvo sin cambios el mínimo no imponible a partir del cual se paga el tributo de $2 millones.En la crisis que estamos atravesando, aplicar el ajuste al sector privado es tirarse un tiro en los pies (Piccardo)

Luego de un 2019 en el que la inflación anotó un 53,8% interanual, mantener sin cambios nominales al mínimo no imponible significó una reducción en los hechos de la barrera a partir de la cual se esta sujeto a Bienes Personales.

3 - Suba de costos laborales

Siguiendo con la Ley de Solidaridad de diciembre último, el extenso texto incorporaba también un aumento de impuestos para el empleo. En primer lugar, la Ley derogó la obligación que tenía el Estado de actualizar por inflación -un 53,8%- el mínimo no imponible para contribuciones patronales que estaba en $7.003. Al mantenerlo por un año más en ese nivel, hubo un aumento en los costos de los empleadores por efecto de la inflación.

Pero además, previo a esa Ley, la normativa fijaba una convergencia gradual de la alícuota de contribuciones patronales al 19%, lo que implicaba una suba para las pequeñas y medianas empresas más una baja para las empresas más grandes. La Ley de Solidaridad interrumpió esa convergencia deteniendo la suba para pymes en el 18%, desde el 17% previo -un aumento agridulce, porque evitó una suba mayor- mientras que congeló en el 20,4% la alícuota para empresas grandes, para las que estaba prevista una baja.

4 - Impuesto a las Ganancias para sociedades

Otra baja de carga impositiva abortada por la Ley de Solidaridad fue la de aplicación del Impuesto a las Ganancias para sociedades. El texto postergó la aplicación de la tasa del 25% para sociedades prevista para este año por un año más, lo que es lo mismo que decir que extendió un año más la tasa del 30%. Eso pesó sobre la distribución de utilidades.

5 - Más impuesto al cheque

Aunque marginal en comparación con el resto de los cambios, la Ley de Solidaridad también duplicó el Impuesto a los Débitos y Créditos -Impuesto al cheque- para el retiro de efectivo en caja para empresas, pasó del 0,6% al 1,2% entre las actividades sometidas a la alícuota máxima.

6 - Aumentos de retenciones a las exportaciones

A través del Decreto 37 de 2019, primero, la Ley de Solidaridad después y resoluciones posteriores, el Gobierno decidió un aumento de las retenciones a las exportaciones para distintos sectores, con los impuestos a las exportaciones de soja como principal exponente. El cambio fue gradual.

Primero, si se consideran sólo los derechos de exportación que pesan sobre la soja, se elevaron al 30% desde el esquema de monto fijo previo heredado de la administración de Mauricio Macri. La Ley de Solidaridad, por su parte, amplió al 33% la alícuota máxima que se puede aplicar a esos hechos imponibles y, este año, el Gobierno llevó la alícuota al máximo que se había permitido. Los cambios, con distintos niveles de alícuota, afectaron también a la minería, los hidrocarburos, servicios y otros sectores exportadores.

Estas medidas se revirtieron en forma parcial y temporal en octubre pasado, cuando se decidió una baja de 3 puntos a la alícuota máxima para el décimo mes del año, de 2 para noviembre y un punto para diciembre, hasta llegar al valor previo en enero del año que viene. La medida, pensada como un intento por aumentar las liquidaciones de exportaciones con el objetivo de estabilizar el mercado cambiario, no tuvo el efecto deseado.Marcha de apoyo al impuesto a la riqueza Marcha de apoyo al impuesto a la riqueza

7 - Ajuste por inflación

El último de los grandes rubros que golpeó a las empresas dentro del texto de la Ley de Solidaridad de diciembre pasado fue el del ajuste por inflación. Según la normativa vigente, las empresas pueden computar los quebrantos que les causa la inflación sobre sus resultados hasta un tope. Los excedentes por sobre ese tope se pueden computar en años venideros, los siguientes “períodos fiscales” en el lenguaje técnico.

Hasta 2019, se podía imputar en tercios dentro de 3 períodos fiscales y, luego de la Ley de Solidaridad, pasó a poder imputarse en sextos: a lo largo de seis años. Así, el impacto de la inflación en los resultados sujetos a impuestos se licúa a lo largo del tiempo, lo que en los hechos es un costo financiero para las empresas en favor del fisco.

8 - Recargo del 35% a compras de dólares

El 15 de septiembre de este año cuando, en conjunto con el Banco Central, la AFIP diseñó una percepción a cuenta del Impuesto a las Ganancias o el Impuesto a los Bienes Personales para la compra de divisas, ya sea para atesoramiento como para concretar consumos en moneda extranjera.

En los hechos, la percepción llevó del 30% al 65% el recargo por la compra de dólares, si se tiene en cuenta el Impuesto PAIS que ya se aplicaba a las mismas operaciones. Aunque estrictamente no se trata de un nuevo impuesto, ya que se computa como pago de Ganancias o Bienes Personales en forma adelantada, implica un costo impositivo mayor por la pérdida de valor en el tiempo que sufren esos adelantos. Esto vale también para quienes no pagan ninguno de esos dos tributos y que, según aclaró la AFIP, recibirán más adelante el reintegro de ese gasto.

9 - Suba de Impuestos Internos a electrónicos

Para seguir con la enumeración de aumentos de impuestos decididos en el último año hay que pasar al texto de la Ley de Presupuesto 2021, en donde se retocan varios tributos. Uno de ellos son los Impuestos Internos sobre productos tecnológicos.

Los Impuestos Internos que pesan sobre celulares y otros electrónicos pasarán del 7% al 17%, en general, y del 0% al 6,55% para los producidos en Tierra del Fuego, a partir de enero próximo. Es una marcha atrás respecto de una medida de Mauricio Macri que había establecido una reducción gradual para esos tributos que queda trunca con este cambio normativo.

La suba de la carga impositiva, que no afecta a computadoras, implica además de una mayor recaudación para el fisco un aumento del margen de protección para los bienes producidos en Tierra del Fuego, ya que amplía el diferencial de alícuotas.

10 - Fondo de Incentivo Docente

Un viejo conocido de los automovilistas, el Fondo de Incentivo Docente, hará su regreso en 2021 como resultado de la aprobación de la Ley de Presupuesto 2021. Se trata del tributo destinado a financiar mejoras salariales para docentes establecido por el ex presidente Carlos Menem. El texto del presupuesto establece su regreso a la vigencia para el año que viene, aunque dependerá de la reglamentación que finalmente se haga cuál será la alícuota y la base imponible, que en su versión original partía de un mínimo no imponible de $4.000 de entonces.

11 - Suba del impuesto a las apuestas online

En el texto de la Ley de Presupuesto 2021 también se esconde otro aumento, el que se decidió sobre las apuestas online. Tal como fue aprobado en las dos cámaras, la Ley establece una suba del 2 % al 5 % en el impuesto al juego online.

El tributo se aplicará a cualquier transacción por apuesta realizada de forma digital, mientras que el gravamen será del 10% para aquellas empresas que operen desde países “no cooperantes o de baja o nula tributación”, los conocidos como paraísos fiscales. La base imponible, sin embargo, todavía no fue especificada.

12 - Contribución sobre las primas de seguros automotores

La Ley de Presupuesto 2021 también crea una contribución obligatoria de 0,5% sobre las primas de seguro automotor correspondientes a las pólizas contratadas con entidades de seguros sobre todos los vehículos afectados a servicios de transporte de pasajeros de jurisdicción nacional y que tendrá como destino la Comisión Reguladora del Transporte.

13 - Contribución sobre las primas de seguros para el manejo del fuego

Hay más. El artículo 102 de de la Ley de Presupuesto crea el denominado Fondo Nacional del Manejo del Fuego, que estará compuesto, entre otros conceptos, por una contribución obligatoria del 3 por mil de las primas de seguros (excepto las del ramo vida), a cargo de las aseguradoras. Tal contribución, se dispone, no podrá ser trasladable a las primas a abonar por los tomadores, y deberá ser liquidada por las compañías de seguros a la Superintendencia de Seguros de la Nación.

14 - Impuesto a la Riqueza

Este impuesto por única vez, en los hechos, todavía no es una realidad. Recién consiguió este miércoles la media sanción de Diputados pero, en caso de conseguir el apoyo necesario en la Cámara de Senadores, se transformará en la 13 suba de impuestos decidida por el Gobierno.

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"La cuarentena mal manejada por el gobierno nos hizo más pobres"

Aldo Abram en A24 con Mauro Viale. La gente está empobrecida por culpa de las políticas de gobierno que prohibía trabajar. La gente pensó que podrían mantener su nivel de vida sin trabajar y ahora se dan cuenta que eso no es posible.

https://www.youtube.com/watch?v=GimuGdoSH0k&feature=emb_logo&ab_channel=Fundaci%C3%B3nLibertadyProgreso
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¡Salgamos del Fondo!

INFOBAE- Ésta semana volvió el FMI y comienzan las renegociaciones, nuevamente. Parece ser ya harina de otro costal las declaraciones del actual oficialismo cuando pedía a gritos y por diversos medios que no había que "volver al Fondo” cuando todavía no eran gobierno.

Nuestro país busca renegociar vencimientos por USD 44.000 millones y los plazos de gracias para el repago de la deuda; mientras que el Fondo quiere un acuerdo más de largo plazo que nos devuelva a la senda del crecimiento económico. La idea del Fondo es que la Argentina elabore un plan monetario y fiscal consistente; dejando atrás los parches cortoplacistas utilizados hasta el momento.

Los puntos centrales que le exigirá el organismo a nuestro país es, por un lado, una mayor reducción del déficit fiscal que lo sitúe por debajo del 4,0% (0,5 puntos porcentuales menos que el déficit propuesto en el Presupuesto 2021) y, por el otro, una morigeración del ritmo de emisión monetaria. Obviamente, ambas políticas no son mutuamente excluyentes y deben perseguirse de forma simultánea.La idea del Fondo es que la Argentina elabore un plan monetario y fiscal consistente; dejando atrás los parches cortoplacistas utilizados hasta el momento

La raíz del problema en la Argentina es el abultado déficit fiscal, gasta más de lo que le ingresa. Cuando una persona gasta más de lo que le ingresa debe endeudarse, reducir su tenencia neta de activos para pagar sus gastos o bajar su gasto. No obstante, el Estado tiene más instrumentos: endeudarse, subir los impuestos, inyectar pesos o reducir el gasto. Sólo éste último camino no es recesivo; los demás terminan por corrosionar toda la estructura productiva y provocando distorsiones en las variables micro-macroeconómicas.

No obstante, tal como menciona Brainard (1967) si vas a hacer política económica, necesitarás más instrumentos que objetivos. Y, a nuestro país, en medio de la crisis de la pandemia, se le agotaron los instrumentos. Al aplicar una cuarentena tan estricta desde la segunda quincena de marzo, se impidió que el sector privado llevara normalmente sus actividades y, muchos, tuvieron que cerrar sus puertas; por lo que la recaudación cayó. Por otra parte, estaban en medio de una renegociación de la deuda; por ende, el mercado de créditos estaba cerrado. Así que, como reducir el gasto parece nunca no ser una opción, se escogió por inyectar “papelitos de colores” que nadie quiere y que se sabía que éstos iban a corroer el valor de una moneda ya bastante atrofiada.Miguel Pesce, presidente del Banco Central (Maria Amasanti/Bloomberg)Miguel Pesce, presidente del Banco Central (Maria Amasanti/Bloomberg)

Desde que asumió Miguel Ángel Pesce en el BCRA, la Base Monetaria (hasta el 3/11/20, último dato disponible) se incrementó en $615.808 millones, un 63% más que en comparación con el mismo período de un año anterior. La mayor parte de dicha expansión se explica por los pesos que se giraron al Tesoro para financiar su déficit ya sea por medio de Adelantos Transitorios, que acumularon desde el 10/12/19 unos $567.720 millones, o a través de Transferencias de Utilidades, que acumularon unos $1.202.000 millones. ¡Una emisión récord la de éste año! Para tener una noción de la magnitud de la inyección, en los 4 años en que duró la gestión de Mauricio Macri, los Adelantos Transitorios totalizaron los $365.880 millones y las Transferencias de Utilidades los $391.486 millones. Se está financiando entre dos y tres veces más al sector público en un año que en cuatro años de gestión.

Más precisamente, en sumatoria, desde que asumió Pesce, el BCRA emitió para financiar al sector público unos $1,8 billones, de los cuáles $1,4 billones se concentraron en el período desde que comenzó la cuarentena. Todo excedente de pesos, sumado a una falta de plan macroeconómico fiscal y monetario de mediano y largo plazo, comenzó a presionar fuertemente sobre el mercado cambiario con la flexibilización de la cuarentena, principalmente, en el sector del AMBA. Los mercados esperaban una aceleración de la inflación a partir del segundo semestre, por lo que a partir de ahí la autoridad de política monetaria se asustó y comenzó a absorber fuertemente los pesos que había emitido, a través de: 1) pases pasivos y Leliq; y, desde octubre, 1) con el dollar linked.La raíz del problema en la Argentina es el abultado déficit fiscal, gasta más de lo que le ingresa

Así, el crecimiento de la deuda remunerada, pases y Leliq, se incrementó desde los $1.313.978 millones en marzo a los $2.042.221 millones en mayo, $2.421.091 millones en junio, $2.516.730 millones en agosto, $1.790.609 millones y en octubre a los $2.590.236 millones. Por otro lado, en octubre comenzó una devolución al BCRA a través de Adelantos Transitorios por $125.780 millones por parte del Tesoro gracias a la licitación del dollar linked que, al ser una tasa de interés más atractiva, hace que los tenedores de Leliq las cancelen y se pasen a éste bono del Tesoro, por lo que le entran pesos para darle al Central, en el corto plazo.

No obstante, fueron, nuevamente parches que no solucionan el problema de fondo. Un bono del Tesoro no resuelve la crisis de confianza que se agudizó en el último tiempo y la deuda remunerada es emisión futura si no se presenta un plan de austeridad fiscal consistente y creíble.Se está financiando entre dos y tres veces más al sector público en un año que en cuatro años de gestión

Hasta ahora el Gobierno anunció su intención de reducir la inyección de pesos y la idea del Fondo es establecer metas cuantitativas de emisión monetaria. El meollo se encuentra en que, como dice Dixit (1996), la promesa sea creíble para que genere los efectos deseados. Es necesario que el plan sea claro y observable para todos, ex ante, e irreversible, ex post. Y, lamentablemente, no va a ser el caso.

En primer lugar, no tenemos una autoridad de política monetaria independiente; por lo que es de esperarse que en un año electoral y tendiente a incrementar el gasto corriente, se intente ayudar al sector público cuando lo amerite. En segundo lugar, todavía no tiene muchos instrumentos con el que fogonear el exceso de gasto; la recaudación va a tender a la baja y los mercados de capitales van a estar aversos a apostar por países con calidad institucional corroída. Por lo tanto, no hay que esperar grandes cambios de rumbos en materia monetaria.

Es imprescindible entender que para salir del Fondo y no volver más necesitamos encarar las reformas estructurales que exige a gritos nuestro país: reducir el tamaño del Estado, reformar el sistema de coparticipación federal, reformar el sistema previsional, reducir y simplificar impuestos, modernizar el mercado laboral, reforma educativa, garantizar la calidad institucional, las libertades individuales y los derechos de propiedad privada de los argentinos y apertura comercial. Si no lo logramos, no sólo caeremos al fondo sino que éste va a ser mucho más profundo que en épocas pasadas.

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Ajuste a los jubilados

Agustín Etchebarne en Enfocados. El problema es que el ANSES está quebrado por que se incorporaron 3 millones de personas que no hicieron aportes.

https://www.youtube.com/watch?v=h_WjawMuqNQ&ab_channel=ENFOCADOSTV
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Las complicaciones del impuesto a las grandes fortunas

DATA CLAVE - Albert Einstein decía “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Sin embargo, es una lección que Argentina no parece entender. El Congreso finalmente debatirá el Impuesto a las grandes fortunas, también llamado impuesto a la riqueza. Con el discurso de que los más ricos tienen que ser solidarios en este momento de crisis, el gobierno pretende salir a recaudar fondos como sea.

Lo que no tiene en cuenta el gobierno son los efectos que trae aparejado la imposición de este tipo de tributos. En un país necesitado de inversores que se animen a hundir su capital, la medida juega en contra de los intereses de los argentinos ahuyentando a cualquiera que quiera emprender en nuestro territorio. Justamente, lo que escasean en Argentina son los dólares de inversión. Además, se suma a otras medidas que ponen en duda la propiedad privada como el intento de expropiación de Vicentin, la toma de tierras de Guernica y el caso Etchevere, entre otros.

La pregunta que se tienen que hacer los que están pensando que este tipo de impuesto es beneficioso para el país, es cuántas inversiones no veremos llegar, cuántos empleos no se crearán y cuanto se reducirán nuestros salarios por culpa de esta medida. Siempre hay que ver lo que se ve, pero también lo que no se ve.

Estos puntos son importantes para entender en su totalidad por qué es conveniente que no se apruebe este “aporte solidario” (que, convengamos, de solidario no tiene nada porque es una confiscación obligatoria de recursos del sector privado). Además, presenta complicaciones en su implementación. Por ejemplo, al ser un impuesto que se cobra sobre el patrimonio, los que llegan a estar gravados probablemente no tengan el dinero líquido para pagarlo inmediatamente. Para ello, se tendrán que desprender de activos, como, por ejemplo, acciones de empresas. Al vender acciones para hacerse de dinero para pagar el impuesto, pierden participación accionaria y con eso dejan de tener el control sobre las empresas que manejan actualmente. Frente a esta situación, antes de perder el trabajo como director de la empresa que sea, seguramente se decidan por irse del país para eludir el impuesto y/o iniciar demandas legales al estado.

En caso de que se pague el impuesto, lo que va a pasar es que el dinero que estaba en manos de un privado (que ganó gracias a su trabajo) y que iba a tener un destino productivo, pasa a financiar la gran burocracia estatal, que se encuentra históricamente quebrado.

Sin embargo, lo más grave de todo es la pésima señal que se envía a los potenciales inversores y a aquellos que hoy no están gravados por este aporte es que nadie puede confirmarles que en el futuro un impuesto de este tipo no va a recaer en ellos, lo que incrementan aún más los niveles de incertidumbre.

Entonces, ¿Para qué producir y perder el tiempo en algo que probablemente se lo termine llevando otro? Los incentivos que crean son contrariamente a los que se deberían buscar ya que, al obligar a desprenderse de activos a las personas, se puede considerar un atentado contra la propiedad privada, y un país sin normas que garanticen ese derecho, es un país inviable para cualquier tipo de inversión.

Argentina tiene que cambiar. No podemos seguir combatiendo al capital porque es lo que paga los salarios a fin de mes de los trabajadores, el que permite crear más y mejores empleos y el que saca a la gente de la pobreza. Es el sector privado con sus empresas las que producen los bienes y servicios que consumimos todos los días. Si a cualquier empresa que trata de generar trabajo le cobramos impuestos porque el Estado no es eficiente en el manejo de sus cuentas fiscales, el camino continuará siendo el del empobrecimiento.

Para salir adelante, se debe crear un ambiente pro-institucional, donde las reglas de juego sean claras para que los emprendedores (tanto locales como internacionales) se sientan seguros a la hora de invertir en Argentina ofreciendo nuevas marcas, nuevos productos en nuestro país. Pero para transitar este camino, el primer paso es dejar de entorpecer y complicar a los privados con este tipo de medidas.

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