Skip to main content

Cómo impactará la nueva configuración del Congreso

La fundación Libertad y Progreso difundió un informe en el que examina la nueva composición del Congreso Nacional para el período 2025-2027 y las implicancias políticas que tendrá sobre la capacidad del Gobierno para impulsar su agenda legislativa.

El documento repasa la correlación de fuerzas tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados tras el recambio parlamentario, e identifica un escenario donde la negociación volverá a ser el elemento decisivo para la aprobación de reformas.

Un Senado dividido en tercios

El análisis destaca que la Cámara alta exhibe una estructura tripartita, con un oficialismo fortalecido pero aún lejos de controlar los votos necesarios para avanzar sin acuerdos. La Libertad Avanza y sus aliados del PRO suman 24 senadores, cifra equivalente tanto a la oposición justicialista —considerada el núcleo duro opositor— como al conjunto de bloques dialoguistas, compuestos por fuerzas provinciales y la UCR.

Según el informe, esta “geometría de tercios” implica que el Gobierno podrá alcanzar quórum y la mayoría simple para aprobar leyes ordinarias, pero seguirá dependiendo de otras fuerzas para cuestiones de mayor complejidad institucional, como nombramientos judiciales o la ratificación de vetos, que requieren dos tercios de los votos.

Diputados: un cambio de poder estructural

Donde Libertad y Progreso identifica una transformación más profunda es en la Cámara de Diputados. A partir de una serie de incorporaciones provenientes de bloques menores y de un proceso de reacomodamiento interno motivado por acuerdos con gobernadores, La Libertad Avanza alcanzó los 95 diputados y se convirtió en la primera minoría, superando por un escaño al bloque Fuerza Patria.

La fundación subraya que este hecho tiene un impacto directo en el control de las comisiones, dado que la distribución se realiza mediante el sistema D’Hondt, que otorga una ventaja matemática a quien encabeza la lista. Según sus cálculos, el oficialismo pasaría de presidir seis comisiones a conducir alrededor de dieciocho, un cambio significativo porque es allí donde se emiten los dictámenes que permiten que los proyectos lleguen al recinto.

El informe clasifica luego al resto del cuerpo en un amplio bloque dialoguista —integrado por fuerzas provinciales, sectores de la UCR, el MID y otros grupos intermedios— y en una oposición dura representada por el peronismo kirchnerista y la izquierda.

Reformas y juego político

En su conclusión, el informe sostiene que el nuevo Congreso, aun manteniendo al oficialismo en minoría, resulta más favorable a la aprobación de reformas que el del período legislativo anterior. Señala que el Gobierno llega a esta etapa con mayor respaldo político y social, lo que incentiva a varios actores a mostrarse dispuestos a negociar.

Al mismo tiempo, destaca la estrategia oficial de “engrosar lo propio y reducir lo ajeno”, buscando ampliar el margen de maniobra parlamentaria y debilitar a la primera minoría opositora. El informe interpreta estas maniobras como parte de un uso intensivo —y previsible— del capital político acumulado por el Gobierno tras su última victoria política.

análisis político

  • Hits: 264

Análisis de la reforma laboral y propuestas

Franco Marconi analista político de Libertad y Progreso analiza la reforma laboral en el programa NG Federal. Uno de los principales puntos es la priorización de los acuerdos en empresas o regiones sobre las nacional. También el fin de los acuerdos vencidos eternos, se tienen que negociar. 

reforma laboral, análisis político

  • Hits: 187

Hacen falta políticas de Estado para atraer inversiones en energía"

EL DIARIO DE TANDIL "Es un buen hecho que el Gobierno vuelva a retomar el tema de que en la energía son necesarias políticas de Estado, porque en energía hacen falta inversiones cuantiosas que maduran en décadas", dijo Emilio Apud en diálogo con Radio El Mundo.

En ese sentido, observó que "es muy difícil que a un inversor le atraiga la energía en Argentina si un presidente hace cambios de 180 grados respecto de la política anterior, lo que hay que buscar es que las políticas y propuestas para el sector tengan una amplia gama de opiniones y que sea consensuado por las distintas fuerzas políticas y sectores de la comunidad, a eso estamos aspirando".

"El ministro (Juan José Aranguren) nos propuso actuar como un consejo consultivo independiente del Gobierno, con opinión autónoma, de hecho dentro del grupo hay gente que simpatiza con fuerzas de oposición", detalló.

Acerca de las tarifas, dijo que "estaban a un décimo del costo" y consideró que actualizarlas "es una cuestión necesaria pero no suficiente, también debemos avanzar en la renovación de la matriz energética".

Por otra parte, opinó que "lo que hizo Menem con la privatización fue bueno; soy pragmático y creo que hay que sacar del pasado las mejores experiencias y hacer cosas nuevas".

"No escuché en ningún momento que el Gobierno quiera volver a las políticas de los '90; a lo mejor va a tomar sí el marco regulatorio que hubo en gas y electricidad porque fue bueno, pero va a haber que tomar más aditamentos para que vengan inversiones", concluyó.

energia y combustibles, análisis político

  • Hits: 179

La nueva ley educativa: el riesgo no es cambiar, es mantener el fracaso

LA NACIÓN En estos días han circulado diversos borradores de lo que podría convertirse en una nueva Ley Nacional de Educación. El texto no es público aún; sin embargo, los trascendidos dan certeza de que el gobierno nacional aspira a reemplazar la ley en vigencia. Discutir la arquitectura legal del sistema educativo es tocar la esencia misma de cómo enseñamos, qué exigimos, quién decide y con qué criterios. Es natural, entonces, que la iniciativa genere preocupación; lo que no debería serlo es que, frente a la decadencia educativa argentina, alguien sostenga que lo mejor es no hacer nada.

Hemos atravesado décadas de deterioro sostenido. Por ello, aún sin conocer el texto final del proyecto, el solo hecho de que se discuta una nueva ley educativa ya es una buena noticia. Implica reconocer que el sistema actual ha dejado de funcionar. No estamos ante una crisis ocasional, recuperable con retoques menores, sino frente a una decadencia profunda, que se hace costumbre, que se normaliza. Una crisis es transitoria; la decadencia se vuelve cultura. Y la cultura solo cambia cuando un país decide asumir el costo político, institucional y social de modificar aquello que lo condena a seguir perdiendo futuro.

Los borradores que se han hecho públicos hablan de un reconocimiento explícito del rol de la familia como agente primario de la educación, por encima del Estado, lo cual incluiría modalidades diversas, como educación en el hogar, formatos híbridos y proyectos pedagógicos con más autonomía. También se sugiere que las instituciones educativas tendrían mayor libertad para proponer sus propios planes de estudio. Estas ideas, que para algunos son sinónimo de retroceso y para otros son hasta peligrosas, no representan una retirada del Estado ni una invitación al individualismo educativo. Solo plantean una verdad incómoda: la uniformidad obligatoria ha fracasado.

Pretender que un mismo modelo, definido centralmente, pueda responder a las necesidades de millones de niños de contextos sociales, culturales y familiares radicalmente distintos es una ilusión burocrática. Un sistema rígido no genera igualdad; genera desigualdad disfrazada, porque ignora la realidad de los estudiantes. En los últimos años, he defendido la necesidad de permitir que convivan diversas propuestas pedagógicas, no porque imagine que la escuela tradicional desaparecerá, sino por una razón elemental: si no liberamos la innovación escolar, seguiremos condenados a un modelo uniforme que no educa bien a nadie.

Reconocer la primacía de la familia no equivale a que el Estado se desentienda de la educación. Significa admitir que en ningún sistema educativo las familias deberían ser meras espectadoras, limitándose a aceptar pasivamente aquello que el Estado defina sin consultarlas. Un vínculo saludable entre Estado, familias y escuelas no descansa en la subordinación, sino en la corresponsabilidad. El Estado garantiza derechos; la escuela educa; la familia acompaña, apoya y participa. La igualdad de oportunidades no se construye vaciando la responsabilidad familiar, sino fortaleciéndola.

Se afirma que modificar profundamente el sistema educativo implica riesgos. La afirmación es correcta. Pero la pregunta indispensable es otra: ¿cuál es el riesgo de no modificarlo? ¿Cuánto más costará continuar con un modelo que educa poco, evalúa aún menos y, sin embargo, se mantiene como si los resultados fueran satisfactorios? ¿Cuántas generaciones más de niños y jóvenes seguirán viendo truncados sus sueños de un futuro mejor por culpa de mantener un status quo que claramente ha fracasado? Lo peor que puede ocurrir con una nueva ley educativa no es que sea imperfecta. Lo peor que puede ocurrir es que no exista. Una ley puede corregirse con la experiencia; el inmovilismo jamás se corrige. Solo se padece.

En febrero pasado publiqué el libro Cinco leyes para el renacimiento de la educación argentina. Nunca lo concebí como una colección de certezas absolutas, sino como un punto de partida para rediseñar el sistema desde sus bases. Hoy, al ver que el país comienza a discutir su modelo educativo, me siento confiado de afirmar que no se trata de una aspiración teórica. Por primera vez en mucho tiempo, la Argentina parece dispuesta a debatir cómo organizar institucionalmente su educación. Esa decisión, aunque incompleta y conflictiva, representa un inmenso avance.

No sé cuál será finalmente el texto de la ley. Nadie lo sabe. Pero sé que si aspiramos a un país donde el mérito vuelva a tener sentido, donde el esfuerzo sea valorado, donde la excelencia deje de ser una excepción, donde cada niño pueda alcanzar su máximo potencial sin importar la situación económica de su familia, entonces necesitamos una ley que haga posible ese sueño.

Cambiar cuesta. Pero resignarse cuesta infinitamente más. La decadencia educativa deja una marca que afecta a generaciones de argentinos. Si esta nueva ley, con sus imperfecciones y desafíos, logra iniciar un camino de reconstrucción real del sistema educativo, la discusión habrá valido la pena. La tarea recién empezará, pero al menos comenzará. Una educación mejor no se decreta: se construye. Y nadie construye algo valioso sin coraje.

educacion argentina, análisis político

  • Hits: 291

Se retoma la reducción de subsidios a la energía

Emilio Apud en Telediario Digital. Quedan muchos usuarios que pagan casi la mitad de las tarifas y se tendrá que reducir los subsidios. Existe un segmento de gente pobre no pueden pagar la tarifa, seguirán subsidiados. A aquellos que no puedan demostrar que tienen bajos ingresos se les quitará el subsidio en la generación. 

energia y combustibles, análisis político

  • Hits: 243
Donate