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La corrupción en los tiempos del coronavirus

EL INTERIN - “En tiempos de emergencia, la corrupción aumenta”, dice Delia Ferreira Rubio, presidenta de la organización no gubernamental Transparencia Internacional.

Una vergüenza que refleja el desencanto de aquellos que pensaban que la pandemia iba a mejorar a las personas. Sobre todo, a quienes que tanto desde el sector público como desde el privado se aprovechan de los llamados “contratos COVID” que, agrega Ferreira Rubio, “tienen una carga de inmoralidad sumamente alta”.

¿Qué tan grave es la corrupción? El Índice de Percepción de la Corrupción 2020 “revela que está socavando los sistemas sanitarios y contribuyendo al retroceso democrático”, suscribe Ferreira Rubio.

Argentina descendió 12 lugares en el primer año de gobierno de Alberto Fernández. Pasó del puesto 66 al 78 entre 180 países auscultados.

Todo empeora con la pandemia.

Tanto en el gobierno nacional como en las provincias y en los municipios “se privilegia el corto plazo”, dice Diana Mondino

La empresa YPF, que produce el 28 por ciento del gas y el 47 por ciento del petróleo del país, se encuentra en una situación financiera delicada, como detalla el economista Alejandro Einstoss, miembro del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi.

“Hay una caída estructural de la producción de YPF en los últimos 20 años y una pesada deuda financiera que se contrajo a partir de 2012, cuyos recursos se aplicaron al proyecto Vaca Muerta”, señala Einstoss. Argentina, añade, “no es competitiva produciendo gas y petróleo”.

Los números no dan, “algo evidente en 2020 con la situación de cuarentena que ha sido más compleja de lo que muchos preveían y decisiones de política económica que a mí no me gustan”, expone la economista Diana Mondino, profesora de Finanzas de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA).

Tanto en el gobierno nacional como en las provincias y en los municipios “se privilegia el corto plazo”.

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The dollar control and an instinctive question

ÁMBITO FINANCIERO - The only “advantage” that a stocks can bring is to buy some time so that in the meantime an economic plan can be developed that provides confidence.

Months pass and Argentina continues to coexist with the stocks, a measure that damages the economy. The argument in favor of the stocks is usually that, without stocks, the flight of capital is very great. While there is some truth, the stocks are far from the solution. Furthermore, the stocks generate other economic consequences, of which we will highlight three.

1) limits the entry of dollars via exports and Foreign Direct Investment (FDI).

2) threatens the growth of the economy.

3) deepen trust issues.

The stock is usually thought to limit the dollars that leave the country, but the truth is that it also locks the dollars that could enter the country either through exports or FDI. In the latter case, the situation was already serious before the existence of the stocks because there was no confidence in the economy. The stocks generate even more mistrust when making investments. It is an instinctive question, nobody enters where they cannot leave.

For example, if a fan of a soccer team knows that the rival barrabrava will wait for him at the start of the game, it is most likely that he will not go to the field. Similarly, they will never enter dollars if they cannot later come out of a stocks.

However, it is worth clarifying that removing the stocks in Argentina today does not guarantee that investments will come. Eliminating the stocks is a necessary but not sufficient condition for investments to come to the country. What happens is that the institutional damage done in recent decades was so great that most of the countries in the region are more attractive than Argentina when it comes to investing. Exports are also affected and this is a lesson that we did not learn from the stocks implemented in 2011. From the moment these types of measures are taken, exports begin to decline precisely in a country where the inflow of foreign currency is scarce. Specifically, the government seems to be very concerned about the dollars that go away, but not about the few that come in.

On the other hand, it was also learned from the previous stocks that in the medium term the level of activity is affected. Due to the first stocks installed in Argentina, the country has been stagnant since 2012 and GDP per capita has been falling. Interventions in the foreign exchange market tend to have negative effects on the real economy.

The only "advantage" that a stocks can bring is to buy some time so that in the meantime an economic plan can be developed that provides confidence. However, more than a year has passed since this measure was reinstated and Argentina continues without having an economic plan and, therefore, in a crisis of confidence. Proof of this is the very high level of country risk that is around 1400 basis points.

In conclusion, the existence of the stocks is only one of the many "patches" that the last governments of the day have been using, which are characterized by being measures that buy time, but that never solve the underlying problems. However, Argentina once again has an opportunity in the framework of the renegotiation with the IMF. If the government presents an economic plan that provides confidence, it would be a great first step in making up for lost ground. In any case, it must be taken into account that the crisis is political and that it will not be enough just to have a consistent economic plan.

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El cepo al dólar y una cuestión instintiva

ÁMBITO FINANCIERO - La única "ventaja" que puede traer un cepo es comprar algo de tiempo para que mientras tanto se elabore un plan económico que brinde confianza.

Pasan los meses y Argentina continúa conviviendo con el cepo, medida que genera daños en la economía. El argumento a favor del cepo suele ser que, sin cepo, la fuga de capitales es muy grande. Si bien hay algo de cierto, el cepo está lejos de ser la solución. Más aún, el cepo genera otras consecuencias económicas de las cuales destacaremos tres.

1) limita el ingreso de dólares vía exportaciones e Inversión Extranjera Directa (IED).

2) atenta contra el crecimiento de la economía.

3) profundiza los problemas de confianza.

El cepo suele pensarse para limitar los dólares que salen del país, pero lo cierto es que también traba los dólares que podrían ingresar al país ya sea por exportaciones o IED. En este último caso, la situación ya era grave antes de la existencia del cepo porque no había confianza en la economía. El cepo genera aún más desconfianza a la hora de realizar inversiones. Es una cuestión instintiva, nadie entra en donde no puede salir.

Por ejemplo, si un hincha de un equipo de fútbol sabe que a la salida del partido lo esperará la barrabrava rival, lo más probable es que no vaya a la cancha. Similarmente, nunca ingresarán dólares si después no pueden salir producto de un cepo.

Sin embargo, vale la pena aclarar que, quitar el cepo en la Argentina de hoy no garantiza que vengan inversiones. Eliminar el cepo es condición necesaria pero no suficiente para que las inversiones vengan al país. Lo que ocurre es que, el daño institucional realizado en las últimas décadas fue tan grande, que la mayoría de los países de la región resulta más atractiva que Argentina a la hora de invertir. También se ven afectadas las exportaciones y esta es una lección que no aprendimos del cepo implementado en el 2011. Desde el momento que se toman este tipo de medidas las exportaciones comienzan a mermar justamente en un país donde escasean el ingreso de divisas. En concreto, el gobierno pareciera estar muy preocupado por los dólares que se van, pero no por los pocos que ingresan.

Por otro lado, también se aprendió del cepo anterior que en el mediano plazo se ve afectado el nivel de actividad. Debido al primer cepo que se instaló en Argentina, el país se encuentra estancado desde el 2012 y el PBI per cápita viene cayendo. Las intervenciones en el mercado cambiario suelen tener efectos negativos sobre la economía real.

La única “ventaja” que puede traer un cepo es comprar algo de tiempo para que mientras tanto se elabore un plan económico que brinde confianza. Sin embargo, ya ha pasado más de un año desde que se volvió a instalar esta medida y Argentina continúa sin tener un plan económico y, por ende, en crisis de confianza. Prueba de esto es el altísimo nivel de riesgo país que ronda los 1400 puntos básicos.

En conclusión, la existencia del cepo no es más que uno de los tantos “parches” que vienen utilizando los últimos gobiernos de turno, que se caracterizan por ser medidas que ganan tiempo, pero que nunca solucionan los problemas de fondo. No obstante, Argentina vuelve a tener una oportunidad en el marco de la renegociación con el FMI. Si el gobierno presenta un plan económico que brinde confianza, sería un gran primer paso para recuperar el terreno perdido. De todos modos, se debe tener en cuenta que la crisis es política y que no alcanzará solamente con tener un plan económico consistente.

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Éxodo: empresas versus políticos

INFOBAE - Winston Churchill, el ex primer ministro del Reino Unido, decía que no era suficiente con hacer lo mejor que podemos; sino que era necesario, a veces, hacer lo que se requiere. Nuestros políticos deberían aprender de las enseñanzas que nos dejó Churchill y comenzar a pensar en un modelo país que desarrolle todas sus potencialidades. No obstante, para ello, es imprescindible hacer lo que se requiere: llevar adelante las reformas estructurales; y eso, implica relegar parte del poder que hoy tiene el Estado.

Es una realidad que las empresas se están yendo de nuestro país ante la falta de reformas estructurales y los desafíos que se le imponen, constantemente, desde el claustro político. Éstas empresas que generan puestos de trabajo, modernizan la organización productiva, abastecen al mercado con productos más baratos y de mejor calidad, favorecen el crecimiento de los salarios reales, incorporan nuevas tecnologías y mejoran la productividad; hoy no ven a nuestro país como una opción de negocio.

Los factores internos que explican la salida de capitales son la falta de estabilidad jurídica; alta inflación; crisis de confianza; inexistencia de una visión económica de largo plazo; e, impuestos y regulaciones exorbitantes.

En primer lugar, la falta de estabilidad jurídica que viene profundizándose desde el último período. Si desde el Estado no se garantizan ciertos consensos básicos como los derechos de propiedad privada, reducir los niveles de corrupción y defender las libertades individuales, al capital se lo espanta.Los factores internos que explican la salida de capitales son la falta de estabilidad jurídica; alta inflación; crisis de confianza; inexistencia de una visión económica de largo plazo; e, impuestos y regulaciones exorbitantes

Argentina es uno de los países más riesgos y vulnerables de la región. En el índice de calidad institucional, en 2019 quedamos en el puesto 106 de 190 países, y aunque mejoramos 6 posiciones, seguimos entre los países con peor calidad institucional del mundo. Obviamente, hemos empeorado en el último año con noticias tales como la toma de tierras, los problemas en el Congreso, el control de precios, el control cambiario, el problema con Vicentin, el conflicto con el campo, es probable que en 2020 retrocedamos varios puestos en el Índice de Calidad Institucional. En la Argentina tenemos el problema de que no nos ponemos de acuerdo con los consensos básicos que ya fueron superados en el resto del mundo. Es más, en 2020, hemos retrocedido en materia de corrupción. Según el Índice de Percepción de Corrupción, elaborado por la Organización de Transparencia Internacional, la Argentina retrocedió 12 lugares. Ahora nuestro país, se encuentra por debajo de países como Botswana, Sudáfrica, Ghana, Rwanda, Jamaica en materia de corrupción. Eso marca una clara pauta de hacia dónde vamos en materia institucional.Argentina es uno de los países más riesgos y vulnerables de la región. En el índice de calidad institucional, en 2019 quedamos en el puesto 106 de 190 países

Por otra parte, la inflación alta. Somos uno de los cinco países del mundo con la inflación más alta, cuando la misma ha sido prácticamente erradicada en todo el mundo. En 2020 cerramos con una inflación del 36,1% y, a pesar de que es más baja que la de 2019, éste año se espera que se acelere hasta el 55 por ciento. Inflaciones tan altas dificultan cualquier cálculo empresarial a futuro en un contexto de tal incertidumbre como el actual.

La crisis de confianza también agrava la situación de la capacidad productiva de la Argentina. Desde el 2018 se agudizó en nuestro país una crisis de confianza en los mercados. Tanto agentes nacionales como externos no confían en la seguridad de los activos locales. Esto se da porque la Argentina tiene un abultado déficit fiscal que fue del 8,5% en 2020 y cuyos canales de financiamiento provocan distorsiones en toda la economía. Asimismo, hay que agregarle la falta de un plan económico de largo plazo basado en las reformas estructurales que requiere nuestro país: del sistema previsional, de coparticipación federal, reforma tributaria, reforma del Estado, apertura comercial y reforma laboral.Según el Índice de Percepción de Corrupción, Argentina retrocedió 12 lugares. Ahora nuestro país, se encuentra por debajo de países como Botswana, Sudáfrica, Ghana, Rwanda, Jamaica en materia de corrupción

Los impuestos que son los más altos del mundo. La Argentina es uno de los países de la región que más impuestos cobra a sus empresas. Las empresas argentinas pagan en impuestos un 106% por sobre sus ganancias. Es decir, de cada $100 que gana un empresario, $106 le debe pagar al Estado.  Cualquier empresario argentino no sólo no obtiene ganancia, sino que debe pagar impuestos inclusive con su inversión inicial. Es más, se estima que de USD12.600.000 que factura anualmente una mediana empresa de 60 empleados, deberá pagarle al Estado USD 2.544.000; no sólo no gana, sino que debe pagarle USD 144.000 más. Mientras que, sólo con cruzar el río, en Uruguay estarían pagando cerca del 42% de su ganancia y, cruzando la cordillera, en Chile no superarían el 34 por ciento.

Además, otro dato a tener presente, y que dificulta la actividad empresarial, es que, según el Banco Mundial, las empresas pierden 312 horas al año en pagar impuestos cuando en Chile ascienden a 296 horas al año y en Estados Unidos sólo a 175 horas.  Es decir, en nuestro país se invierte el doble de tiempo que en cualquier país desarrollado en el pago de impuestos. Los impuestos son altos y complicados. Tenemos alrededor de 165 impuestos totales y sólo 11 de ellos se ocupan de recaudar el 90% de la recaudación total. Nuestro sistema tributario es completamente corrosivo e insostenible.

Evidentemente, ante éste panorama no debería sorprendernos el éxodo de empresas a nivel local. Si queremos volver a atraerlas debemos, como señalaba Churchill, hacer lo que se debe y no lo que se puede. Los políticos están para servir a la ciudadanía y para que todos podamos aspirar a una mejor calidad de vida. Obviamente, eso implica llevar adelante las reformas estructurales que nos permitiría crecer y converger hacia los niveles de desarrollo de los principales países del mundo

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Giovanni Papini y la sed del conocimiento

EL ECONOMISTA - En la edad de la banalización y la superficialidad es del caso recordar a un personaje que se afanó por estudiar y aprender del mundo que lo rodeaba. Se trata de Giovanni Papini (1881-1956) sobre quien Jorge Luis Borges, en prólogo a una de sus obras, escribe: “Fue un lector hedonista, siempre lo movió la dicha de leer, no un apremio de exámenes. El primer objeto de su atención fue la filosofía”.

Papini escribió sobre casi todos los temas concebibles a veces de modo contradictorio en sus posiciones, pero en definitiva un canto a la libertad del individuo. Sostuvo que el problema central del hombre estriba en su soberbia (“la fatal arrogancia”, diría el premio Nobel en Economía Friedrich Hayek). En este sentido consigna que “el soberbio no tolera ser contrariado, el soberbio se siente ofendido por cualquier obstáculo y hasta por la reprensión más justificada, el soberbio siempre quiere vencer y superar a quien considera inferior a él […] El soberbio no concibe que cualquier otro hombre pueda tener cualidades o dotes de las que él carece; el soberbio no puede soportar, creyendo estar por encima de todos, que otros están en lugares más altos que él”.

Y en otro relato se refiere a un encuentro entre el primer hombre -Adán según la alegoría bíblica- que reconoce la culpa de haber comenzado con la cadena de soberbia por aquello de “seréis como dioses” que desembocó en la última manifestación de eso, es decir, un robot denominado WS347926, un aparato que había perdido la humanidad al renunciar al libre albedrío por haber sustituido la espiritualidad por la materia, en lugar de haber subido la vara y aprovechar las ventajas de la tecnología sin afectar la condición humana para no caer en la pesadilla descripta por autores como C. S. Lewis y A. Huxley.

Dejó tres autobiografías “Un hombre acabado” (1912), “Nuevo nacimiento” (1932) y “El pasado remoto” (1953), pero es en la primera donde queda clara su obsesión por el conocimiento. Allí cuenta que no tuvo niñez, siempre solitario y encerrado entre libros que al principio no entendía. Mintió en su edad para poder entrar a una biblioteca pública. “La vida se vive intensamente para ser tolerada”, sostenía. Mantuvo durante su etapa temprana que “los periódicos eran pierdetiempos”, pero más adelante fundó dos: “La Llama” y “El Iconoclasta”, y en el transcurso de su vida posterior lo primero que hacía era leer el diario de la mañana.

Su obsesión lo llevó a intentar la redacción de una enciclopedia, pero no pudo pasar de la primera letra del abecedario pues quedó agotado, lo mismo le ocurrió con la historia que terminó al comenzar con los egipcios (“ahogado por los hechos”), idéntica experiencia con la literatura, la teología y aspectos de la ciencia hasta que calmó su apetito insaciable de “erudito desordenado” con la filosofía que fue “una orgía cerebral” que le permitió gozar de “nuevos hervores” pero concentrado en temas específicos pues declara que “necesito, para enderezarme, que mis raíces agarren en algún sitio”. En otros términos, escribe al final de esta primera referencia autobiográfica que “el título de este libro está equivocado: no estoy acabado”.

Al solo efecto ilustrativo de la notable producción de Papini que abarca seis gruesos tomos de sus obras completas en papel biblia, reproducimos su idea del poder que viene muy al caso en nuestros días de abusos inaceptables que destrozan derechos. Así subraya que “el cetro del rey, el báculo del obispo, el bastón del mariscal, el garrote de los revoltosos, tienen todos, por lo menos como sentido y finalidad, una misma misión: guiar, corregir, amenazar, golpear. Todos los representantes de la autoridad llevan en la mano algo que se parece a un bastón […] en todas partes hombres que quieren ser reverenciados y obedecidos […] Entre las previsiones ´científicas´ que han hecho famoso el nombre de Marx y que han contribuido al éxito de su doctrina, recordemos tres que son el código de su ‘Capital’”.

A continuación refuta las tres predicciones marxistas. La primera en la que se sostuvo que la revolución ocurriría en países capitalistas que “en los tiempos de Marx solo podían ser Inglaterra y Alemania, acaso, en segundo lugar, Norteamérica y Francia. Pero todo el mundo sabe lo que sucedió en 1917; la revolución estalló justamente en uno de los países más atrasados de Europa”.

“La segunda previsión de Marx atañe a los autores y creadores de esta transformación de la sociedad. Marx sostuvo siempre que la revolución sería obra de los mismos trabajadores […] Sucedió en cambio, como todos hemos sido testigos de ello, que esta revolución fue debida a la guía de intelectuales burgueses”. El tercer pronóstico marxista alude a lo que sería la concentración de riqueza en pocas manos pero resulta que “el sistema de las sociedades por acciones ha hecho, como lo vemos en Estados Unidos y en muchos países europeos, que la propiedad está dividida y repartida entre infinito número de ahorradores, entre los cuales no faltan los proletarios”.

En todo caso, en una sociedad libre las diferencias de rentas y patrimonios las decide la gente con sus compras y abstenciones de comprar en el supermercado y afines. Las concentraciones injustas son las que ocurren a manos de empresarios prebendarios que explotan a sus congéneres vía sus cópulas hediondas con el poder de turno y también gobernantes inescrupulosos que roban a manos llenas.

En resumen, Giovanni Papini constituye un ejemplo de perseverancia y de creatividad por lo que salió de la miseria en la que había nacido para ubicarse en el pedestal de los escritores de mayor calibre en el orbe.

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