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What we learned in 2020

CATO - Ian Vásquez considers that having achieved the vaccines against COVID-19 in record time is a product of globalization.

Historian Steve Davies reminds us of the poem by W.B. Yeats, written in the middle of the 1918 pandemic and in which these lines appear:

“Everything falls apart; the center cannot hold; mere anarchy is unleashed upon the world, the darkened tide of blood is unleashed, and everywhere the ceremony of innocence is drowned; the best lack all conviction, while the worst are full of passionate intensity ”.

Pandemics disrupt life and drive uncertainty. When people feel that their own lives are in danger and that the authorities are incompetent in dealing with the plague, when they feel other enormous insecurities - whether economic or public order - they lose confidence in the same social order.

Those feelings are understandable, but they create a dangerous moment. This is because, under these circumstances, questioning everything that came before often encourages extreme postures, intolerance and the desire to throw not only the bad but also the good out the window. Distrust affects even those who do not share an apocalyptic or cynical vision, but who begin to doubt the institutions and policies that have generated progress.

An example has to do with the opening of the market and globalization that have brought unprecedented advances in human well-being. However, many countries have become more protectionist and anti-immigration in recent years, with some interpreting the pandemic as a further negative consequence of openness.

But if there is one thing we can say, it is that the new vaccines against COVID-19 represent one of the triumphs of globalization. In January in this space I wrote how it is taking less and less time to develop vaccines. It took thousands of years to discover a treatment for smallpox, but less than a year to create vaccines against the current pandemic.

Such progress is unprecedented and is a product of globalization. Scott Lincicome documents that the talent, investment, research and development, and the production and distribution of these vaccines have been highly dependent on international integration. For example, the leaders of the three companies that have produced the vaccines have been migrants (from Turkey, Greece and Lebanon) to the United States and Germany, market democracies where they could exploit their talents.

Being a huge multinational, Pfizer was able to invest billions in financing the product while Moderna was able to raise billions for the same in the capital market. And despite the fact that distribution logistics is a complex challenge, companies have been able to depend on the networks and technology that international trade has developed for many years.

The coronavirus has been a global tragedy. It has cost nearly 2 million lives, economic downturns and the relapse of more than 80 million people into poverty. Still, human progress during this era of globalization has been so impressive that Johan Norberg estimates that only the years 2017, 2018 and 2019 have been better than 2020 in terms of per capita income, extreme poverty and infant mortality.

In 2020 we learned that the costs of losing basic freedoms and being more isolated are measured in economic, health and political stability terms, among other things. We learned how easy it is to lose perspective and hopefully how important the market economy continues to be as an essential part of freedom and human progress.

I take advantage of the space I have left in this, my last column for El Comercio, to thank the newspaper for having allowed me to share my opinions for almost seven years that, believe it or not, have been the best in the history of Peru.

This article was originally published in El Comercio (Peru) on December 29, 2020.

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Dólar 2021 y los riesgos para el Gobierno: por qué "Alberto puede sufrir crisis de credibilidad"

IPROFEFSIONAL - a se comienza a pensar qué puede ocurrir durante este 2021, en un marco en el que la pandemia sigue vigente y la economía arrastra diversos problemas y caída de actividad.

Preocupado por lo que define como un "error de diagnóstico" del Gobierno sobre la situación actual, el economista Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, brindó otras impactantes definiciones a iProfesional, en una entrevista que profundiza sobre lo que puede ocurrir con el dólar, la inflación y las negociaciones oficiales para llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El también profesor e investigador de ESEADE prevé una escalada en el precio del billete estadounidense en enero y un peligro de hiperinflación.

-¿Cómo analiza la economía para este inicio de nuevo año?

-En el inicio del 2021 el proceso de recuperación económica va a continuar. Evidentemente, cada vez más sectores y más gente está pudiendo empezar a trabajar cuando antes lo tenía prohibido, eso va a generar una recuperación económica.

Probablemente, aporte también cuando se cierre el acuerdo con el FMI porque alguna mejora de credibilidad va a traer y, por lo tanto, eso va a alentar algo más de consumo y traerá más de financiamiento por menor incertidumbre. Pero yo creo que el proceso de recuperación se va a ir moderando en la medida que vaya pasando el año.Abram analiza el impacto en la economía de la pandemia para el 2021, sobre todo en dólar e inflación.Abram analiza el impacto en la economía de la pandemia para el 2021, sobre todo en dólar e inflación.

-¿Cuáles son los temas que más le preocupan en este momento?

-El tema que más me preocupa es, sin lugar a dudas, el error de diagnóstico qué, justamente por esta recuperación que está teniendo la economía, claramente se va a reforzar. 

Lo que hay es la percepción, de hecho ya lo ha dicho el Presidente en sus discursos, que se inicia un proceso de crecimiento basado en la buena gestión del Gobierno, y claramente eso no es así. Nosotros veníamos con una crisis a diferencia de otros países muy larga, profundizada tremendamente a partir del 2018 y que continuaba antes de que se instalara la cuarentena. Y eso todavía no se ha resuelto.

Es decir, había una muy errada visión de que todos los problemas de la Argentina se resolvían en el Gobierno y con una reestructuración de deuda. Esta última fue exitosa, desde el punto de vista que no dejó mucha gente afuera, y sin embargo nuestros bonos están mostrando que aquellos que los compran o venden piensan que en los próximos 4 o 5 años volvemos a reestructurar la deuda con la misma quita.

Evidentemente, eso te señala que no se resolvió el problema de fondo y la misma expectativa, lamentablemente, está puesta en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Creo que el Gobierno se va a volver a llevar otro chasco, porque si bien es cierto que mejorará un poco la incertidumbre, lo peor es que no resolvemos la refinanciación.

En resumen, no es que el acuerdo con el FMI va a resolver lo que todavía queda por solucionar, que es avanzar en las reformas estructurales pendientes.

-Respecto al dólar, ¿cómo analiza el equilibrio que se ve ahora?

-Es un problema complejo el tipo de cambio. Ahora hubo una tranquilidad cambiaria por la salida del pánico que generó el desarme del súper cepo y las medidas más racionales del Ministro de Economía. Obviamente, de esa forma se moderó muchísimo la huida de los argentinos del peso.

Pero, en definitiva, el Banco Central va a seguir emitiendo para financiar al Gobierno, aunque quizás menos, porque según el Ministro Guzmán parte de lo que antes se financiaba con el BCRA, ahora se va a financiar con la colocación de deuda en el mercado doméstico. Pero se va a seguir emitiendo.

Por otro lado, la demanda de pesos empezó a caer, algo que va a continuar y la gente va a continuar bajando esta demanda en la medida que siga viendo que el BCRA le quita poder adquisitivo a sus pesos para financiar el gasto del Gobierno.

Al mismo tiempo estará subiendo la oferta, o sea, las perspectivas son que el peso se siga depreciando y eso se verá reflejado en los tipos de cambio libres fundamentalmente. Es decir, no en el tipo de cambio oficial que está artificialmente fijado.

Otra cosa que se suma es que hasta mediados de enero siempre hay un aumento de la demanda de pesos por parte del público, que es estacional, por las fiestas y las vacaciones, donde se demandan más pesos. A esto se le suma el medio aguinaldo.

Todo ello le permitió al Banco Central emitir más sin tener del otro lado la demanda, que se revertirá en pocos días. En la medida que el BCRA no responda esa caída de la demanda de pesos, sacando ese excedente que sobra en el mercado, va a pasar lo mismo que sucedió incontables veces en el pasado, y es que el tipo de cambio empieza a escalar.La suba del precio del dólar será clave en el impacto en los precios de la economía en 2021.La suba del precio del dólar será clave en el impacto en los precios de la economía durante el 2021.

-¿Puede haber un salto preocupante en su precio y en la inflación?

-Estas cuestiones, en algunos casos, han llegado a generar pánico, como por ejemplo en 1989, que terminó con hiperinflación. Ese pánico por tener pesos se explica por haber sido mal manejado. Debo reconocer que a principios de 1990 volvió a pasar. Eso da una alerta, sobre todo después de todos los aprendizajes que hemos tenido.

Las más recientes alarmas que fueron controladas, pero con subas fuertes del tipo de cambio, fue en febrero y marzo pasados. La perspectiva es que a lo largo del año los dólares libres sigan subiendo.

Por otro lado, creo que el dólar oficial, probablemente, suba en estos meses de forma mayor a lo que vimos antes, que realmente fue muy bajo su incremento de precio. Y que ha generado un tremendo atraso en el tipo de cambio contra el verdadero valor del peso, que es la forma en la que hay que medirlo.

Creo que algo más van a subir al tipo de cambio oficial en estos meses, no mucho más, pero a partir del segundo trimestre, en la medida en que nos vayamos acercando las elecciones, van a volver a disminuir el ritmo de incremento del dólar, porque el Gobierno es consciente que la suba del tipo de cambio oficial impacta inmediatamente en los bienes que están en las góndolas.

Con lo cual ellos, necesitan llegar con una baja suba de los precios de los bienes que están en los supermercados hipermercados, porque eso es bueno electoralmente. Sí después que la gente haya votado, se va a repetir lo que sucedió después de las elecciones de 2013, que el Gobierno en muy pocos meses subió el tipo de cambio más del 30%.

En resumen, la perspectiva que estoy viendo es que hacia finales del 2021 tendremos un aumento de la brecha.

-¿Cómo analiza las medidas que ha tomado el Gobierno hasta el momento? ¿Sirven?

-Las medidas que ha tomado el Gobierno hasta ahora sirven para ganar tiempo. Mejoraron el panorama y, por lo tanto, tranquilizó a la gente las medidas de Martín Guzmán, al flexibilizar el súper cepo. También ayudó hablar de más austeridad fiscal y que no se iba a seguir usando al Banco Central para financiarse.

Creo que todo eso, sumado a la reestructuración de la deuda más al previsible acuerdo con el FMI, ayuda a ganar tiempo.

Ahora bien, la realidad es que si no resuelven los problemas de fondo de la Argentina aprovechando ese tiempo, la perspectiva es que le pase lo mismo que le ocurrió a Cambiemos. Es decir, que generó credibilidad porque prometió realizar esas reformas estructurales, resolvió el problema de la deuda de Nueva York, salió del cepo y, por todo eso, generó confianza, pero después no resolvió los problemas de fondo.

Quiero decir: generó confianza, por lo tanto crédito, y después no hizo nada y volvimos a tener una crisis de credibilidad a partir 2018, que continua hasta ahora. Así que lo mismo le va a pasar a este Gobierno.Para Abram, el FMI será flexible en las negociaciones porque también desea que haya acuerdo.Para Abram, el FMI será flexible en las negociaciones con el Gobierno porque también necesita que haya un acuerdo.

-¿Cómo analiza la negociación que se está realizando con el Fondo Monetario Internacional?

-El acuerdo con el FMI la verdad es que, para mí, debería ser un hecho. No debería ser muy complicado lograrlo porque, de hecho, el Fondo Monetario Internacional es consciente que los más de 44 mil millones de dólares que les debemos no se los podemos pagar en dos años.

Por otro lado, también es una realidad que es buena parte de su cartera de crédito, con lo cual tampoco el organismo se puede dar el lujo de que Argentina entre en cesación de pagos. Esto quiere decir que a ellos también les conviene llegar a un acuerdo, con lo cual van a ser bastante flexibles en materia de sus condiciones, siempre y cuando no les pidamos que aumenten demasiado el riesgo que ya tienen en Argentina.

Si les empezamos a pedir plazos de pago, como comenzar a pagar la primera cuota dentro de muchos años o pedirles mucha más plata, la verdad es que nos van a poner condiciones, porque eso aumenta el riesgo que ellos ya tienen asumido, a su pesar, en Argentina.

Pero un acuerdo de simple refinanciación de los plazos debería ser sencillo. Es más, el Gobierno debería tratar de no demorarlo porque eso sería una buena señal para disminuir la enorme incertidumbre.

-En su visión, ¿qué aspectos debería tratar el Gobierno que hoy no está enfocando?

-Como dije hace un rato, lamentablemente este Gobierno no considera que haya que avanzar las reformas estructurales, como dar una pauta previsible de baja de impuestos hacia delante. O con una reforma tributaria de fondo, no solamente una baja impuestos, sino de la presión tributaria.

Simplificar el sistema tributario, que en total sumadas las tasas municipales y los impuestos provinciales, en el 2020 superaron por largo los 170 gravámenes. Es un infierno y no permite de ninguna forma crecer.

Es imposible que alguien venga a invertir acá. Para que se invierta se necesita reformar el Estado e ir bajando el gasto público, que es infernalmente alto.-

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Lo que aprendimos en 2020

CATO - Ian Vásquez considera que el haber logrado las vacunas contra el COVID-19 en tiempo récord es producto de la globalización.

El historiador Steve Davies nos recuerda el poema de W.B. Yeats, escrito en plena pandemia de 1918 y en que aparecen estas líneas:

“Todo se deshace; el centro no puede sostenerse; mera anarquía es desatada sobre el mundo, la oscurecida marea de sangre es desatada, y en todas partes la ceremonia de la inocencia es ahogada; los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores están llenos de apasionada intensidad”.

Las pandemias trastornan la vida y hacen regir la incertidumbre. Cuando la gente siente que sus propias vidas están en peligro y que las autoridades son incompetentes a la hora de lidiar con la peste, cuando siente otras inseguridades enormes –ya sean económicas o del orden público– pierden confianza en el mismo orden social.  

Esos sentimientos son entendibles, pero crean un momento peligroso. Es así porque, bajo estas circunstancias, el cuestionamiento de todo lo que vino antes suele alentar posturas extremas, intolerancia y el deseo de tirar no solo lo malo sino también lo bueno por la ventana. La desconfianza afecta incluso a quienes no comparten una visión apocalíptica o cínica, pero que empiezan a dudar de las instituciones y políticas que sí han generado progreso.  

Un ejemplo tiene que ver con la apertura de mercado y la globalización que han traído avances inéditos de bienestar humano. No obstante, muchos países se han vuelto más proteccionistas y antinmigratorios en años recientes, y algunos interpretaron la pandemia como una consecuencia negativa adicional de la apertura.

Pero si hay algo que podemos afirmar es que las nuevas vacunas contra el COVID-19 representan uno de los triunfos de la globalización. En enero en este espacio escribí cómo está tomando cada vez menos tiempo desarrollar vacunas. Demoró miles de años en descubrir un tratamiento para la viruela, pero menos de un año para crear vacunas contra la pandemia actual.  

Tal progreso es inédito y es producto de la globalización. Scott Lincicome documenta que el talento, la inversión, la investigación y desarrollo, y la producción y distribución de estas vacunas ha dependido altamente de la integración internacional. Por ejemplo, los líderes de las tres empresas que han producido las vacunas han sido migrantes (de Turquía, Grecia y Líbano) a Estados Unidos y Alemania, democracias de mercado donde podían explotar sus talentos.

Por ser una multinacional enorme, Pfizer pudo invertir miles de millones en financiar el producto mientras que Moderna pudo levantar miles de millones para lo mismo en el mercado de capitales. Y pese a que la logística de la distribución es un reto complejo, las empresas han podido depender de las redes y la tecnología que el comercio internacional ha desarrollado durante muchos años.  

El coronavirus ha sido una tragedia a nivel mundial. Ha costado cerca de 2 millones de vidas, caídas económicas y la recaída de más de 80 millones de personas en la pobreza. Aun así, ha sido tan impresionante el progreso humano durante esta era de la globalización, que Johan Norberg calcula que solo los años 2017, 2018 y 2019 han sido mejores que el 2020 en términos de ingreso per cápitapobreza extrema y mortalidad infantil.  

En el 2020 aprendimos que los costos de perder libertades básicas y estar más aislados se miden en términos económicos, sanitarios y de estabilidad política, entre otras cosas. Aprendimos qué tan fácil es perder perspectiva y ojalá, qué tan importante sigue siendo la economía de mercado como parte esencial de la libertad y el progreso humano.

Aprovecho el espacio que me queda en esta, mi última columna para El Comercio, para agradecer al periódico por haberme permitido compartir mis opiniones durante casi siete años que, créanlo o no, han sido los mejores en la historia del Perú.

Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 29 de diciembre de 2020.

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For “Libertad y Progreso”, the December CPI would be 3.2%, and annual inflation would reach 35%

LA MAÑANA ONLINE - Diego Piccardo, economist at the Libertad y Progreso Foundation, assured that according to the Consumer Price Index, the monthly inflation rate for December would be 3.2%, as marked by the CPI of the National Institute of Statistics and Censuses for November 2020, but with a variation in the composition of that indicator.

The expert pointed out that the Chapter "Food and Non-Alcoholic Beverages", which affects the most vulnerable sectors, rose compared to the November average.

“The previous month,‘ Food and Non-Alcoholic Beverages ’increased by 2.7%; and a few days after the end of December we found that the increase in this Chapter was above 3%. Although the monthly CPI will be at a similar number to that of November, it is possible that the indicator referring to food will rise above the General Index ”, Piccardo explained to La Mañana.

Also, the professional warned that the products that increased the most within the Chapter "Food and Non-Alcoholic Beverages" were meat cuts, which increased by a number close to 10%.

In another order, the specialist said that according to "Libertad y Progreso", the annual inflation rate for 2020 would reach between 31.1% and 35.5%; and estimated that the annual CPI for 2021 would be higher than 50%, as a result of the amount of monetary issue registered in 2020, and to which it will be carried out this year, since the national management will finance 60% of the State deficit.

Piccardo explained that the monthly rates for November and December 2020 will mark a "floor" for the monthly inflation of January, February and March 2021, for which in the first quarter, the monthly CPI could exceed 4%. “As of February, the demand for pesos falls, and the price rise is likely to 'accelerate' a little more. The inflation of 2021 is going to give a lot to talk about, and it will be one of the main problems that the national government will have, in an election year ”, he evaluated.

"The national administration extended the‘ freezing ’of electric power rates in order to‘ anchor ’some prices, but at some point it will have to update the values; and this will have an impact on the inflation index. Otherwise, there will be less energy investment and we will go back to the power cuts that existed during Kirchnerism and during the first years of Macrism, ”said Diego Piccardo.

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