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Energía: No queda lugar para más postergaciones

LATIN ENERGY En lo que va del gobierno de Milei el sector energético debió subordinar su accionar, al objetivo excluyente e impostergable de evitar el caos ante la crítica situación en que dejó la economía el gobierno de Fernández. En lo que va de 2025 también a los requerimientos políticos de un año electoral en el que controlar la variable IPC es prioritario por su gran incidencia en el humor del votante.

La situación del área energética heredada también fue crítica en general pero principalmente en sus aspectos técnicos, económicos y financieros.

Veamos. Hasta ahora, el 90% de la energía producida en el país se destinó a la demanda interna que es la que debiera financiar al sector, como lo hiciera hasta 2003, mediante el pago de tarifas y de precios vinculados a los costos económicos de los servicios y bienes que provee. Pero, por imposición del populismo energético, exacerbado en el cuarto gobierno K, esa demando llego a pagar menos del 20% en los servicios de electricidad y gas y valores discrecionales en los combustibles a pesar de tener estos precios desregulados.
Subsidios insuficientes a la producción y congelamiento tarifario a los segmentos regulados en una economía con inflación exorbitante, provocaron descapitalización de los activos productivos por falta de inversión, una mayor inflación por la emisión monetaria destinada a los subsidios y un crecimiento dispendioso de la demanda ante una señal de precios ridículamente bajos. Es decir, menor oferta, mayor demanda, pero insatisfecha, cortes e inflación, a cambio de una ficción tarifaria que generaba beneficios políticos a los gobiernos K.

En la industria petrolera las inversiones se limitaban a lo necesario ya que había intervención discrecional del gobierno en los precios del crudo y de los combustibles, valiéndose de la posición oligopólica de YPF empresa en la que el estado controla el management y el 51% de las acciones. Los contados desarrollos que hubo en el sector en esas condiciones se lograron mediante subsidios del estado ocultos bajo el título de incentivo a la producción, como el Plan Gas y financiaciones del estado para construir infraestructura en gasoductos a precios excesivos aceptados por las urgencias del desabastecimiento y los costos de importación del gas.

No obstante, esa herencia y las restricciones por la emergencia económica, durante 2024 el gobierno avanzó exitosamente en volver a generar ingresos genuinos en el sector reduciendo significativamente subsidios directos, a los productores e indirectos a los distribuidores. Se revirtió la insostenible relación de inicio 70% subsidios del Estado y 30% pago de los usuarios, pero no se pudo completar la tarea de sanear completamente la economía del sector que aún depende de algunos aportes públicos que deberían desaparecer para que la energía funcione con sus propios recursos.

Sigue vigente la segmentación de los usuarios residenciales en función de sus ingresos establecida por el gobierno anterior. Recordemos que el segmento N1 comprende a los de mayor poder adquisitivo, el N2 a los de menor poder y el N3 representando a usuarios de clase media baja. Con los ajustes realizados, a fines del año pasado quedaban todavía 9,5 millones de usuarios de electricidad que pagaban menos del 40% y 5,4 millones de gas menos del 50 %.

Esa porción de la demanda aún subsidiada más las importaciones de gas no cubiertas por las tarifas significaron aportes del tesoro del orden de los USD 6.000 millones.
Durante el presente año electoral se trató de mantener las proporciones de fines del año pasado mediante ajustes cercanos a la inflación, al incumplimiento de acuerdos hechos con generadores y distribuidores en el sector eléctrico y no trasladando al precio del gas los incrementos en el valor del dólar. Otra vez el sector energético participa en la campaña electoral, prioridad 2025 del gobierno. Pero cada vez queda menos margen para restricciones y postergaciones en la energía. Y aquí es necesario destacar la situación dispar que atraviesan los sectores Oil & Gas, o petrolero, por un lado y el eléctrico por otro. Es mucho más crítico el cuadro de situación del sector eléctrico, que tiene buena parte de sus servicios regulados y con decisiones pendientes que debe definir el Estado previo a cualquier convocatoria a la inversión privada.

Dentro del sector petrolero hay que distinguir el negocio del crudo del del gas. En un contexto internacional favorable para el mercado del petróleo y con oferta competitiva en cantidad y precio por los niveles de productividad y eficiencia alcanzados por la industria petrolera en Vaca Muerta, VM, se produjeron inversiones significativas en oleoductos para una evacuación creciente del petróleo de VM con destino a la exportación, tales los casos de la inversión en curso para el oleoducto VM sur y la reciente ampliación del Oldelval. Es decir, las favorables condiciones del mercado internacional del crudo junto las mejoras regulatorias e incentivos como el RIGI, introducidas por el actual gobierno, crearon las condiciones propicias para que las empresas privadas encararan estas inversiones y el desarrollo del mercado de exportación.

En cambio, en gas el tema es algo más complejo. Las empresas deben encarar un negocio nuevo, la exportación al competitivo mercado mundial de gas natural ya que hasta el presente sólo vivió del doméstico y algo del regional, siempre con ayudas del Estado de las que, afortunadamente, ya queda poco. Con el inmenso recurso de Shale gas de VM, el conocimiento y experiencia que las empresas adquirieron para su explotación vía fracking o fractura hidráulica, ahora es necesario invertir en las plantas de licuefacción para transformar al gas en GNL, única forma de transportarlo a otros continentes. Ello implica además la inversión en infraestructura de gasoductos, en el futuro todos dedicados, que unirán VM con las plantas de GNL en el golfo de San Matías. Se encuentran en marcha planes para la exportación de GNL encarados por grupos de petroleras y se espera la llegada de las primeras plantas de licuefacción que operarán en buques especiales amarrados en Punta Colorada para 2027. El plan prevé hacia 2030 ingresos por exportación de GNL del orden de los USD 30.000 millones. Este proyecto requerirá acción en ambos extremos del negocio exportador: el upstream o yacimiento de VM y el cliente internacional, que es el que fijará el precio al que deberá ajustarse toda la cadena de valor. Constituye un gran desafío para una industria acostumbrada a demandas cautivas y a subsidios e intervenciones del Estado.

Donde el problema es mayor y requiere de tratamiento urgente es en el sector eléctrico que se encuentra en estado crítico después de más de 20 años de desinversión. Los tres segmentos que los compones Generación, Transporte y Distribución se han descapitalizado en tal magnitud que serían necesarias inversiones del orden de los USD 25.000 millones para alcanzar la calidad de servicio que había en 2003.

Hoy el sistema eléctrico argentino esta operando al límite, sin capacidad para atender nuevas demandas y con un nivel de confiabilidad muy bajo debido a la gran probabilidad de falla en cualquiera de sus tres componentes. La generación no tiene reserva técnica y opera con máquinas de bajo rendimiento por antigüedad y falta de mantenimiento adecuado. El sistema de transporte ya no cuenta con capacidad para transportar energía de nuevos emprendimientos eólicos en la Patagonia o solares en el NOA ni para abastecer al AMBA en forma segura. Pero lo mas grave es que esa situación puede hacer colapsar el servicio en todo el país como ya ha ocurrido.

La distribución, último eslabón de la cadena de abastecimiento eléctrico y el más expuesto a la opinión pública por estar en contacto con la demanda residencial, es donde se producen las interrupciones más frecuentes de servicios a raíz de la obsolescencia de la red y a su atraso tecnológico.

Para facilitar los proyectos de petróleo y gas, que están bien encaminados, y resolver el grave problema del sector eléctrico, a partir del año entrante ya sin elecciones y con la macro estabilizada, se debería reformular la organización de la conducción política del sector en cabeza de la Secretaría de Energía. No tiene sentido realizar parches en una estructura deformada después de más de 20 años de intervencionismo. Tampoco lo tiene ante los nuevos objetivos que debe encarar la conducción del sector que son: impulsar la exportación de gas y petróleo, y concitar el interés inversor en el descapitalizado sector eléctrico.

En esa nueva configuración de la Secretaría de Energía ya no sería necesaria la figura del Secretario Coordinador creada como alter ego del ministro Caputo ante la necesidad de ejercer el control en el área durante la etapa de recuperación de la estabilidad macro. Las reformas estructurales y necesaria de la cartera de energía mencionadas deberían incluir además el demorado cierre de ENARSA, la reducción del rol de CAMMESA solo a la ejecución del despacho económico de cargas y la desregulación más amplia posible para el ejercicio libre y directo entre la oferta y la demanda.

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"No existe un modelo económico que no tenga ruidos"

SOMOS PYMES En una entrevista con Somos Pymes Radio (La Red AM 910, domingos de 6 a 8 hs), Agustín Etchebarne, director de la Fundación Libertad y Progreso, hizo un análisis de la gestión económica impulsada por el Gobierno nacional en 2025.

En ese sentido, pidió profundizar las reformas de carácter impositivo y laboral de la mano del Congreso.

"Las PyMEs argentinas conforman un panorama muy heterogéneo, con sectores que están teniendo un crecimiento impresionante (minería, petróleo, gas, campo, etc.) de la mano de las grandes empresas", describió el analista de mercados.

"Lo que busca la administración libertaria es que haya salarios fuertes y una moneda sólida, bajando los costos que genera el Estado, como los impuestos por ejemplo", argumentó el experto en el programa que conduce Christian Dátola.

Al respecto definió: "No existe un modelo económico que no tenga ruidos. La devaluación significa que la población tiene sueldos de miseria. La competitividad se gana con la apertura económica, no con una economía cerrada".

Las reformas que necesita Argentina

Según Etchebarne, "hay que hacer un trabajo para que se bajen las tasas municipales y provinciales, y se reduzca la carga de los Ingresos Brutos".

"Es clave el resultado de las elecciones legislativas para que se pueda hacer una reforma impositiva. No depende sólo depende del presidente Javier Milei bajar el costo argentino", subrayó el economista.

"Argentina tiene que resolver a futuro dos temas clave: el desarrollo del capital humano y la reforma laboral", sentenció el referente de Fundación Libertad y Progreso.

Y remarcó: "Hay que formalizar el empleo en negro para aumentar la productividad e impulsar el mercado laboral privado".

"Además, debemos desarrollar los nuevos talentos estimulando los cerebros de nuestros niños desde los cinco años. Por eso el Gobierno creó el Ministerio de Capital Humano. La gente debe acompañar esto", ilustró.

En términos técnicos, el analista económico dijo: "El superávit fiscal que logró la administración nacional hizo que bajara la deuda en términos reales".

"La base monetaria va a ir creciendo a medida que lo haga de la demanda de dinero, que se está recuperando gracias a la baja de la inflación", graficó.

"Se va a demostrar con los votos si la gente apoya este proyecto. Si pasa eso van a cambiar las expectativas, va a bajar las tasas de interés y va a crecer el financiamiento para las PyMEs", anticipó.

"Nos falta muchísimo. Hay que reconstruir a las familias y estimular los cerebros de los niños. Para eso necesitamos que Nación trabaje a la par de intendentes, gobernadores y legisladores, para que las personas puedan progresar eventualmente y salir de la pobreza", concluyó.

Economía Argentina, política argentina

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El gobierno consiguió aspirar los pesos y controló el dólar”

MOMARANDUM El licenciado Agustín Etchebarne, Director General de la Fundación Libertad y Progreso, analizó la coyuntura económica argentina y destacó el rol de las medidas aplicadas por el Gobierno para controlar la inestabilidad del dólar. Según explicó, “el gobierno consiguió aspirar los pesos y controló el dólar” mediante instrumentos como el aumento de encajes y la absorción de liquidez en el mercado.

Etchebarne aclaró que en realidad “no es el dólar lo que está intentando controlar el gobierno”, sino la relación entre oferta y demanda de pesos. En este sentido, señaló que la clave está en la inflación y su impacto en la demanda de dinero. Recordó que en los primeros meses de gestión existía un “exceso de pesos y deuda del Banco Central”, con tasas de interés que alcanzaban el 270% anual.

El economista explicó que el proceso incluyó el desarme de letras de corto plazo y su reemplazo por instrumentos de mayor duración, lo que generó tensiones temporales de liquidez. “Eso generó en medio de la campaña electoral… una escalada de las tasas de interés”, comentó. Al mismo tiempo, advirtió sobre el debate en el Congreso en torno a los vetos presidenciales, al afirmar que “están pegándole un tiro justamente con un cañonazo al superávit fiscal”.

DÉFICIT, DEUDA Y CONSUMO

Consultado sobre el estado de las cuentas públicas, Etchebarne reconoció que “en julio hubo un déficit financiero, correcto, de 0,3%”, aunque aclaró que en los primeros siete meses del año se mantiene el superávit. También respondió a quienes cuestionan la metodología contable al señalar que “lo que es el déficit que uno debiera tomar es el déficit en términos reales”.

Sobre la deuda pública, indicó que actualmente ronda los 465 mil millones de dólares, por debajo de los 491 mil millones existentes al inicio de la gestión. Destacó además que, considerando la inflación en Estados Unidos, la reducción es mayor. Según sostuvo, “la deuda medida contra el total de la actividad económica de la Argentina, que está creciendo, va a ser menor en términos del PBI”.

En cuanto al consumo, el economista aseguró que, pese a percepciones negativas, “en realidad si vos tomas el consumo entero está subiendo”. Aclaró que algunos rubros muestran caídas, como los supermercados mayoristas, pero otros registran incrementos significativos: “El consumo de carne aumentó”, “el consumo de electrodomésticos aumentó 75%” y “el consumo de autos subió fuertemente”. También mencionó un repunte en la indumentaria del 21%.

Etchebarne reconoció que la sensación social es de malestar porque “seguimos por debajo, por ejemplo, del año 2017”. No obstante, planteó que el salario real muestra una recuperación y que la economía en general atraviesa un proceso de ascenso gradual. Utilizó una metáfora para graficar la situación: “Estábamos abajo de la lona, habíamos caído del ring. Ahora por lo menos subimos al ring, pero seguimos cobrando”.

PERSPECTIVAS POLÍTICAS Y ECONÓMICAS

De cara al escenario electoral, Etchebarne anticipó que tras los comicios podría generarse un impulso adicional en la economía, condicionado por las decisiones en el Congreso respecto a los vetos presidenciales. Consideró que, si el oficialismo consolida su posición legislativa, “ese riesgo desaparece en diciembre”.

Asimismo, destacó el entendimiento entre el PRO y La Libertad Avanza, al afirmar que “ese acuerdo se va a ir profundizando” y que “le va a servir a la Argentina”. Resaltó la importancia de la política en los procesos económicos, señalando que “la economía y la política son dos caras de la moneda”.

Finalmente, identificó el principal riesgo para el país: “Que en algún momento la gente vuelva a votar a los populistas”. En su análisis, una transformación del peronismo en un partido no populista podría tener efectos positivos: “Argentina sería espectacular”.

Economía Argentina

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"Las tasas actuales son insostenibles, necesitamos equilibrio después de las elecciones"

PERFIL CANAL E  En diálogo con Canal E, el economista Agustín Etchebarne explicó que “no hay recesión” en la economía argentina y aseguró que el crecimiento debe sostenerse con una expansión del crédito tras las elecciones.

"No hay recesión: la economía está creciendo 6,4%”

Frente a la percepción social de crisis, Etchebarne fue contundente: “En realidad, recesión no hay”, y respaldó su análisis con datos oficiales: “El último EMAE nos dio 6,4% de crecimiento interanual”. No obstante, aclaró que “eso no significa que todo el mundo lo sienta igual en su bolsillo”, ya que el crecimiento es dispar entre sectores.

Hay una explosión de crecimiento en lo que es gas, petróleo y Vaca Muerta”, afirmó el economista. También destacó que “en minería empiezan a haber inversiones importantes”, con un fuerte impacto proyectado a partir de 2026. El consumo de carne, por ejemplo, también está en alza, según Etchebarne: “Incluso está 5% arriba respecto al año pasado”.

Respecto a la volatilidad previa a las elecciones, atribuyó las tensiones financieras a maniobras preelectorales: “Es un fenómeno inducido por el gobierno para secar la plaza de pesos y pasar unas elecciones relativamente tranquilas”. Además, señaló que “la oposición es vista como un riesgo enorme para los mercados”, lo que amplifica la incertidumbre. Como ejemplo, recordó: “En 2019, cuando ganó Alberto Fernández, la bolsa cayó 37% en un solo día”.

"Sin crédito, no hay crecimiento posible"

Uno de los focos del crecimiento actual, según Etchebarne, es el aumento del crédito, especialmente para empresas e inmuebles. “En el primer semestre, el crédito creció fuertemente en los rubros inmobiliario y empresarial”, sostuvo. Sin embargo, advirtió: “Las tasas actuales son insostenibles”.

Argentina parte de niveles de crédito ridículamente bajos”, explicó, recordando que la base monetaria llegó al 2,5% del PBI durante el pico inflacionario. Hoy, ese nivel se duplicó, pero “necesitamos volver al 10 o 12% del PBI para estar en parámetros normales”, subrayó.

El crédito, remarcó Etchebarne, es esencial para resolver uno de los grandes problemas estructurales: “Tenemos un déficit habitacional de 3,5 millones de personas”, lo que representa una gran oportunidad si se logra bajar la inflación y estabilizar las tasas.

Una vez que pasen las elecciones, necesitamos un nuevo equilibrio de tasas muchísimo más bajo que las actuales”, expresó.

Sobre la volatilidad cambiaria, Etchebarne minimizó el impacto directo: “Que el tipo de cambio fluctúe me parece razonable”, y explicó que lo importante es “tener una economía competitiva en dólares, con reformas pendientes como la laboral y la impositiva”. Según él, muchas de las quejas sobre el dólar son incoherentes: “Se devalúa un 10% y, en lugar de celebrarlo, se asustan”.

Finalmente, remarcó su optimismo estructural: “En los próximos dos años vas a tener un cambio muy grande en Argentina”, gracias a sectores que atraerán gran volumen de divisas.

Gas, petróleo y minería van a ser equivalentes a todo el campo argentino, multiplicando por tres la entrada de dólares”, anticipó. Y cerró: “En 19 meses, la deuda consolidada bajó un 10% en términos reales. Ese es mi mayor motivo de optimismo”.

Economía Argentina, banco central, tasa de interés

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