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La crisis educativa del 10%

CRONISTA Sólo uno de cada diez alumnos argentinos logra completar la escuela secundaria a tiempo y con los aprendizajes esperados. El dato no debería pasar inadvertido: nueve de cada diez jóvenes que iniciaron la primaria en 2013 no alcanzaron los conocimientos mínimos de lectura y matemática que deberían haber adquirido al egresar.

La cifra surge del Índice de Resultados Escolares (IRE) que elabora Argentinos por la Educación. Detrás de ella hay una realidad silenciosa: cientos de miles de chicos que el sistema escolar acompañó durante más de una década, pero sin lograr enseñarles lo que necesitaban aprender. No hay fracaso más grave que ese, porque es el que se comete en nombre del éxito aparente.

Frente a semejante realidad, resulta oportuno recordar la Declaración "La Educación es una Prioridad", emitida por la Academia Nacional de Educación el 5 de junio de 2023, que propone once políticas públicas para reconstruir el sistema educativo argentino. Algunas de ellas se relacionan directamente con el drama del 10% y constituyen un adecuado punto de partida para comenzar a revertirlo.

En primer lugar, fortalecer la educación inicial y el primer ciclo de la primaria es esencial: allí se define el futuro educativo de cada niño. Sin dominio de la lectura, la escritura y el cálculo en los primeros años, todo lo demás se vuelve ilusorio.

A ello debe sumarse la extensión de la jornada escolar, como ordena la Ley 26.206, porque sin más tiempo pedagógico los aprendizajes profundos resultan imposibles y la desigualdad se perpetúa.

La transparencia es otra condición indispensable: el artículo 97 de la Ley 26.206, que prohíbe publicar los resultados de las evaluaciones por escuela o jurisdicción, debe derogarse. Los padres tienen derecho a saber. ¿Cómo es posible negárselos? Sin información pública, no hay rendición de cuentas ni posibilidad de mejora.

También lo es declarar la educación como servicio esencial, pues implica reconocer que el derecho de los alumnos a aprender debe estar protegido de los vaivenes políticos y sindicales. Cuando las aulas se cierran, los más perjudicados son siempre los que menos tienen, y es en ellos donde la desigualdad se vuelve irreversible.

Junto a ello, revisar los estatutos docentes se vuelve impostergable: el nuevo rol del maestro exige formación continua, incentivos adecuados y evaluación del desempeño.

A su vez, fortalecer la formación docente es clave para recuperar la calidad: enseñar en valores, en educación emocional y en el uso de herramientas digitales es parte de la tarea de educar para el siglo XXI.

Estas seis medidas, tomadas de la Declaración de la Academia Nacional de Educación, son las que directamente contribuirían a revertir el drama del 10%. Pero no son suficientes. Para lograr una mejora sostenida se requiere avanzar en políticas complementarias que consoliden la estructura del sistema.

Es indispensable vincular la educación secundaria con el mundo del trabajo mediante un sistema dual que combine teoría y práctica, ofreciendo a los jóvenes una vía concreta de realización personal y profesional. 

La escuela debe recuperar sentido y horizonte, y el trabajo puede ser un camino legítimo para lograrlo.

De igual forma, lo es restituir la autonomía universitaria, permitiendo a cada institución establecer sus condiciones de ingreso y diseñar acciones remediales que faciliten la integración académica.

También es indispensable actualizar la normativa sobre educación presencial y virtual, de modo que la tecnología complemente -y no reemplace- el vínculo pedagógico, y garantizar la libertad de enseñanza y el respeto a la dignidad de las personas, asegurando diversidad y educación sin adoctrinamientos. Una educación plural, abierta a la elección y centrada en el respeto fortalece la democracia y mejora la calidad.

Por último, asegurar un financiamiento eficiente, cumpliendo con lo dispuesto por la ley, implica administrar con responsabilidad. No se trata de gastar más, sino de invertir mejor, con objetivos claros y medición de resultados.

Para quien esto escribe, educar no es declamar, sino hacer, porque la Argentina no necesita descubrir qué hacer: necesita hacerlo. Aún estamos a tiempo. El camino más largo comienza por el primer paso, no nos demoremos más en darlo.

política argentina, educacion argentina, análisis político

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“Cuestionamos la relación con los EEUU, pero nunca en los últimos diez años se cuestionó la relación con China”

FM CORDILLERA  Para Constanza Mazzina, politóloga, investigadora y docente universitaria, China busca “cooptar elites políticas >“Los chinos ponen sus propias condiciones, aprovechan la opacidad y la corrupción; las redes personales, clientelares y la facilidad para acercarse a elites políticas, académicas, y empresariales”, sostiene Mazzina, que se desempeña como directora de la carrera de Ciencia Política en la Universidad del CEMA, en diálogo con Infobae.

Cómo es el entramado complejo que refuerza la presencia china en el país, tanto en términos materiales como simbólicos. “Cuestionamos la relación con los Estados Unidos, pero nunca en los últimos diez años se cuestionó la relación con China”, aseguró.

 

- En su último trabajo publicado, habla de una estrategia de China para “capturar a las elites” de la Argentina, ¿cómo es ese proceso y qué impacto tiene en el país?

 

Cómo ese poder que en general no es ni hard power ni soft power. Es el sharp power que algunos lo traducen como poder inteligente y que tiene algunos instrumentos, que van desde la diplomacia partidaria, que son las relaciones entre el Partido Comunista Chino propiamente dicho y otros partidos políticos, hasta la formación en seminarios, las visitas, la cooperación ideológica. ¿Para qué? Para cooptar elites políticas y para legitimar el modelo autoritario y juntar voces en las críticas al modelo de democracia liberal occidental.

 

Después está el tema la propaganda y de todos los medios en español o de plataformas digitales que se han expandido en América Latina. Y esto viene también de la mano o en cooperación con otras autocracias, porque hay algo que no trabaja el libro, pero que sí me parece importante señalar, que es la cooperación autocrática. Cómo China coopera con otros países autocráticos. En esto cooperan mucho lo que tiene que ver con los medios de comunicación, con plataformas, y demás, para lavarle la cara a estas autocracias.

Finalmente está el tema del avance de las empresas chinas, que son empresas fundamentalmente estatales, que lo que intentan es no solo influir en la estructura económica de un país, sino también crear dependencia económica expandiendo la presencia geopolítica de China al mismo tiempo.

 

- Habla no sólo de elites políticas, sino de académicas e intelectuales... es decir, un relacionamiento en todos los sectores de la sociedad. ¿Cómo se materializa esa influencia?

 

- ¿Este proceso es transversal a todos los partidos políticos?

Por ejemplo, a pesar de todos los mensajes de campaña que hubo antes de que asumiera Mauricio Macri (en 2015), que parecía que se iba a distanciar, que tenían que ver con averiguar o dar información acerca de lo que pasaba con la base militar china de Neuquén, finalmente tuvo que ir para atrás con todo eso. Y si te fijás, en el libro está la descripción de cómo a partir del año 2016 hay tantos miembros del PRO acercándose, en esto que ellos tienen de diplomacia persona a persona, con el Partido Comunista Chino.

Obviamente, repito, en términos ideológicos, el partido más afín al Partido Comunista Chino no son los comunistas de acá, sino el Partido Peronista, por su magnitud, obviamente, y por su peso electoral desde ya. Pero sí, es una cuestión que atraviesa todos los partidos políticos.

 

A ver. Argentina tiene una relación tensa con los Estados Unidos, que atraviesa desde finales del siglo XIX hasta prácticamente hoy, con algunos paréntesis. Esta relación tensa empieza en la Primera Conferencia Panamericana en Washington, y podemos ver cómo sigue esa distancia a lo largo del siglo XX y termina en el fracaso del ALCA en la cumbre de Mar del Plata del año 2005. De la mano de eso tenemos, sí, una América Latina que, en general, es muy “antiyanki”, donde la frase preferida es “fuera yanquis”, o como se había escrito en las paredes en la cumbre de Mar del Plata, “yankees go home”.

Entonces, hay una simplificación, un reduccionismo: dado que los norteamericanos son malos, por lo tanto, si los chinos se oponen a los norteamericanos, los chinos van a ser buenos. Y de esta falacia empieza gran parte de la confusión, y la relación, y la facilidad también con la que China ha entrado en América Latina. Y cuando digo en América Latina es porque en los últimos 10 años ha reemplazado a Estados Unidos o a otros socios como el principal socio comercial en muchos de nuestros países.

 

Frente a ese reduccionismo, y de la mano con la construcción de la narrativa “prochina”, lo que tenemos al final del día son cosas como las que están pasando ahora en la Argentina. Cuestionamos la relación con los Estados Unidos, pero nunca en los últimos diez años se cuestionó la relación con China. China también dio un swap durante el gobierno de Alberto Fernández. ¿Qué le dimos a los chinos? ¿Alguien lo preguntó? No. ¿Hubo pedido de informe? ¿Hubo interpelación al jefe de gabinete? No, nada de esto pasó. Simplemente pasó porque asumimos esta especie de falacia de “yanquis malos, chinos buenos”. Ese reduccionismo le permite, no solo en Argentina, sino en muchos países de la región, avanzar mucho más rápido con su agenda.

- Estos diferentes niveles de influencia, ¿pueden operar como un condicionamiento para los gobiernos de turno? ¿Qué condicione estructurales debe tener un país o una región para que suceda esto?

 

¿Podemos pensar a China como un socio comercial en igualdad de condiciones? No. Y esto me parece que acá está el peligro, ¿no? Porque los chinos ponen sus propias condiciones, aprovechan la opacidad y la corrupción de nuestros países. Esto es muy importante. El aprovechamiento de las redes personales, clientelares y de la facilidad para acercarse a elites políticas, académicas, y empresariales.

Esto me parece que es un punto superimportante. No es solo una forma de hacer negocios, es también la construcción de un relato, de una narrativa que es afín a un determinado modelo de poder que nos aleja cada vez más del pluralismo y de la democracia, y donde se intenta imponer un relato favorable al Partido Comunista Chino, donde obviamente se tratan de socavar las voces críticas, fundamentalmente empezando por el periodismo, siguiendo por la oposición y siguiendo también por el mundo académico. Y el punto acá, que me parece también muy importante señalar, es que todo es parte de una estrategia para posicionar a China como un modelo alternativo frente al declive de la influencia que ha tenido los Estados Unidos en el mundo y en la región en las últimas décadas.

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"CON LAS NUEVAS RELACIONES CON EE.UU ARGENTINA PUEDE OCUPAR UN LUGAR DE LIDERAZGO"

CONSTANZA MAZZINA con @_LauraDiMarco reflexionando sobre la situación política actual con relación a la relación con EE.UU y Argentina. Estamos viviendo en un mundo con más autocracia y el desafío de China con su capitalismo de Estado. Ante ello se arman pactos para defender la democracia. 

 

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“Cuestionamos la relación con los EEUU, pero nunca en los últimos diez años se cuestionó la relación con China”

INFOBAE Para Constanza Mazzina, politóloga, investigadora y docente universitaria, China busca “cooptar elites políticas" en diferentes países, entre ellos Argentina, “para legitimar el modelo autoritario y juntar voces en las críticas al modelo de democracia liberal occidental”. En un informe publicado por Expediente Abierto, titulado “La estrategia de China de captura de élites y su impacto para la Argentina”, describe paso a paso el plan del gigante asiático para influir en el discurso público e intervenir en la toma de decisiones.

“Los chinos ponen sus propias condiciones, aprovechan la opacidad y la corrupción; las redes personales, clientelares y la facilidad para acercarse a elites políticas, académicas, y empresariales”, sostiene Mazzina, que se desempeña como directora de la carrera de Ciencia Política en la Universidad del CEMA, en diálogo con Infobae.

 

Cómo es el entramado complejo que refuerza la presencia china en el país, tanto en términos materiales como simbólicos. “Cuestionamos la relación con los Estados Unidos, pero nunca en los últimos diez años se cuestionó la relación con China”, aseguró.

- En su último trabajo publicado, habla de una estrategia de China para “capturar a las elites” de la Argentina, ¿cómo es ese proceso y qué impacto tiene en el país?

 

Cómo ese poder que en general no es ni hard power ni soft power. Es el sharp power que algunos lo traducen como poder inteligente y que tiene algunos instrumentos, que van desde la diplomacia partidaria, que son las relaciones entre el Partido Comunista Chino propiamente dicho y otros partidos políticos, hasta la formación en seminarios, las visitas, la cooperación ideológica. ¿Para qué? Para cooptar elites políticas y para legitimar el modelo autoritario y juntar voces en las críticas al modelo de democracia liberal occidental.

Después está el tema la propaganda y de todos los medios en español o de plataformas digitales que se han expandido en América Latina. Y esto viene también de la mano o en cooperación con otras autocracias, porque hay algo que no trabaja el libro, pero que sí me parece importante señalar, que es la cooperación autocrática. Cómo China coopera con otros países autocráticos. En esto cooperan mucho lo que tiene que ver con los medios de comunicación, con plataformas, y demás, para lavarle la cara a estas autocracias.

Finalmente está el tema del avance de las empresas chinas, que son empresas fundamentalmente estatales, que lo que intentan es no solo influir en la estructura económica de un país, sino también crear dependencia económica expandiendo la presencia geopolítica de China al mismo tiempo.

- Habla no sólo de elites políticas, sino de académicas e intelectuales... es decir, un relacionamiento en todos los sectores de la sociedad. ¿Cómo se materializa esa influencia?

A través de muchas de las acciones que lleva adelante China a través de esto que decíamos, de este sharp power. Uno de sus instrumentos tiene que ver con los institutos Confucio, que hoy están en muchas universidades de América Latina. Y decíamos que son operaciones también más sutiles, pero que al mismo tiempo van de la mano de las enormes inversiones que hace China en estos países. Entonces, no es solo un instrumento, es un conjunto de instrumentos que van todos juntos, marcando de alguna manera el avance de China y de su crítica hacia el modelo de las democracias liberales occidentales. Y obviamente no presentan a China como una sociedad perfecta, sino que lo que tratan de demostrar, justamente, es el fracaso de los otros, ¿no? Porque son una alternativa, porque los otros justamente han fracasado. Esto es parte del relato y de la construcción de esta narrativa prochina.

- ¿Este proceso es transversal a todos los partidos políticos?

La influencia del Partido Comunista de China es completamente transversal a todos los partidos políticos. Obviamente, podemos arrancar por los años 70, cuando se restablecen las relaciones diplomáticas entre Argentina y China. Obviamente, el partido más cercano era el Partido Justicialista. Pero en los últimos años, dada la expansión de China, todos los partidos se han hecho un poco, no te diría “prochinos”, pero sí más permeables a la influencia y a la estrategia china. Y me parece que ser más permeables a la influencia de la estrategia es también olvidar cuáles son los peligros.

Por ejemplo, a pesar de todos los mensajes de campaña que hubo antes de que asumiera Mauricio Macri (en 2015), que parecía que se iba a distanciar, que tenían que ver con averiguar o dar información acerca de lo que pasaba con la base militar china de Neuquén, finalmente tuvo que ir para atrás con todo eso. Y si te fijás, en el libro está la descripción de cómo a partir del año 2016 hay tantos miembros del PRO acercándose, en esto que ellos tienen de diplomacia persona a persona, con el Partido Comunista Chino.

Obviamente, repito, en términos ideológicos, el partido más afín al Partido Comunista Chino no son los comunistas de acá, sino el Partido Peronista, por su magnitud, obviamente, y por su peso electoral desde ya. Pero sí, es una cuestión que atraviesa todos los partidos políticos.

-La influencia de China en un país como Argentina, ¿puede operar como una barrera para las relaciones políticas y comerciales con otros países?

A ver. Argentina tiene una relación tensa con los Estados Unidos, que atraviesa desde finales del siglo XIX hasta prácticamente hoy, con algunos paréntesis. Esta relación tensa empieza en la Primera Conferencia Panamericana en Washington, y podemos ver cómo sigue esa distancia a lo largo del siglo XX y termina en el fracaso del ALCA en la cumbre de Mar del Plata del año 2005. De la mano de eso tenemos, sí, una América Latina que, en general, es muy “antiyanki”, donde la frase preferida es “fuera yanquis”, o como se había escrito en las paredes en la cumbre de Mar del Plata, “yankees go home”.

 

Entonces, hay una simplificación, un reduccionismo: dado que los norteamericanos son malos, por lo tanto, si los chinos se oponen a los norteamericanos, los chinos van a ser buenos. Y de esta falacia empieza gran parte de la confusión, y la relación, y la facilidad también con la que China ha entrado en América Latina. Y cuando digo en América Latina es porque en los últimos 10 años ha reemplazado a Estados Unidos o a otros socios como el principal socio comercial en muchos de nuestros países.

- ¿Cómo se inscribe este proceso en un contexto donde la política exterior de Milei plantea un fuerte vínculo con Estados Unidos?

Frente a ese reduccionismo, y de la mano con la construcción de la narrativa “prochina”, lo que tenemos al final del día son cosas como las que están pasando ahora en la Argentina. Cuestionamos la relación con los Estados Unidos, pero nunca en los últimos diez años se cuestionó la relación con China. China también dio un swap durante el gobierno de Alberto Fernández. ¿Qué le dimos a los chinos? ¿Alguien lo preguntó? No. ¿Hubo pedido de informe? ¿Hubo interpelación al jefe de gabinete? No, nada de esto pasó. Simplemente pasó porque asumimos esta especie de falacia de “yanquis malos, chinos buenos”. Ese reduccionismo le permite, no solo en Argentina, sino en muchos países de la región, avanzar mucho más rápido con su agenda.

- Estos diferentes niveles de influencia, ¿pueden operar como un condicionamiento para los gobiernos de turno? ¿Qué condicione estructurales debe tener un país o una región para que suceda esto?

Lo ideal sería que ningún país te influencie en tu política interior. Lo cierto es que el otro factor que es importante de la influencia china en la Argentina es que somos un país federal y las provincias necesitan inversiones y necesitan dinero. Y ahí es donde también tenemos todo el recorrido de las inversiones que China está haciendo en nuestras provincias. No te olvides que las riquezas del subsuelo son de las provincias y todo lo que hoy se está explotando en muchas provincias del NOA a través de empresas chinas.

¿Podemos pensar a China como un socio comercial en igualdad de condiciones? No. Y esto me parece que acá está el peligro, ¿no? Porque los chinos ponen sus propias condiciones, aprovechan la opacidad y la corrupción de nuestros países. Esto es muy importante. El aprovechamiento de las redes personales, clientelares y de la facilidad para acercarse a elites políticas, académicas, y empresariales.

- ¿Que peligro advierte en establecer este tipo de relaciones?

Esto me parece que es un punto superimportante. No es solo una forma de hacer negocios, es también la construcción de un relato, de una narrativa que es afín a un determinado modelo de poder que nos aleja cada vez más del pluralismo y de la democracia, y donde se intenta imponer un relato favorable al Partido Comunista Chino, donde obviamente se tratan de socavar las voces críticas, fundamentalmente empezando por el periodismo, siguiendo por la oposición y siguiendo también por el mundo académico. Y el punto acá, que me parece también muy importante señalar, es que todo es parte de una estrategia para posicionar a China como un modelo alternativo frente al declive de la influencia que ha tenido los Estados Unidos en el mundo y en la región en las últimas décadas.

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La reforma laboral: múltiples visiones dentro del Coloquio de IDEA 2025

IPROFESIONAL  Por Julián de Diego El COLOQUIO DE IDEA es sin dudas la caja de resonancia de la REFORMA LABORAL y son múltiples las demandas de cada uno de los grandes sectores involucrados. 

Curiosamente, son cinco las visiones que se combinan para fijar los objetivos y con ello, existen distintos instrumentos que pueden canalizarlos.

Las visiones son:

  1. La visión de los empresariospreocupan los impuestos al trabajo y la carga del impuesto a las ganancias, la necesidad de contar con mecanismos promocionales para la regularización del trabajo no registrado, las interpretaciones de la justicia laboral de las reformas existentes y de las que vendrán, y que se formulen los cambios estructurales que permitan avanzar en el mercado donde las tecnologías exponenciales están transformando el trabajo humano y lo reemplazan por la robótica, la automación y la Inteligencia Artificial regular y Generativa.
  2. La visión del Gobierno Nacional: la registración de los trabajadores que operan en la economía clandestina y los mecanismos que promuevan el empleo registrado, la desregulación del modelo de relaciones laborales, la creación sectorial del Fondo de Cese que cubra la indemnización por despido y otras indemnizaciones relacionadas por vía de múltiples herramientas de instrumentación, y la modernización del derecho del trabajo a la luz de las nuevas tecnologías. La educación debería jugar un papel clave para mejorar la alfabetización, promoviendo mecanismos duales con prácticas laborales, y con singular enfoque en los empleos de las nuevas tecnologías.
  3. La visión del Parlamento Nacionalsi bien existe siempre la impronta que genera el Poder Ejecutivo para promover las reformas, el Senado y la Cámara de Diputados promueven reformas integrales, partiendo de temas estratégicos fundamentales tanto del derecho individual con reformas sobre la Ley de Contrato de Trabajo, como en el derecho colectivo con cambios en la Ley de Asociaciones Profesionales y la Ley de Convenios Colectivos.
  4. La visión de los sindicatoslos sindicatos aspiran a reformular el régimen de obras sociales por las vías institucionales propias, y la preservación de los derechos gremiales fundamentales (cuota sindical, cuota solidaria, capacitación, elección de los dirigentes, tutela sindical, y autonomía de la negociación colectiva) pero en todos los casos, procuran encontrar los medios para una negociación que culmine en un proyecto integral de concertación nacional. Por ahora evitan la confrontación con la expectativa de que se ingrese al diálogo y a la concertación social.
  5. La visión de los trabajadores: está centrada en los ingresos de bolsillo, tanto en los trabajadores dependientes como en los autónomos, los registrados como los no registrados, ya que la actualización monetaria experimentada en los convenios colectivos resulta insuficiente para cubrir la canasta familiar básica, en virtud de la pérdida del poder de compra. Después de los niveles de ingresos preocupan la falta de oportunidades laborales, el desempleo como amenaza del ajuste general observado en el plano industrial, y que se pueda lograr un mercado diversificado, que permita elegir entre distintas opciones, en un contexto de inclusión, no discriminación, y de capacitación a cargo de las empresas gradual y creciente, sobre todo en las nuevas tecnologías. La educación debería suministrar desde la escuela primaria herramientas orientadas a la salida laboral.

No existen dudas que la combinación de los cinco enfoques nos impone una REFORMA LABORAL INTEGRAL, que implican no solo cambios legales y estructurales, complementada con una reforma fiscal (tributaria) de los aportes y contribuciones a la seguridad social, y en su caso un mayor énfasis en la libertad sindical individual (afiliarse, no afiliarse, o desafiliarse), y colectiva (elegir y ser elegido, participar de la vida sindical, intervenir en nombre y representación de sus pares).

En el plano de los grandes números macro, el país se encentra encaminado y con buenos pronósticos, mientras que en el plano individual, el derrame del nuevo modelo está demorado, para que el los beneficios y los ingresos lleguen en forma satisfactoria a toda la población activa sin distinciones.

Seguramente, en las elecciones del 26 de octubre próximo, estos factores serán vitales para determinar los votos y las preferencias.

En el marco de un cuadro polivalente y multifactorial, es necesario volver al marco de la búsqueda de consensos, de acuerdos básicos, y de objetivos comunes que resuelvan en especial, los problemas concretos y cotidianos de las mayorías que reclaman, al estilo de lo que ocurrió con la Ley de Bases del 8 de julio de 2024.

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