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Una hoja de ruta para Ecuador

CATO Ian Vásquez considera que el próximo gobierno de Daniel Noboa debe adoptar una serie de reformas que sepulten el correísmo logrando un crecimiento más dinámico de la economía.

Parecía que el correísmo –esa versión ecuatoriana del socialismo del siglo XX– iba volver a Ecuador luego de que su candidata empatara con el presidente Daniel Noboa en primera vuelta. En cambio, el 13 de abril Noboa ganó con el 56% de los votos, con una ventaja de 11 puntos.

Fue la tercera vez consecutiva que el correísmo perdió las elecciones desde que fue elegido Lenin Moreno en el 2017 y fue la peor derrota de esa tendencia política en su historia. Según el asesor político Jaime Durán Barba, la campaña de la izquierda era sucia y usaba técnicas que ya no funcionan.

“Los jóvenes que hace 20 años ofrecieron a Ecuador acabar con el pasado y la partidocracia cantando ‘hasta siempre, comandante’ han caducado”, dice Durán Barba de los que en su momento lideraron la llamada revolución ciudadana. “Tienen ideas y actitudes anacrónicas […] se quedaron en otro tiempo”. Agrega que “Correa, Evo, Maduro, Ortega, Cristina fueron”.

Para que sea cierto y no resucite en otra forma, sin embargo, hace falta sepultar de verdad al correísmo con políticas que desde que se fue Correa hace ocho años aún no se han implementado. Felizmente, las reformas que liberarían y dinamizarían la economía las resaltó el Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP) hace unos años en un documento que el nuevo gobierno podría considerar como una suerte de hoja de ruta.

El instituto hace cinco propuestas sensatas para lograr una sociedad próspera. Primero, hace falta reducir el tamaño del Estado. Observa el IEEP: “Al comenzar el gobierno de Rafael Correa, el gasto fiscal consumía un 23% del producto bruto interno; al final de su mandato, excedió el 40%”. Hoy se ubica alrededor de 38% y con una deuda pública mayor.

El resultado ha sido un desempeño económico pobre. En la última década, el crecimiento per cápita ha sido de tan solo 0,33%. El gobierno se volvió “obeso, ineficaz y corrupto”.

Segundo, el instituto recomienda una reforma laboral. La regulación de ese sector es responsable por un alto nivel de informalidad y baja cantidad de trabajos formales adecuados. Recomiendan liberalizar la contratación de las personas y las jornadas laborales, entre otras reformas que favorecerían a las mayorías.

Según el documento, “el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social no tiene mucho de seguro ni de social”. Explica que “el problema de fondo es que los trabajadores no son realmente dueños de sus ahorros y no tienen la libertad para elegir cómo se gestionan, ni la capacidad de exigir una verdadera rendición de cuentas de quienes los manejan”. Se propone un sistema competitivo de capitalización para los ahorros de vejez y que los fondos para la salud se destinen a instituciones que proveen seguros o medicinas, y que también compitan entre sí.

Cuarto, el IEEP reconoce que una de las grandes ventajas económicas del país es la dolarización. Pero el sistema financiero sigue bastante cerrado al exterior. Por eso promueve la internacionalización del sector que daría a los consumidores acceso a tasas de interés más bajas, ahorros externos y mayor estabilidad financiera. El instituto sugiere implementar una reforma como la hizo en 1970 Panamá, país también dolarizado, y que ha sido sumamente exitosa. De hecho, el IEEP ya tiene un proyecto de ley para realizar este cambio.

Finalmente, Ecuador debe apostar por la apertura comercial para que los ecuatorianos puedan comprar bienes de mejor calidad a menores precios, y para estimular mejoras en la industria ecuatoriana.

La mayoría de estas reformas las podría liderar Noboa sin tener que recurrir a enmiendas constitucionales, pero aun en esos casos (del seguro social y del sector laboral), Noboa puede iniciar el debate. Le haría bien a Ecuador y la región si Noboa opta por revertir lo que impuso el correísmo.

Política Internacional

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La ofensiva conservadora contra Trump

CATO Ian Vásquez dice que la realidad económica está animando una incipiente ofensiva política y legal contra sus aranceles que puede hacer recordar a los demás conservadores algunos principios básicos de la tradición conservadora.

Hay tres vías para contrarrestar los desastrosos aranceles recíprocos –que no tienen nada de recíproco– que impuso Donald Trump al mundo la semana pasada: a través de la presión política por los partidarios del presidente que están sufriendo los efectos económicos, por el Congreso que le puede reducir al presidente la autoridad de manejar la política comercial, y a través de las cortes.

Que las tres vías las están intentando algunos conservadores estadounidenses es muestra de un creciente descontento dentro de ese movimiento respecto de los aranceles.

El impacto más inmediato vendría de la presión política y económica. Los aranceles de Trump representan una enorme alza de impuestos y establecen el más elevado proteccionismo arancelario en más de 100 años. Los mercados globales se están derrumbando, los financistas que apoyaron al presidente están perdiendo enormes cantidades de riqueza y se espera una caída económica que golpeará la base política de Trump.

Algunos conservadores recién se están dando cuenta de lo que los liberales ya sabían: Trump no busca negociar con otros países para llegar a un mundo de comercio más libre; busca crear un país y un mundo más cerrado. El senador Republicano Ted Cruz, fiel seguidor del presidente, se ha puesto nervioso. Dijo que, si los aranceles en Estados Unidos y el mundo son altos después 30 o más días, sería un resultado “terrible”.

Por semejantes razones, el analista comercial de la conservadora Heritage FoundationAndrew Hale, está alarmado. Dijo que los aranceles bien podrán producir una recesióninflación alta, victorias electorales para los Demócratas, una guerra entre los conservadores, y el potencial de descarrilar toda la agenda de Trump.

Es llamativo que esa crítica venga de Heritage. El grupo en años recientes se ha transformado en el centro de pensamiento más cercano a Trump y su nacionalismo económico. El año pasado publicó un ensayo a favor del proteccionismo escrito por Peter Navarro, el ahora asesor comercial de Trump. La guerra entre los conservadores parece estar empezando dentro Heritage, cuyo presidente sigue siendo un defensor de los nuevos aranceles.

En el Senado, cuatro republicanos votaron con los demócratas en contra del uso de la declaración de emergencia en el que el presidente se apoyó para imponer aranceles contra Canadá. El senador republicano Chuck Grassley también presentó un proyecto de ley que requeriría que el Congreso apruebe aranceles propuestos por el presidente dentro de un período determinado de tiempo. Por ahora, ambas iniciativas tienen baja probabilidad de ser consideradas en la Cámara de Representantes, pero dan indicios del descontento en el mundo conservador.

¿Son constitucionales las medidas de Trump para erigir barreras comerciales tan extensas? Un grupo sin fines de lucro que se concentra en derechos civiles y litiga casos de interés público dice que no. El New Civil Liberties Alliance, financiado por conservadores, está liderando un juicio contra el gobierno y argumenta que la ley de poderes económicos de emergencia en la que se apoyó Trump para imponer aranceles a China no le da al presidente tal autoridad. Esa ley solo se ha usado para tomar medidas muy enfocadas como sanciones y nunca se ha usado para imponer aranceles.

Dice el grupo que el poder de imponer aranceles generalizados le corresponde al Congreso bajo la Constitución. Los argumentos legales del grupo son sólidos y también son relevantes para los aranceles “recíprocos” de Trump. En todo caso, otro grupo semejante, el Liberty Justice Center, está preparando otro juicio contra el gobierno precisamente sobre esos aranceles más extensos.

No hay una rebelión conservadora contra Trump, pero la realidad económica está animando una incipiente ofensiva política y legal contra sus aranceles que puede hacer recordar a los demás conservadores algunos principios básicos de la tradición conservadora.

Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 8 de abril de 2025.

Política Internacional

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Del discurso a la acción: ¿Qué proponen los candidatos porteños para la educación?

PERFIL En pocas semanas los vecinos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires elegiremos nuevos representantes. Nunca antes una elección local como la del próximo 18 de mayo ha tenido tanta trascendencia de cara al futuro; los nombres de varios de los candidatos que encabezan las listas así lo atestiguan.

A todos los candidatos les importa la educación, no tengo la menor duda de ello, de la misma forma que les interesa la salud de la población y su seguridad. A nadie debería dejar de importarle estos temas, sea o no candidato a un cargo electivo. Pero un candidato debe decirnos mucho más que afirmar que desea mejorar la educación, la salud y la seguridad en la ciudad, debe decirnos el cómo se imagina hacerlo, que leyes propondrá, cuáles apoyará y en qué se diferencia su propuesta de las de sus competidores. De lo contrario, ¿Cómo es posible que los vecinos de CABA votemos conscientemente a quienes consideremos los más adecuados para ocupar las posiciones que se habrán de disputar?

Merecemos escuchar propuestas y debates sobre las mismas. Es tiempo de comenzar a votar candidatos que realicen propuestas concretas que podamos comprender y con las que estemos de acuerdo. No es tiempo de votar conceptos abstractos, no es tiempo de votar a favor o en contra de un gobierno, ya sea de la ciudad o nacionalde lo contrario el horizonte para nuestra ciudad, y también para nuestro país, será muy oscuro y no tan sólo en el terreno educativo.

Veamos un ejemplo. La ciudad de Buenos Aires cuenta, hace muchos años, con una ley de mecenazgo cultural, la cual ha sido modificada durante la actual gestión para impulsar, aún más, la participación de la sociedad en el financiamiento de proyectos que hacen a dicho quehacer, pero carece de una legislación similar de mecenazgo educativo.

Las empresas que aportan a estos proyectos pueden deducir como mínimo el 80% del Impuesto sobre los Ingresos Brutos (II.BB.), aportando solo el 20% en forma genuina, mientras que en la ley anterior las deducciones impositivas para estas empresas iban disminuyendo según la cantidad de proyectos anteriores aprobados, empezando en el 80% y bajando hasta el 50%.

Mecenazgo cultural: ¿Y el educativo?

En palabras de la ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriela Ricardes: “La Ley de Mecenazgo es un verdadero puente que conecta miles de proyectos culturales con los recursos económicos necesarios para su desarrollo, y que permite que las empresas contribuyan a potenciar la escena cultural. Estas modificaciones aprobadas por la Legislatura son un paso clave para fortalecer ese vínculo de lo público y privado que tanto enfatiza Jorge Macri”.

Mecenazgo cultural, ¿y el educativo? Dejar de otorgar mejores posibilidades para los niños que menos tienen y más lo necesitan es un costo de oportunidad demasiado alto. Sin embargo, a lo largo de los años, la amplia mayoría de nuestros representantes no han considerado siquiera analizar esta posibilidad, defendiendo la educación pública a rajatabla, mientras muchos de ellos envían a sus hijos a escuelas privadas.

El caso del mecenazgo educativo en Uruguay

El mecenazgo educativo es una realidad hace muchos años en Uruguay y permite el financiamiento de escuelas secundarias de gestión privada, gratuitas, religiosas y laicas, en uno de los barrios más pobres de Montevideo, Casavalle, con excelentes resultados académicos.

Al respecto, en diciembre de 2014, en su mensaje para Navidad, el Cardenal Daniel Sturla, Arzobispo de Montevideo, expresó que las experiencias de liceos gratuitos de gestión privada “demuestran que si se quiere se puede” y resaltó que “multiplicando los Jubilares en Uruguay se estaría dando una respuesta educativa seria, responsable, que permitirá que los jóvenes se desarrollen en la educación”.

En abril de 2015 el Cardenal Sturla salió al cruce de las declaraciones del sindicato docente contra este tipo de liceos, señalando que “si ponemos al chico en el centro hay que apoyarlo. Sea público o privado, no importa. Lo que importa es salvar a los chicos concretos porque si no caen en lo que ya sabemos, la deserción escolar y por tanto lo que eso trae aparejado: la droga, la esquina, la cerveza”.

Como muestra basta un botón. El 11 de mayo de 2023, se realizó en Casavalle el acto de inauguración de la escuela primaria de la Fundación Impulso. Del mismo participaron el, por entonces, presidente del Uruguay, Luis Lacalle Pou; el ministro de Educación y Cultura, Pablo Da Silveira y Marcos Galperín, CEO y fundador de Mercado Libre, quien financió la obra y se hizo de cargo de los gastos operativos de su funcionamiento, al menos por los próximos 10 años. Sobran las palabras.

La experiencia uruguaya demuestra que cuando el Estado y la sociedad civil trabajan en conjunto, es posible transformar realidades educativas complejas. La ciudad de Buenos Aires tiene la oportunidad de liderar este cambio con una ley de mecenazgo educativo que brinde mayores oportunidades a quienes más lo necesitan. Buenos Aires cuenta con una ley de mecenazgo cultural desde hace muchos años. ¿Por qué no aplicar un enfoque similar en el ámbito educativo?

Ahora, la pregunta es clara: ¿Qué opinan los candidatos al respecto? Los vecinos de la ciudad merecemos más que discursos abstractos; merecemos conocer propuestas concretas. No se trata de eslóganes ni promesas vacías. Se trata del futuro de las próximas generaciones y del país que queremos construir. El 18 de mayo votemos con conocimiento y con el compromiso de exigir un futuro mejor para nuestros hijos.

* Miembro de la Academia Nacional de Educación y Rector de la Universidad del CEMA

Educación, Política Nacional, elecciones caba

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Educación para recuperar la esperanza de un futuro mejor

LA NACIÓN Hubo una Argentina donde los padres depositaban en la educación la esperanza de un futuro mejor para sus hijos. Hoy la cruda realidad ha eliminado del imaginario colectivo aquella aspiración. Cinco leyes –que hemos propuesto en diversas oportunidades y sobre las que vale la pena insistir– le permitirían al Gobierno tomar la iniciativa frente a una crisis que, sin duda, ha heredado y que tiene voluntad de revertir.

Declarar la educación como un servicio esencial. El 14 de agosto, la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de ley presentado por Alejandro Finocchiaro, el cual estipula que al menos el 30% del personal de la escuela deberá permanecer en sus puestos durante los dos primeros días de la medida de fuerza, para garantizar la continuidad de las clases. Si el paro se prolonga, este porcentaje se incrementará al 50%.

Difusión pública de los resultados de las evaluaciones educativas. Es necesario que los padres comprendan la emergencia educativa. Las evaluaciones son claves para eso, pero los resultados en el nivel de las escuelas deben ser públicos. Es imprescindible modificar el artículo 97 de la ley 26.206, de educación nacional, el cual prohíbe la difusión de los resultados por escuela. Al impedir la publicidad de los resultados de cada colegio, lo que se está haciendo es sustraer del debate público el elemento de juicio principal para saber si el actual sistema educativo satisface la principal inquietud de cualquier padre: que sus hijos aprendan en el colegio al cual concurren.

El 27 de diciembre de 2023 el Gobierno propuso dicha modificación en el proyecto de la Ley Bases. Modificar el artículo 97 es imprescindible para enfrentar la crisis educativa que atravesamos. Al garantizar que los resultados de las evaluaciones sean accesibles en el nivel de las escuelas, se empoderará a los padres con información clave, permitiéndoles involucrarse activamente en la educación de sus hijos y exigir mejoras concretas en las instituciones educativas.

Mecenazgo educativo. En Uruguay el mecenazgo educativo es una realidad, en virtud de la legislación sobre donaciones especiales, en referencia a instituciones educativas en áreas carenciadas. Eso permite la existencia de escuelas gratuitas de gestión privada, religiosas y laicas, que se financian con aportes de empresas y brindan educación de excelencia a niños y adolescentes en zonas carenciadas. En nuestro país el mecenazgo cultural es una realidad desde hace muchos años en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero del mecenazgo educativo no se habla, es un tema tabú.

Una legislación similar a la uruguaya permitiría demostrar que es factible incrementar la exigencia y el rendimiento académicos, aun en contextos sociales claramente desfavorables, y podría constituirse en el puntapié inicial para un verdadero cambio radical en el cual el Estado y la sociedad civil se complementen para transformar una realidad educativa que ensombrece el futuro de nuestro país.

Replicar el proyecto de ley Educational Choice for Children Act (ECCA). La libertad educativa se basa en un principio sencillo: permitir que las familias elijan la escuela que mejor se adapte a las necesidades educativas de sus hijos y a los valores familiares, utilizando los fondos públicos destinados a la educación. ¿Es posible implementarla? Es claro que sí. La cuarta de las leyes propuestas se inspira en un proyecto de ley presentado por el Partido Republicano en Estados Unidos, que permitiría comenzar a hacerla realidad; esto sujeto al hecho de que la educación en nuestro país es potestad de las provincias.

El ECCA propone un sistema de créditos fiscales federales para quienes donen a organizaciones sin fines de lucro que ofrecen becas educativas a familias de bajos ingresos. Estas becas permitirían a dichas familias financiar matrículas en escuelas privadas, gastos de educación en el hogar, tutorías personalizadas e incluso materiales educativos. Este esquema coloca a las familias en el centro del sistema y permite que los fondos sigan al estudiante y no a las escuelas, un enfoque que empoderaría a los padres. La Argentina tiene en el ECCA un modelo que podría contribuir a comenzar la transformación de su sistema educativo, hoy altamente desigual y marcado por la cuna como el principal determinante del futuro de los niños.

Examen de fin de secundaria y educación dual. Es bien sabido que la Argentina es un caso de estudio en virtud de la ley 27.204, que prohíbe cualquier tipo de evaluación para estimular un ingreso de estudiantes bien preparados a la universidad. Como señala Alieto Guadagni, no se conoce en el mundo otra ley universitaria de estas características. La modificación de la ley 27.204 evitaría estafar a miles de jóvenes que pierden valiosos años de sus vidas realizando estudios que nunca habrán de concluir, en lugar de capacitarse para desenvolverse exitosamente en una infinidad de oficios requeridos por nuestra sociedad.

En Alemania se pueden comprobar in situ las virtudes de su particular sistema de educación. En el llamado sistema de educación dual, los estudiantes que optan por realizarlo pasan una cantidad importante de tiempo en un lugar de trabajo, durante la segunda parte de su educación secundaria. Conforme va transcurriendo el proceso de aprendizaje, el estudiante incrementa el tiempo de entrenamiento en la empresa y reduce el tiempo de aprendizaje en la institución educativa. Al finalizar sus estudios, muchos ingresan directamente a puestos de trabajo en las empresas en las que realizaron sus entrenamientos.

Hoy, la Argentina enfrenta una oportunidad histórica: decidir si seguirá resignándose al atraso o si se atreverá a forjar un futuro distinto. Estas líneas no son solo una serie de propuestas; son una invitación a recuperar la esperanza. A soñar con una nación donde cada niño, sin importar su cuna, tenga la oportunidad de desplegar su talento y construir una vida digna.

Miembro de la Academia Nacional de Educación y rector de Ucema

Educación, Política, Política Nacional

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Frente a un paro general ilegal, es necesario una conciliación obligatoria.

El paro general decretado por la CGT es incuestionablemente ilegal, ya que la huelga es un derecho restrictivo, limitado a reclamos específicos que deben ser presentados por un sindicato representativo (CSJN “Orellano y otros c/ Correo Argentino”), y debe estar relacionado con demandas concretas de una empresa o sector, de naturaleza colectiva. El paro promovido se descalifica por sí mismo, ya que sus reclamos son de naturaleza política general o económica, y no están relacionados ni causados por el colectivo representado.

Al respecto, se requieren cuatro requisitos para que la huelga sea válida:

1. Reclamo colectivo que afecte a los representados.

2. Sindicato representativo.

3. Abstención concertada del deber de trabajar (simple inactividad sin bloqueos ni obstrucción al derecho a trabajar).

4. Cumplimiento de las normas de mediación y de conciliación y/o arbitraje.

La mayoría de los adherentes al paro están adoptando una medida de fuerza de solidaridad, o por causas genéricas o de política social o económica, que en el derecho comparado ha sido declarada también ilegal y contrario a los principios y a la defensa de los intereses profesionales de los trabajadores.

A su vez, la conciliación obligatoria es un procedimiento especial adoptado por la autoridad de aplicación, en relación a un sector o actividad en conflicto, para que a la luz de la Ley 14.786 (1958) el mismo sea dirimido en un contexto de paz social y de diálogo que obliga a la retrotracción -o sea a volver el conflicto al día anterior a su comienzo- y que tiene por fin receptar las divergencias y establecer un marco de convergencia.

Por ende, quienes se encuentren bajo el procedimiento de conciliación obligatoria no pueden adherir al paro general ya que es incompatible, de modo tal que quienes se aparten están alcanzados con las sanciones legales vigentes. Esta norma, inspirada en las ideas de Perón de la década de los 50´ tenía por objeto evitar la huelga salvaje, sobre todo la que afectaba el transporte, y que generaba daños a toda la población.

 

La doctrina comparada más calificada, como es el caso de Otto Kahn -Freund (para muchos el padre del derecho laboral inglés contemporáneo), consideran la huelga como una patología del derecho laboral, similar a lo que significa el concurso o la quiebra en el derecho comercial, o el divorcio en el derecho de familia.

Esto es así porque la huelga es un derecho constitucional que legitima un daño multilateral, al empleador le paralizan su actividad habitual y el trabajador no cobra en virtud de haber decidido no trabajar por un lapso determinado, mientras que a la comunidad y a los consumidores los afecta en sus derechos más elementales.

Conciliación obligatoria y paro general: la ilegalidad detrás del conflicto

Lo paradigmático es que la UTA está sometida a la Conciliación Obligatoria por decisión de la Secretaría de Trabajo y Ministerio de Capital Humano, que fue aceptada tanto por el sindicato como por las cámaras empresarias, que llega al día del paro general que solo se puede asegurar si se cuenta con la adhesión de los medios de transporte.

Para evitar las medidas ad nutum o intempestivas se crearon las regulaciones que en forma genérica han sido llamadas “medios de solución de los conflictos colectivos”, de las cuales la única sobreviviente, desde la segunda mitad del siglo XX hasta la fecha, es la 14.786 de Conciliación Obligatoria que le impide a las partes, empleadores y sindicatos adoptar cualquier medida contra la otra por el tiempo de vigencia impuesta por la autoridad de aplicación. El lapso establecido alcanza al paro general.

Debemos destacar que en la Provincia de Buenos Aires a través de su ley provincial 7565 en 2024 (art.17) estableció que el no acatamiento de la Conciliación Obligatoria habilita la aplicación de multas para cualquiera de las instituciones sindicales, incluyendo la suspensión o la cancelación de la personería gremial para actuar en nombre de sus representados y hasta la intervención del sindicato (por vía administrativa y/o judicial). Esta norma es similar al art. 56 de la Ley Nacional de Asociaciones Sindicales 23.551 (que prevé solo la vía judicial).

Para completar el cuadro del derecho comparado, debemos destacar que todos los países centrales han restringido el derecho de huelga a una serie de condicionantes, y que en ninguno de ellos se admite como legal el paro general, al que se le atribuyen generalmente causas y exteriorizaciones políticas, heterogéneas por sí, y a la vez, asociadas a la violencia física o psicológica o a ambas.

Al respecto la OIT nunca promovió un convenio sobre el derecho de huelga, y los pronunciamientos del Comité de Expertos rechazaron los paros generales en distintos casos de consulta, y aceptaron que los servicios esenciales deben contar con restricciones mayores cuando afectan la vida, la salud y la integridad física de los ciudadanos.

La Ley de Bases 27.742 (art.94), por su parte, habilitó -previa constatación (verificar la participación de los involucrados) e intimación (dirigida en forma personalizada al trabajador- el despido de los trabajadores que:

-Cuando se afecte la libertad de trabajo a quienes no adhieran a una medida de fuerza mediante actos hechos intimidaciones o amenazas.

-Cuando se impida u obstruya total o parcialmente el ingreso de personas o cosas al establecimiento de la empresa.

A su vez si las acciones colectivas o concertadas provocan daños, la norma admite el despido directo previa constatación pero y sin intimación previa:

-Cuando se verifique que el o los trabajadores ocasionen daños a personas o a cosas de propiedad de la empresa o de terceros situadas en el establecimiento del empleador como son las instalaciones, mercaderías, insumos o materias primas, herramientas, etc. o se retengan las mismas en forma indebida.

Cuando visualizamos que el paro general es por definición un acto ilegal que nada tiene que ver con la huelga consagrada en el art. 14 bis de la Constitución Nacional. Y que el Procedimiento de Conciliación Obligatoria es un instrumento creado con el fin de generar negociaciones en el contexto de paz social que palanquee un eventual acuerdo, advertimos que muchas de las acciones que se están produciendo tienen claros objetivos políticos.

En efecto, los mismos están estrechamente relacionados con la conformación de los grupos de oposición al Gobierno que sigue avanzando con una estrategia que está produciendo en forma paulatina resultados positivos, que de un modo u otro están recorriendo un camino que nos puede sacar de la decadencia y alinearnos con la prosperidad que todos anhelan.

Prensa

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